martes. 11.08.2026

La Confederación Empresarial de Pontevedra (CEP) ha reclamado al Gobierno central que incluya Galicia en la planificación para modernizar la red ferroviaria y avanzar hacia el ancho estándar europeo. La patronal considera que mantener el ancho ibérico impide una integración efectiva de la comunidad en el Corredor Atlántico de mercancías y reduce la competitividad de sus empresas.

La organización empresarial reitera así una reivindicación que mantiene desde hace más de dos décadas. A su juicio, la falta de conexiones ferroviarias eficientes para mercancías y viajeros, los retrasos en las inversiones y las dificultades para acceder a los grandes corredores europeos han dejado a Galicia en una posición de desventaja respecto a otros territorios.

La CEP sostiene que esta situación afecta especialmente a las pequeñas y medianas empresas, mayoritarias en el tejido productivo gallego. La ausencia de una alternativa ferroviaria competitiva obliga a muchas compañías a depender del transporte por carretera, incrementa sus costes logísticos y limita su capacidad para acceder a mercados internacionales.

Un millón de toneladas adicionales

La patronal defiende que existe demanda suficiente para ampliar los servicios ferroviarios. Según los datos que atribuye a un estudio del Clúster da Función Loxística de Galicia, las empresas de la comunidad transportan actualmente alrededor de 1,29 millones de toneladas anuales de mercancías por ferrocarril.

El análisis estima que podría incorporarse otro millón de toneladas si existiesen operadores y rutas suficientes. Para la CEP, ese potencial difícilmente podrá desarrollarse mientras la red gallega no se adapte a las condiciones técnicas del resto de Europa.

El Clúster lleva años reclamando un ferrocarril competitivo y en julio puso en marcha, junto con representantes de Galicia, Castilla y León y el norte de Portugal, el proyecto Corredor Atlántico Noroeste, destinado a impulsar las conexiones ferroviarias transfronterizas.

La barrera de los dos anchos

La diferencia entre el ancho ibérico y el estándar europeo constituye una dificultad particularmente importante para el transporte de mercancías. Los trenes de pasajeros pueden emplear sistemas que les permiten circular por vías de ambos anchos, pero esa solución no está disponible para los convoyes de carga.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia explicó en un informe publicado el pasado marzo que, cuando cambia el ancho de vía, las mercancías deben transferirse físicamente de un tren a otro. Esta operación resta eficiencia al ferrocarril y reduce su competitividad frente a la carretera.

La CNMC recuerda que las instituciones europeas promueven estándares comunes para garantizar la interoperabilidad de los corredores transeuropeos TEN-T. Esos estándares afectan al ancho de vía, pero también a la electrificación y al sistema europeo de señalización y control ERTMS.

España dispone de 15.673 kilómetros de red ferroviaria. De ellos, 3.104 kilómetros de alta velocidad utilizan el ancho internacional, mientras que más de 11.000 kilómetros mantienen el ancho ibérico, según los datos del organismo regulador.

La CNMC advierte, no obstante, de que cualquier sustitución del ancho ibérico debe estudiarse cuidadosamente para evitar que la transición genere nuevas barreras internas o afecte negativamente a los servicios existentes.

"Lo pagan nuestras empresas y los ciudadanos"

El presidente de la CEP, Jorge Cebreiros, considera que los retrasos ferroviarios tienen consecuencias directas sobre la economía y la población gallegas.

"Cada vez que Galicia queda fuera de una mejora ferroviaria, quien lo paga no es un mapa ni una estadística: son nuestras empresas y ciudadanos, que ven cómo sus competidores en el resto de España avanzan mientras nosotros seguimos atados a una infraestructura que ya debería ser historia", afirma.

La patronal pontevedresa sostiene que la adaptación del ancho no debe entenderse como una intervención técnica aislada, sino como una condición para que Galicia pueda competir en igualdad de condiciones. Por ello, reclama al Ejecutivo central un calendario concreto, inversiones acordes con el peso económico de la comunidad y una incorporación efectiva de sus infraestructuras a la planificación del Corredor Atlántico.

La CEP advierte de que cada ejercicio sin avances supone oportunidades de crecimiento que las empresas de Pontevedra difícilmente podrán recuperar. "Sin ancho de vía europeo, no hay crecimiento", resume la organización en su reivindicación pública.

La patronal de Pontevedra alerta: "Sin ancho europeo, Galicia pierde competitividad"
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