lunes. 08.06.2026

La imagen del adicto como una persona que consume por diversión o por falta de voluntad sigue muy presente en la sociedad. Sin embargo, los profesionales que trabajan cada día con esta enfermedad sostienen una realidad muy diferente: la adicción suele ser la consecuencia visible de un sufrimiento mucho más profundo.

Esa es una de las principales conclusiones del último episodio del podcast Hablemos de Adicciones, impulsado por la red de centros especializados Esvidas, en el que participa Ramón Bravo, gerente del Centro Terapéutico Tibbon de Granada y profesional con más de quince años de experiencia en el tratamiento de adicciones.

La adicción como respuesta al dolor

Durante la conversación, Bravo cuestiona uno de los estigmas más extendidos sobre esta enfermedad.

«Nadie empieza a consumir por gusto. Detrás de cada adicción hay una historia de búsqueda, de alivio, de huida o de silencio».

Según explica, el consumo de alcohol, cocaína, cannabis u otras sustancias suele aparecer inicialmente como una forma de aliviar un malestar emocional que la persona no sabe gestionar de otra manera. Con el tiempo, aquello que parecía una solución termina convirtiéndose en un problema mucho mayor.

El experto resume esta visión en otra frase contundente:

«No se nace adicto, se hace».

Para Bravo, comprender la historia personal, el entorno familiar y las experiencias vitales del paciente resulta fundamental para abordar la enfermedad de forma eficaz.

Más que genética

Las investigaciones científicas sitúan el peso de la predisposición genética entre el 40 % y el 60 %, mientras que el resto depende de factores ambientales, emocionales y sociales. Por ello, los especialistas insisten en que no existe una única causa que explique el desarrollo de una adicción.

«Muchas veces la sustancia no es el problema inicial, sino la solución que la persona encuentra para sobrevivir emocionalmente», afirma Bravo.

Recuperarse no es solo dejar de consumir

Uno de los mensajes centrales del episodio es que la recuperación no termina cuando desaparece el consumo.

Bravo, que acumula más de dos décadas en recuperación, recuerda que la estabilidad emocional requiere trabajo continuo y que las recaídas pueden verse favorecidas por situaciones de ansiedad, duelo, aislamiento o problemas de salud mental no tratados.

«La base de la recuperación está en seguir viviendo, equivocándote, teniendo problemas, pero sin volver a consumir».

Lejos de la idea de una cura definitiva, los expertos hablan de una enfermedad crónica que exige atención y autocuidado permanentes.

El valor de quienes han recorrido el camino

El podcast también pone el foco en una figura cada vez más presente en los programas de tratamiento: el terapeuta recuperado.

Se trata de profesionales que han vivido la adicción en primera persona y que hoy acompañan a otros pacientes desde la experiencia, la empatía y el conocimiento emocional de la enfermedad. Para Bravo, esta conexión humana aporta un valor terapéutico difícil de sustituir.

No obstante, advierte de que la experiencia personal por sí sola no basta. La recuperación requiere equipos multidisciplinares capaces de abordar tanto el consumo como las causas emocionales y psicológicas que lo sostienen.

Un cambio de mirada

El mensaje de fondo es claro: la adicción no puede entenderse únicamente como una cuestión de conducta o de voluntad. Detrás de cada caso existe una historia personal que merece ser comprendida.

Por eso, cada vez más especialistas defienden un enfoque integral que no se limite a lograr la abstinencia, sino que ayude a reconstruir la vida de la persona y a desarrollar herramientas para sostener su recuperación a largo plazo.

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