PIMM’S, en Ponte de Lima, se presenta como una de esas direcciones capaces de cumplir con lo que muchos gallegos buscan al cruzar la frontera: producto, tradición y una cocina reconocible, muy cercana por cultura y por despensa a la del sur de Galicia. El restaurante, situado en el Alto Minho, trabaja los platos típicos de la zona y los sirve con una ejecución cuidada, pensada para quien viaja con el paladar por delante.
Nada más entrar, Juan Manuel Vieites se fija en el ambiente. “Me llamó la atención la decoración interior y esa chimenea en forma de lareira, que vuelve el lugar entrañable y hace que te sientas como en casa”, comenta. Para el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, ese primer impacto —el confort del espacio— suma cuando se acompaña de “platos de primer nivel, con una elaboración exquisita, en un entorno idóneo, como ocurre en PIMM’S”.
Vieites subraya además el equilibrio entre lo antiguo y lo contemporáneo: un local que combina tradición con guiños de innovación sin perder su identidad. Esa personalidad, apunta, se percibe tanto en la sala como en la cocina. Y pone el foco en una idea que considera clave: “Difícilmente se puede hacer un plato de nivel si no se parte de materias primas adecuadas, idóneas y de máxima calidad”. En su opinión, esa es una de las fortalezas del restaurante: buen producto para sostener elaboraciones solventes.
Tras la visita, el dirigente empresarial destaca también la profesionalidad del equipo. Señala una atención “esmerada y amable”, con el personal pendiente de lo que necesita el cliente para que la experiencia sea satisfactoria de principio a fin.
A ese conjunto se suma una carta de vinos pensada para acompañar. Vieites valora la bodega como un elemento que redondea la propuesta y reivindica el potencial enológico del Norte de Portugal: “Un maridaje perfecto”, dice, con los vinos de la región como aliados naturales de la cocina.
Por todo ello, asegura que recomendaría PIMM’S tanto para una comida individual como para una cita en grupo. Lo ve adecuado para una cena especial con menú gastronómico, para encuentros sociales y también para una comida de trabajo, por comodidad y por servicio. En esa logística, añade, resulta un punto a favor el aparcamiento en la propia parcela, que evita buscar sitio y facilita la visita.
Vieites considera, además, que el restaurante tiene margen para ganar visibilidad fuera de Ponte de Lima y abrirse a nuevos públicos. En ese camino, Galicia aparece como un mercado natural: “La gastronomía juega un papel fundamental en la eurorregión Galicia–Norte de Portugal”, señala, y defiende que ambas orillas comparten maneras de hacer y gustos. “Un gallego puede venir y quedará encantado”, resume.
En cuanto a recomendaciones concretas, menciona el bacalao, presente en distintas elaboraciones, como una de las opciones más atractivas de la carta. Y al hablar de mejora, puntualiza que la excelencia “es muy difícil de alcanzar”, aunque sitúa a PIMM’S “en un punto muy alto de ese camino”.
Se queda, por encima de todo, con dos imágenes: la amabilidad del personal y esa lareira que aporta confort y carácter. Su invitación final es clara: una escapada de fin de semana a Portugal, visita a Ponte de Lima y mesa en un restaurante que resume su filosofía en un lema: “cocina con alma”.
