viernes. 03.07.2026

José Peñín: “La mejora que se ha producido en los vinos gallegos ha sido espectacular”

El creador de la Guía Peñín, distinguido como Persoeiro de Honra por la Denominación de Origen Ribeiro, repasa medio siglo de evolución del vino español, reivindica el papel histórico del Ribeiro y sostiene que el gran reto del sector ya no está en elaborar mejores vinos, sino en saber venderlos.
José Peñín, creador de la Guía Peñín y una de las grandes figuras de la divulgación vitivinícola en España, posa tras recibir el reconocimiento como Persoeiro de Honra de la Denominación de Origen Ribeiro por su contribución al prestigio y conocimiento del vino español.
José Peñín, creador de la Guía Peñín y una de las grandes figuras de la divulgación vitivinícola en España, posa tras recibir el reconocimiento como Persoeiro de Honra de la Denominación de Origen Ribeiro por su contribución al prestigio y conocimiento del vino español.

Hay pocas personas que hayan seguido tan de cerca la transformación del vino español como José Peñín. Durante más de cincuenta años ha recorrido prácticamente todas las zonas vitivinícolas del país, ha catado decenas de miles de vinos y ha sido testigo privilegiado de una revolución silenciosa que ha situado a España entre los grandes productores mundiales. La Denominación de Origen Ribeiro ha querido reconocer esa trayectoria nombrándolo Persoeiro de Honra, una distinción que el periodista y creador de la Guía Peñín recibe con una mezcla de orgullo, gratitud y sentido del humor.

Confiesa que el reconocimiento tiene un significado especial porque Ribeiro forma parte de su propia biografía profesional. Es una comarca que conoce desde hace cuatro décadas y cuya evolución ha seguido prácticamente desde sus comienzos. "Que un territorio con el que he tenido unos lazos tan estrechos me conceda un premio... sin duda es importante", afirma antes de bromear con que la edad también favorece este tipo de homenajes.

Su memoria retrocede hasta los primeros años ochenta, cuando el mapa vitivinícola español era muy distinto al actual. Recuerda que una encuesta de la época situaba a Jerez, Rioja y Ribeiro como las grandes referencias del vino español. En realidad, explica, entonces hablar de vino gallego era prácticamente hablar de Ribeiro. "Representaba el espíritu gallego y no se sabía si era una parte de Galicia o Galicia", resume.

Aquellos vinos, sin embargo, poco tienen que ver con los actuales. La demanda dentro de Galicia superaba la producción y muchos viticultores apostaban por tintos elaborados con Garnacha Tintorera, vinos que "manchaban la cunca", de apenas diez grados, muy ácidos y con una marcada astringencia. Frente a los vinos cálidos y menos frescos que predominaban entonces en buena parte de España, aquellos Ribeiro ofrecían una personalidad muy diferente. Eran, recuerda, "como un soplo de aire fresco".

Eso no impide que haga una valoración objetiva de aquella época. No siente nostalgia por aquellos vinos porque, a su juicio, la calidad actual está muy por encima. "Decir que los vinos de antes eran inferiores estaba claro. Inferiores en toda España", señala.

Peñín ha contemplado desde primera fila la transformación del vino gallego y considera que Ribeiro ha evolucionado al mismo ritmo que el resto del sector español. La recuperación de variedades autóctonas, la profesionalización de las bodegas y la llegada de nuevas generaciones de elaboradores han cambiado por completo el panorama.

Si tuviera que convencer a un consumidor que nunca ha probado un Ribeiro, lo invitaría a descubrir la Treixadura, una variedad que considera la mejor carta de presentación de la denominación. Destaca su equilibrio entre dulzor, acidez y calidez, una combinación que la convierte en un vino especialmente agradable. Además, subraya que los actuales elaboradores han sabido descubrir matices que hace apenas unas décadas resultaban impensables. "La calidad actual no tiene nada que ver", resume.

En ese recorrido por la historia del Ribeiro también aparecen las primeras catas organizadas por el Consejo Regulador durante los años noventa. Conserva el recuerdo de unos tintos con mucho cuerpo, muy oscuros y tánicos, mientras los blancos todavía no alcanzaban el nivel de excelencia que hoy identifica a la denominación.

Para Peñín, el prestigio de una zona vitivinícola nunca depende únicamente de su nombre geográfico. La verdadera calidad, sostiene, siempre la construyen las personas. Son los bodegueros más comprometidos quienes logran interpretar el suelo, el clima y la identidad de cada territorio. Ribeiro, afirma, cuenta hoy con suficientes "nombres propios" capaces de representar esa excelencia.

Su análisis trasciende Galicia para situar al vino español en el contexto internacional. Considera que la revolución de las últimas décadas ha igualado el nivel de calidad entre los grandes países productores. Si durante muchos años Francia monopolizó el prestigio mundial gracias a sus grandes châteaux y borgoñas, hoy cualquier país con tradición vitivinícola puede elaborar vinos extraordinarios.

"La mejora que se ha producido en los vinos gallegos ha sido espectacular", asegura. En su opinión, Galicia ha conseguido consolidar un estilo propio basado en los llamados vinos atlánticos, claramente diferenciados de los vinos mediterráneos elaborados en otras zonas españolas. Dentro de ese escenario, Ribeiro mantiene una posición privilegiada gracias a una tradición histórica que antecede al resto de denominaciones gallegas.

La comparación con Portugal también forma parte de sus recuerdos. Evoca las jornadas de hermanamiento organizadas entre Galicia y el norte portugués a comienzos de los años ochenta. Entonces, reconoce, el conocimiento enológico portugués era superior al gallego. Cuatro décadas después cree que esa situación incluso podría haberse invertido, aunque prefiere destacar lo que ambos territorios comparten: vinos con identidad, marcados por un clima que permite maduraciones más lentas y una mayor conservación de los aromas primarios de la fruta.

Más pesimista se muestra cuando analiza el relevo generacional entre los consumidores. No cree que existan fórmulas mágicas para acercar el vino a los jóvenes porque, recuerda, cada generación busca diferenciarse de la anterior. Observa cómo las nuevas tendencias giran alrededor de la sostenibilidad, los vinos naturales o las bebidas sin alcohol, un fenómeno que contempla con naturalidad. Está convencido de que el tiempo acabará poniendo cada producto en su sitio.

José Peñín agradece el reconocimiento como Persoeiro de Honra durante la gala de entrega de los XV Premios D.O. Ribeiro, una distinción con la que el Consejo Regulador reconoce su contribución a la divulgación y prestigio del vino español.
José Peñín agradece el reconocimiento como Persoeiro de Honra durante la gala de entrega de los XV Premios D.O. Ribeiro, una distinción con la que el Consejo Regulador reconoce su contribución a la divulgación y prestigio del vino español.

Lo que sí percibe claramente es un cambio profundo en el comportamiento del consumidor. Hoy se bebe menos cantidad, pero con mayor criterio. Detrás de cada botella se valora la historia, el paisaje, el trabajo del viticultor y el relato que acompaña al producto. Esa evolución ha llevado a que el consumidor esté dispuesto a pagar más por un vino de calidad que hace apenas unas décadas.

También reconoce el creciente protagonismo de las redes sociales en la difusión de la cultura del vino. Considera que los influencers han sabido conectar con el público joven utilizando un lenguaje mucho más cercano que el de los prescriptores tradicionales. Aunque no siempre consigan aumentar el consumo, sí contribuyen a incrementar el conocimiento sobre el mundo del vino.

Después de toda una vida dedicada a catar vinos, Peñín reconoce que ya pocas botellas logran sorprenderle. Su curiosidad se ha desplazado hacia otro ámbito: las personas. Hoy le interesa más comprender quiénes son los nuevos viticultores, qué les impulsa a abandonar la ciudad para instalarse en el campo y cómo afrontan el desafío de levantar un proyecto propio. "La parte sociológica y humanística es la que más me interesa", confiesa.

Precisamente esa visión le lleva a identificar cuál considera el principal desafío del sector. El problema ya no está en la calidad de los vinos, sino en su comercialización. España, afirma, continúa por detrás de países como Italia, Francia, Alemania o Chile en capacidad para vender sus productos. Cree que el sector necesita construir grandes marcas y utilizar las bodegas más prestigiosas como locomotoras capaces de impulsar al conjunto de cada denominación.

José Peñín, recién distinguido como Persoeiro de Honra de la Denominación de Origen Ribeiro, posa con su galardón junto a Roberto Ledo, director de DL-G, durante el acto celebrado tras la entrega de los XV Premios D.O. Ribeiro.
José Peñín, recién distinguido como Persoeiro de Honra de la Denominación de Origen Ribeiro, posa con su galardón junto a Roberto Ledo, director de DL-G, durante el acto celebrado tras la entrega de los XV Premios D.O. Ribeiro.

Entre los miles de vinos que ha probado, recuerda especialmente aquellos momentos en los que, tras una larga serie de muestras mediocres, aparecía de repente una botella extraordinaria. Aquello, dice sonriendo, producía una emoción difícil de explicar. Hoy, paradójicamente, la mejora generalizada ha reducido ese factor sorpresa. "Todo lo que es uniformidad, aburre", admite.

A quienes sueñan con emprender en el mundo del vino les recomienda dejarse guiar más por la pasión que por los números. Considera que solo quienes sienten una verdadera vocación son capaces de asumir el enorme esfuerzo económico y personal que exige una bodega. Mientras las pequeñas producciones permiten mantener un proyecto vital, el crecimiento empresarial multiplica las dificultades y las inversiones.

Después de más de medio siglo dedicado al vino, José Peñín no aspira a que se le recuerde únicamente como el creador de la guía que lleva su nombre ni como uno de los mayores divulgadores del vino español. Su deseo es mucho más sencillo: que permanezca la imagen de alguien que nunca dejó de aprender. "Me gustaría que se me recordase como una persona curiosa".

José Peñín: “La mejora que se ha producido en los vinos gallegos ha sido espectacular”
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