La muerte de Marcos Rodríguez Pantoja obliga a mirar de nuevo una vida que parece nacida de la ficción, aunque estuvo atravesada por una realidad mucho más dura. Conocido popularmente como el 'niño lobo de Sierra Morena', falleció el 15 de agosto, a los 80 años, en Rante, en el municipio ourensano de San Cibrao das Viñas. Galicia, donde transcurrió la última etapa de su vida, terminó convirtiéndose en su hogar.
Su biografía ha recorrido el mundo. Siendo niño, acabó en Sierra Morena y vivió durante años prácticamente apartado de la sociedad, en estrecho contacto con los animales. Su experiencia inspiró libros, estudios, documentales y la película Entrelobos, que acercó su historia al gran público. Sin embargo, detrás del personaje sobrevivía un hombre marcado por el abandono, la soledad y las enormes dificultades de regresar a una sociedad que no siempre supo comprenderlo.
Entre los capítulos menos conocidos de su vida se encuentra el tiempo que pasó en Galicia y los viajes que realizó a Asturias para relatar en primera persona lo vivido. Aquellas jornadas dejaron un rastro disperso en hemerotecas, archivos audiovisuales, centros educativos y colecciones particulares. Reconstruirlo permitiría completar la memoria de Marcos más allá de la imagen cinematográfica que lo hizo célebre.
Covelo escuchó su historia
Uno de los escenarios de esa etapa fue la Casa Museo Etnográfica Pazo da Cruz, situada en A Hermida, Covelo. Según recuerda su director, Maximino Fernández Sendín, Marcos se alojó allí durante tres días en dos ocasiones. El museo se convirtió entonces en punto de partida para encuentros y actividades en los que el protagonista de Entrelobos podía explicar su experiencia con su propia voz.
El 26 de diciembre de 2015, el Auditorio de Covelo acogió la proyección de la película y una charla-coloquio posterior con Rodríguez Pantoja. La convocatoria fue difundida por el Concello de Covelo y el acto estuvo organizado por la Casa Museo Pazo da Cruz. Después de la película, Marcos respondió a las preguntas del público y habló de los lobos, de Sierra Morena y de una infancia difícil de imaginar para quienes lo escuchaban.
La visita tuvo también reflejo periodístico. La Voz de Galicia publicó el 24 de diciembre de 2015 una entrevista con motivo de su presencia en Covelo y anunció el encuentro en el Pazo da Cruz. Marcos fue asimismo entrevistado en www.grupoescomunicaciongalicia.com, medio antecedente de la empresa editora de Diario Luso-Galaico. Esas publicaciones forman parte de una documentación que ayuda a situar su paso por Galicia y el interés que despertaba cada vez que contaba su vida directamente.
En la Casa Museo se conserva, además, una huella especialmente singular: la firma y la rúbrica de Marcos en la pizarra de una escuela de los años cincuenta recreada en sus instalaciones. Junto a su nombre dibujó una serpiente y explicó que aquel animal había sido su mascota. Fotografías, carteles y otros materiales gráficos completan el fondo relacionado con sus visitas.
La voz de Marcos llega a Asturias
La ruta continuó en enero de 2016 por Asturias. Durante varios días, Marcos participó en entrevistas, charlas y encuentros con públicos muy distintos. Fernández Sendín, asturiano de origen, lo acompañó y colaboró en la organización y presentación de aquellas actividades.
La Radiotelevisión del Principado de Asturias informó el 17 de enero de 2016 de su estancia. Ese día había visitado en Oviedo la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados para compartir su historia con los residentes. La información señalaba que permanecería en Asturias hasta el jueves y que tenía previsto acudir a colegios, institutos y otros foros públicos.
Al día siguiente, La Nueva España dedicó un amplio reportaje a la visita. Lo tituló «El asturiano que rescató al 'niño lobo' de la jungla de los hombres» y presentó a Fernández Sendín como la persona que había ayudado a Marcos en una etapa de dificultades. La formulación pertenece al periódico y refleja el modo en que la prensa asturiana interpretó entonces la relación entre ambos.
La gira no se redujo a una entrevista o a un solo coloquio. Hay testimonios sobre su presencia en centros educativos, entre ellos un instituto de Villaviciosa, y sobre encuentros con profesores y miembros de la comunidad universitaria. Marcos hablaba ante los estudiantes sin intermediarios: describía sonidos, comportamientos de los animales y escenas de su infancia con una precisión que ninguna recreación podía sustituir.
También se recuerdan actividades relacionadas con la Guardia Civil y el SEPRONA de Oviedo, así como su asistencia a los preparativos de un desfile destinado a recibir a una autoridad. Parte de esos episodios todavía necesita ser contrastada y completada con programas, imágenes, grabaciones o documentación institucional.
Durante aquella estancia hubo asimismo presencia de otros medios asturianos, entre ellos El Comercio y la RTPA/TPA. Recuperar sus piezas, junto con la página de La Nueva España, permitiría reconstruir con mayor exactitud el itinerario, las fechas y los lugares en los que Marcos habló ante el público.
El hombre detrás del personaje
La popularidad de Entrelobos fijó en el imaginario colectivo la figura del niño que aprendió a sobrevivir en la naturaleza. Pero quienes lo trataron durante sus años adultos recuerdan también su vulnerabilidad. Marcos podía relatar con extraordinaria viveza su convivencia con los animales y, al mismo tiempo, mostrar las heridas de una vida marcada por el desarraigo.
Su caso despertó desde hace décadas el interés de investigadores y escritores. El antropólogo y catedrático Gabriel Janer Manila estudió su trayectoria y la trasladó también a la literatura en He jugado con lobos. La historia de Rodríguez Pantoja ha sido relacionada con otros casos de menores que crecieron alejados de la vida social, como el célebre 'niño salvaje' de Aveyron, llevado al cine por François Truffaut. Las comparaciones ayudan a abrir preguntas sobre la socialización, el lenguaje y la identidad, pero ninguna debe borrar las circunstancias concretas ni la singularidad humana de Marcos.
En sus intervenciones públicas, esa singularidad aparecía con claridad. No era únicamente el protagonista de una película ni un caso de estudio. Era la persona que había vivido los hechos y que reclamaba el derecho a narrarlos. Por eso, las charlas celebradas en Covelo, Oviedo y otros puntos de Asturias poseen un valor que supera lo anecdótico: conservan la voz de quien durante demasiado tiempo fue explicado por otros.
Un archivo todavía disperso
Tras su fallecimiento, cobra fuerza la necesidad de localizar y ordenar la documentación de aquella etapa. Fotografías, vídeos, carteles, programas, entrevistas, recortes de prensa y testimonios de profesores, alumnos, residentes y responsables institucionales pueden seguir guardados en archivos públicos o privados.
La Casa Museo Etnográfica Pazo da Cruz conserva una parte de esos materiales. A ella podrían sumarse los fondos del Concello de Covelo, las hemerotecas de La Voz de Galicia, La Nueva España y El Comercio, las grabaciones de la televisión asturiana, la entrevista publicada en grupoescomunicaciongalicia.com y los archivos de colegios, institutos, la Guardia Civil y el SEPRONA. Reunirlos permitiría verificar datos, identificar a los participantes y crear un relato documental sólido sobre el paso de Marcos por Galicia y Asturias.
La memoria de Rodríguez Pantoja no pertenece solo a la película que difundió su historia. Permanece también en los auditorios donde habló, en los centros educativos que lo recibieron, en las personas mayores que lo escucharon, en una firma dibujada sobre una pizarra y en las imágenes que todavía aguardan en algún archivo.
Marcos encontró en Galicia el territorio de su última etapa vital. Desde allí volvió a recorrer caminos y a contar una experiencia que continuaba asombrando décadas después. Preservar las huellas de esos viajes será una forma de recordarlo con mayor verdad: no únicamente como el «niño lobo de Sierra Morena», sino como un hombre real que luchó por hacerse escuchar y cuya historia todavía tiene páginas por recuperar.
