viernes. 24.07.2026

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, convirtió la ceremonia de entrega de las Medallas de Oro de Galicia 2026 en un emotivo homenaje a la diáspora gallega y, especialmente, al papel desempeñado por las mujeres emigrantes, a quienes definió como el alma de una Galicia que supo mantener viva su identidad más allá de las fronteras. En un discurso cargado de referencias históricas y sentimentales, el titular del Ejecutivo autonómico defendió que «nuestra identidad no entiende de kilómetros; entiende de valores, de memorias y de afectos», al tiempo que subrayó que la comunidad gallega es hoy una tierra abierta que mira al exterior «no con nostalgia, sino con ilusión, ambición y orgullo».

Las Medallas de Oro de Galicia recayeron este año en la empresaria argentina Claudia Álvarez, la periodista venezolana Carla Angola, la médica brasileña Camila Fernández y la fiscal suiza Beatriz Gil, cuatro mujeres nacidas fuera de Galicia pero profundamente vinculadas a sus raíces familiares y convertidas, según Rueda, en referentes de la Galicia exterior.

El presidente recordó que la historia contemporánea de Galicia no puede entenderse sin la emigración. Desde la literatura hasta la economía, pasando por la arquitectura, la educación o el desarrollo industrial, evocó la huella dejada por generaciones de gallegos que cruzaron el Atlántico en busca de oportunidades y que, con su esfuerzo, contribuyeron tanto al progreso de sus países de acogida como al de su tierra de origen.

«La emigración lo marcó todo», afirmó, recordando figuras como Curros Enríquez, Blanco Amor, Ramón Cabanillas o Neira Vilas, así como a empresarios y benefactores como García Barbón o Policarpo Sanz. También evocó la fundación del himno gallego en el Centro Galego de La Habana y el histórico discurso Alba de Gloria, pronunciado por Castelao en Buenos Aires.

Rueda destacó que las cuatro galardonadas representan diferentes formas de excelencia unidas por un mismo denominador común: Galicia. De Claudia Álvarez resaltó su liderazgo empresarial y compromiso social; de Carla Angola, su defensa de la libertad y los valores democráticos; de Camila Fernández, su brillante trayectoria científica y sanitaria junto a su labor al frente de la Asociación de Empresarios Gallegos de Río de Janeiro; y de Beatriz Gil, su vocación de servicio público como fiscal en Suiza y su estrecha implicación con la colectividad gallega de Zúrich.

El jefe del Ejecutivo autonómico quiso además reparar una deuda histórica con miles de mujeres anónimas que sostuvieron familias, asociaciones y centros gallegos repartidos por el mundo.

«Estas Medallas de Oro saldan una deuda histórica con miles de mujeres de la emigración que abrieron caminos para las generaciones siguientes», afirmó, insistiendo en que ellas fueron quienes mantuvieron viva la identidad gallega lejos de la tierra natal.

El presidente aprovechó asimismo para reivindicar el éxito de la Estrategia Retorna, que, según señaló, ha permitido que más de 50.000 gallegos regresaran desde su puesta en marcha. Añadió que Galicia seguirá tendiendo la mano tanto a quienes desean volver como a quienes continúan viviendo en el extranjero, a los que definió como «una red oficiosa de embajadores que sería la envidia de cualquier servicio diplomático del mundo».

En la parte final de su intervención, Alfonso Rueda estableció un paralelismo entre la historia de Ulises y la experiencia migratoria gallega. «Como ese Ulises de la Odisea, los gallegos demostramos que nuestra Ítaca nunca se olvida», afirmó, para concluir que la Galicia del siglo XXI debe seguir construyéndose desde la apertura, la convivencia y la integración de quienes llegan, del mismo modo que los emigrantes gallegos fueron acogidos en otros países.

«Los gallegos de aquí y los de allá seguiremos construyendo esa Galicia universal», concluyó, antes de agradecer a las cuatro homenajeadas que representen «el orgullo de la Galicia de dentro y de fuera».

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