lunes. 09.03.2026

El próximo miércoles 11 de marzo a las 20:00 horas, el Salón de Conferencias del Ilustre Colegio de Médicos de Pontevedra acogerá la conferencia-coloquio “Aborto y salud integral de la mujer: evidencias, riesgos y oportunidades de prevención”, organizada por la Asociación Galega de Bioética (AGABI).

Para hablar sobre este tema y sobre el contenido de esta jornada de reflexión, conversamos con su ponente, el doctor José Antonio Campos Pérez, médico psiquiatra del Hospital Álvaro Cunqueiro.

Desde su experiencia clínica, el doctor José Antonio Campos Pérez asegura que la dimensión psicológica de las personas implicadas en un aborto es un aspecto que no puede ignorarse. “Cuando se toca la maternidad de una mujer de una forma tan íntima, la llamada ahora ‘interrupción del embarazo’ tiene unas consecuencias psicológicas, porque no es inocua. Deja una herida que, si no se aborda, puede tener consecuencias muy graves en la mujer que aborta. No les pasa a todas, pero sí a muchas de ellas”.

El especialista señala que el silencio tampoco ayuda a afrontar esta situación. “No hablarlo o no mirarlo no ayuda. Cuando se enfrentan a este hecho tan doloroso y traumático como es un aborto, lo hacen a menudo muy solas. Enfrentarse a ello y después sufrir las consecuencias en soledad hace todo más duro. Las consecuencias pueden ser terribles: cuadros depresivos, duelos, intentos de suicidio, adicciones… Son múltiples patologías que, lógicamente, no se presentan todas, pero que en un porcentaje de mujeres sí aparecen”.

Algunos plantean el aborto como una simple cuestión de “elección individual”. Preguntamos al Dr. Campos si una decisión de ese tipo puede analizarse sin tener en cuenta su impacto emocional y psicológico. “Si fuera solo una ‘elección individual’, dejaría fuera muchas cosas. Para que sea una decisión individual voluntaria tendría que ser una decisión libre. La mujer tendría que saber qué está haciendo y qué consecuencias puede tener hacer una cosa u otra”.

En su opinión, esto no siempre ocurre. “Tal como plantea esto la ley actual, muchas veces no sucede así. Cuando una mujer se enfrenta a un aborto, lo suele hacer sola. A veces porque los médicos no ofrecen una información completa de lo que puede suceder, tanto en el plano físico como psicológico. En ese sentido, la libertad no existe plenamente”.

Por ello considera reduccionista el enfoque de la “elección individual”. “En cualquier caso habría que darle toda la información a la mujer, acompañarla y ofrecerle todas las opciones. Porque incluso la propia ley no deja informar en determinadas circunstancias”.

Sobre las consecuencias emocionales tras un aborto, algunos hablan de daño psicológico. El Dr. Campos afirma que existen estudios de metaanálisis sobre estas mujeres, a las que él considera víctimas del aborto. “En un aborto hay varias víctimas. La primera, lógicamente, es esa vida que no llega a término, pero también está la mujer que, aunque crea o voluntariamente así lo decida, creo que es una víctima de ese hecho traumático o dramático. Incluso también lo sería el padre, ya que un embarazo es una cuestión que implica a un padre y a una madre”.

Según explica, distintos estudios señalan “repercusiones a nivel anímico o depresivo”. “Algunas mujeres entran en dinámicas autodestructivas, que pueden ser gestos parasuicidas, intentos autolíticos o también adicciones. Es un hecho que toca tanto a la mujer que, aunque queramos hacer ver que no pasa nada porque [el feto] es un amasijo de células que se puede extirpar, a nivel psíquico —sea o no consciente la mujer— es un hecho traumático de tal calibre que, si no se aborda y no se acompaña después, puede tener consecuencias psíquicas graves y serias. Hay muchas mujeres que sufren mucho”.

La sociedad actual parece profundamente dividida en este tema. Preguntamos al doctor Campos si esta polarización dificulta abordar con serenidad el acompañamiento psicológico de las personas que viven esta situación. “En este tema no se trata de posicionarse. No es una cuestión política ni tampoco de fe o credos, porque eso no ayuda. De lo que se trata es de ayudar a las mujeres que han pasado por esto o que están en una situación de decidir, para que tomen una decisión que no les perjudique ni a ellas ni a la vida que está por venir”.

A su juicio, el debate debería separarse de las confrontaciones ideológicas. “Creo que hay que separarlo de cuestiones políticas o religiosas. Eso no va a ayudar a esta mujer que tiene esa situación delante. Es un hecho que está ahí”.

Algunos analistas hablan del aborto como una “encrucijada de la civilización”, porque afecta a la concepción que tenemos del ser humano y de la vida. Desde su perspectiva médica, el doctor Campos lo resume de forma clara: “Yo, como médico, defiendo la vida. Trato con personas y con vidas, y mi vocación va en ese sentido. No entiendo cómo acabar con una vida puede suponer una solución”.

Recuerda además el compromiso ético de la profesión médica. “Los médicos que hicimos el juramento hipocrático no practicamos ese tipo de intervenciones. Esto que se presenta a las mujeres como una solución es también un acto médico. Yo me planteo con mis pacientes nunca hacerles daño e intentar actuar de la mejor manera posible, respetando su libertad y su decisión. Pero para elegir libremente tienen que saber cuáles son las consecuencias de cada decisión”.

El papel del hombre, el padre, ha quedado prácticamente excluido de la decisión sobre el aborto. El Dr. Campos cree que esta exclusión puede tener también consecuencias psicológicas o familiares. “No es cuestión de creencia. Sé que es así. La tendencia hoy en día es que el hombre está quedando un poco relegado. Ese nuevo ser, el hijo, es fruto del amor de dos personas. En esa fecundación intervienen el hombre y la mujer”.

Según explica, apartar al padre del proceso puede generar conflictos internos. “Si no se le tiene en cuenta, el hombre puede sentirse también víctima: ‘yo quiero que esa vida siga adelante, pero mi pareja decide y yo no tengo nada que decir’. Si un padre lo vive de esta manera, la posición en la que queda después del aborto puede ser muy dura: ‘he sido incapaz de defender a un hijo mío’”.

También menciona otra situación frecuente. “Hay mujeres que se ven condicionadas por el propio padre a tomar esa decisión o que se sienten abandonadas y se ven abocadas a abortar. Después hay padres que se dan cuenta de esto y también lo viven con culpa, especialmente cuando observan las consecuencias psicológicas o físicas que ella ha sufrido”.

Llegados a este punto, preguntamos qué tipo de acompañamiento psicológico necesitarían las mujeres y sus parejas cuando se enfrentan a un embarazo inesperado o difícil. “Yo no atiendo a pacientes antes de ese momento. Para ello hay asociaciones que sí lo hacen y que acompañan en esa fase. Creo que entonces el apoyo debe ser máximo: ofrecer toda la información, plantear otras opciones y evitar que la mujer se enfrente sola a esta situación”.

El psiquiatra insiste en que la soledad es uno de los factores más duros. “A veces lo que hay es una sensación de soledad: ‘estoy sola con esto’. O matrimonios que lo ven como un problema del que hay que librarse. Hay que convencerlas de que no están solas”.

En el caso de quienes ya han pasado por esa experiencia, considera fundamental el acompañamiento posterior. “Es una realidad muy complicada que no se puede criminalizar ni banalizar. Necesitan acompañamiento y seguimiento, porque ese dolor puede sanar, aunque sea lo más difícil”.

También apunta a la importancia de ofrecer alternativas sociales. “Lo bueno sería que tuviesen oportunidades: ofrecerles trabajo, darles otras opciones y, sobre todo, transmitirles el mensaje de ‘no estás sola’. Tiene que ser un acompañamiento muy intenso”.

Otro aspecto clave es el papel de los profesionales de la salud mental. “Lo primero es tenerlo en cuenta. A veces vemos pacientes con cuadros depresivos, autodestructivos o con adicciones y ni siquiera nos planteamos qué hay previamente. Esto puede estar detrás de lo que estamos viendo”.

Para el Dr. Campos, reconocer esta posibilidad es el primer paso. “Una vez que se tienen en cuenta los antecedentes, lo correcto sería informar o estar presentes en los momentos previos para que las mujeres puedan tomar decisiones con libertad y con toda la información sobre las posibles consecuencias psíquicas”.

Finalmente, el mensaje del Dr. Campos para quienes están viviendo hoy un conflicto personal o familiar relacionado con un embarazo inesperado es claro: “Que no están solos; que ese sufrimiento, sean conscientes o no, tiene solución. Hay muchas personas dispuestas a ayudarles, acompañarles y a sanar aquello que nos marca y nos condiciona”.

Dr. Campos, psiquiatra: “Ninguna mujer debería enfrentarse sola a un embarazo inesperado”
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