viernes. 24.07.2026

Quintana Martelo y sus miradas do Camiño

El alumbramiento de este singular y bellísimo compendio tuvo lugar en una Ciudad de la Cultura que se vistió para tan magna ocasión como un mágico bosque animado, un vergel prodigioso que latía con vigoroso pulso tanto en el exquisito decorado ambiental.
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Manuel Quintana Martelo, Acisclo Manzano y Alberto Barciela, colaborador de Diario Luso-Galaico, durante la presentación de Miradas do Camiño, una obra que convierte el Camino en memoria artística, viaje interior y paisaje compartido.

La peregrinación, en su vertiente más telúrica y espiritual -vocablo este último que hunde sus profundas raíces etimológicas en el latín spiritualis, el aliento que infunde vida, al igual que peregrinus nos remite a aquel que avanza per agrum, a través de los campos ignotos-, trasciende la mera sucesión de pasos fatigados para convertirse en una caligrafía del alma trazada sobre el polvo milenario. Manuel Quintana Martelo, demiurgo de la forma y celoso albacea del paisaje gallego, ha sabido apresar esa esencia inaprensible, ese latido inefable de la ruta, en su magna y reciente publicación, acertadamente titulada Miradas do Camiño. Este volumen, pergeñado al calor de la vivencia directa y la contemplación serena a lo largo de incontables leguas, se erige no solo como un dietario estético, sino como un crisol donde se funden la herencia inmemorial y la vibrante modernidad de nuestro territorio.

Acto de presentación de Miradas do Camiño, de Manuel Quintana Martelo, en la Cidade da Cultura, con la intervención institucional en un escenario concebido como una evocación visual y espiritual de la ruta jacobea.
Acto de presentación de Miradas do Camiño, de Manuel Quintana Martelo, en la Cidade da Cultura, con la intervención institucional en un escenario concebido como una evocación visual y espiritual de la ruta jacobea.

Tal prodigio de observación no es en absoluto fortuito, pues el insigne maestro compostelano recorrió el camino varias veces en bicicleta tomando apuntes incesantes, deteniendo su montura allí donde la luz dictaba su sublime capricho. Manuel Quintana Martelo confiesa al respecto de esta inmersión: “Pensé muchas veces en esa idea de recoger mis inquietudes y visiones como peregrino, visiones que detienen la vista en esos rincones que motivan, que muestran inquietud o curiosidad y de los cuales tomo unas fotografías o algunos pequeños apuntes cuando la situación lo requiere y permite”.

Esa urgencia por capturar el instante se traduce en una obra donde el proceso es tan vital como el resultado. La palabra acuarela evoca esa fluidez intrínseca del pigmento que, al igual que los pasos del caminante bajo la lluvia galaica, se diluye y se fija simultáneamente en la memoria del papel. El creador no oculta las huellas de su trabajo, convirtiendo cada trazo en un testimonio vivo del trayecto. “Siempre sé cómo comienzo, pero nunca sé cómo termino, porque en ese punto, para llegar a ese punto, tienen que confluir todas esas circunstancias que me apasionan: los errores, los aciertos, la gestión última, y el disfrute”, ha reiterado Manuel Quintana Martelo sobre su apasionante pulso creativo.

El alumbramiento de este singular y bellísimo compendio tuvo lugar en una Ciudad de la Cultura que se vistió para tan magna ocasión como un mágico bosque animado, un vergel prodigioso que latía con vigoroso pulso tanto en el exquisito decorado ambiental. Fue en este ágora de la sensibilidad, bajo el cobijo de frondas imaginarias y luces tamizadas, donde Rosa Cedrón y su pianista, con su destreza y magnetismo habituales, abrieron el acto de presentación, tejiendo los primeros y evocadores compases de una velada que prometía una inmersión absoluta en el inagotable sortilegio del Apóstol.

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El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, durante su intervención en la presentación de Miradas do Camiño, de Manuel Quintana Martelo, celebrada en la Cidade da Cultura como antesala simbólica del Xacobeo 2027.

La cita se erigió en un representativo cónclave de la sociedad civil, cultural y política de la comunidad. La ceremonia contó con la presencia y el cálido refrendo del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, quien supo ponderar con certeras palabras la trascendencia de una obra concebida para actuar como embajadora de las emociones íntimas del caminante. Junto a él, arroparon la puesta de largo figuras ineludibles de nuestro ecosistema institucional, como el conselleiro de Cultura, el presidente del Parlamento de Galicia, la presidenta del Consello da Cultura, el presidente de la Real Academia Gallega y el Comisario del Xacobeo. El palpitar de este bosque animado se vio indudablemente enriquecido por la asistencia del Secretario de Comunicación, Pedro Rojo, de la presidenta de la APG, María Méndez, de creadores plásticos de la talla de Acisclo Manzano y Cándido Pazos, del galerista Manzano, de virtuosos de la música como el director Maximino Zumalave, de literatos como Francisco López Barxas y destacadas figuras del tejido económico, entre ellos, Segundo Rey o pujantes empresarios como José Manuel Cortizo, o Aurelio Miras Portugal, coleccionistas y expertos en arte.

Las evocadoras estampas del maestro compostelano se nutren del caudal reflexivo de egregias plumas. En este polifónico simposio de saberes, convergen las perspicaces visiones del escritor Alfredo Conde, del historiador Felipe Senén, de la crítica de arte Pilar Corredoira, de la académica y cineasta Margarita Ledo, o de Jacobo Pérez, inmejorablemente acompañados por otros eximios expertos en los arcanos de la plástica y la palabra. Esta feliz conjunción de talentos hilvana un discurso poliédrico que redimensiona el significado histórico de la ruta, fundiendo el pigmento y el vocablo en una aleación inquebrantable.

Todo este empeño no habría cristalizado sin el primoroso y abnegado oficio de la Editorial Teófilo, con Maruxa Agra y José Luis Teófilo al frente. El resultado es un genuino alarde de bibliofilia, un trabajo editorial cuya delicadeza y virtuosismo remiten, por su extrema minuciosidad y paciencia secular, a la intrincada y bellísima filigrana del encaje de Camariñas. Cada página, cada veladura de tinta sobre el gramaje del papel, es fruto de una urdimbre tejida con devoción cuasi monacal, donde el continente, por derecho propio, se eleva a la misma nobleza que el contenido.

En definitiva, Miradas do Camiño se despliega ante nuestra mirada como un fecundo manojo de hojas de esperanza en el entendimiento de una nueva Galicia plural. Constituye un testimonio palpable de una tierra que, enraizada con orgullo en sus substratos milenarios, otea el porvenir con una vocación decididamente cívica, abierta e integradora. El arte, despojado de artificios, oficia aquí de puente inquebrantable, demostrando que, frente a la inmediatez contemporánea, la belleza compartida sigue siendo el asidero más firme para guiarnos hacia la luz de la concordia xabobea. Buen Camino del 2027.

Quintana Martelo y sus miradas do Camiño
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