viernes. 07.08.2026

La Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) ha reclamado un gran pacto autonómico destinado a impulsar la productividad y mejorar la capacidad de Galicia para atraer y consolidar inversiones. La organización empresarial plantea que el acuerdo tenga carácter estable y cuente con la participación de la Xunta, todos los grupos representados en el Parlamento gallego y los principales agentes económicos y sociales.

La patronal considera que Galicia dispone de empresas competitivas, una industria consolidada y una importante capacidad exportadora, pero advierte de que ese potencial se ve condicionado por la lentitud administrativa y las dificultades que encuentran numerosos proyectos durante su tramitación.

El presidente de la CEG, Juan Manuel Vieites, sostiene que el diagnóstico realizado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) coincide con las advertencias que viene trasladando el tejido empresarial.

«Galicia no tiene un problema de talento; tiene, entre otros, un problema de velocidad administrativa. No podemos conformarnos con crecer: debemos crecer más que la media», afirma Vieites.

Menos trámites y autorizaciones más rápidas

Entre sus principales propuestas, la CEG pide reforzar la simplificación administrativa, especialmente en el caso de los proyectos industriales, y reducir los plazos máximos para conceder autorizaciones.

La organización empresarial también reclama la elaboración de un calendario público para ejecutar los proyectos considerados estratégicos, un seguimiento trimestral de las inversiones comprometidas y una evaluación independiente del grado de cumplimiento de la política industrial.

«La competitividad empieza en los despachos de la Administración. Cada mes que se retrasa una autorización es una oportunidad que pierde Galicia. La mejor política industrial no es anunciar ayudas, sino eliminar obstáculos», señala el presidente de la patronal.

La CEG asegura que muchas empresas continúan encontrándose con tramitaciones excesivamente largas, incertidumbre en el desarrollo de proyectos industriales, dificultades para disponer de suelo empresarial y una insuficiente coordinación entre los diferentes departamentos de las administraciones.

Según Vieites, existe además una importante diferencia entre los tiempos de decisión de las compañías y los de la Administración. Mientras las empresas toman decisiones en cuestión de semanas, algunos expedientes administrativos tardan meses o incluso años en resolverse.

Ese desfase, advierte, puede provocar que las inversiones se retrasen, que determinados proyectos se trasladen a otros territorios y que Galicia pierda oportunidades empresariales y laborales.

Galicia crece, pero pierde dinamismo

La patronal alerta de que la economía gallega está creciendo por debajo de la media española y se encuentra entre las comunidades con menor dinamismo económico durante el segundo trimestre del año.

Para la CEG, la diferencia no puede interpretarse solamente como una oscilación coyuntural. «Lo preocupante no es una décima menos de crecimiento; lo preocupante es que esa décima refleje un problema estructural», indica Vieites.

La organización empresarial considera que los datos conocidos deben llevar a las administraciones y a los partidos a analizar las causas de esa pérdida de impulso y a adoptar medidas que permitan situar a Galicia entre las regiones líderes.

«No existe ninguna razón estructural que justifique estar en el grupo de menor crecimiento. Galicia debe aspirar a estar entre las regiones líderes, no conformarse con estar por debajo de la media», defiende el dirigente empresarial.

A juicio de la CEG, las compañías gallegas están manteniendo su actividad a pesar de un contexto internacional complejo. La industria continúa invirtiendo, las exportaciones conservan su fortaleza y las empresas siguen creando empleo, pero necesitan una política económica que responda con mayor rapidez a sus necesidades.

Más ejecución y menos anuncios

La patronal insiste en que el reto ya no consiste únicamente en disponer de financiación pública. Galicia, afirma, cuenta con más recursos que nunca, pero debe ser capaz de transformarlos de manera efectiva en suelo industrial operativo, nuevas inversiones, innovación, digitalización y mejoras de productividad.

«No pedimos más recursos; pedimos mejores resultados. Galicia necesita más agilidad administrativa», resume Vieites.

Por este motivo, la CEG reclama que la política económica sea evaluada a partir de sus resultados y no solo por la presentación de programas o líneas de ayudas. El calendario público de actuaciones y el seguimiento periódico de las inversiones permitirían, según su propuesta, conocer el grado de ejecución y detectar los retrasos.

«La economía no entiende de titulares, entiende de indicadores», sostiene el presidente de la Confederación, quien pide una política industrial con mayor capacidad ejecutiva.

La entidad también demanda que las distintas administraciones colaboren para convertir Galicia en un territorio más atractivo y previsible para los inversores. La seguridad jurídica, la disponibilidad de suelo y la rapidez en la concesión de permisos son, a su juicio, factores decisivos en la competencia entre territorios.

Preocupación por el peso político de Galicia

La CEG expresa igualmente su preocupación por el peso de Galicia en las decisiones económicas del conjunto de España. Vieites advierte de que los presupuestos y las ayudas llegan con mayor rapidez a otros territorios y considera necesario reforzar la capacidad de interlocución de la comunidad.

La organización empresarial critica, además, que algunos proyectos se conviertan en objeto de enfrentamiento político o ideológico. Según su presidente, existe una «oposición sistemática» a determinadas iniciativas empresariales e industriales desde colectivos que ofrecen a la ciudadanía una visión parcial de su impacto sobre el territorio.

La patronal no cuestiona la necesidad de evaluar las consecuencias ambientales, sociales y económicas de cada actuación, pero reclama que los proyectos se analicen con criterios técnicos, seguridad jurídica y plazos conocidos.

Un acuerdo con vocación de estabilidad

El pacto propuesto por la CEG pretende superar los ciclos electorales y dotar a Galicia de una estrategia económica compartida. La organización entiende que el impulso de la productividad no puede depender únicamente del Gobierno autonómico, sino que requiere la implicación de los partidos, los empresarios, los sindicatos y el resto de los agentes sociales.

El objetivo sería establecer prioridades duraderas y mecanismos públicos de seguimiento que permitan comprobar si las inversiones comprometidas se materializan y si las medidas aprobadas producen resultados.

«Galicia no puede vivir de las inercias. Las empresas están haciendo su trabajo», asegura Vieites. Para el presidente de la CEG, corresponde ahora a las administraciones reducir el desfase entre el ritmo de la actividad privada y el de la gestión pública.

La reivindicación final de la patronal se resume en una mayor capacidad de ejecución: menos obstáculos burocráticos, autorizaciones más rápidas, coordinación administrativa y una estrategia económica orientada a resultados. «La industria necesita una Administración que vaya a la velocidad de la empresa», concluye Vieites.

La patronal gallega reclama un gran pacto para ganar productividad y acelerar las...
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