Germán Sierra Sánchez nacido en Madrid 26/2/61. Economista por la autónoma de Madrid. Trabajo en asesorías en te.as tributarios. Experto en copywriting. Escritor y articulista en varios diarios gallegos.
No sabía muy bien de qué escribir, ni qué decir. Visualizando periódicos nacionales pienso que estamos llegando a unos niveles difíciles de digerir por cualquier ser humano; “é increíble” como diría Bisbal.
En un pasado no muy lejano la profesión de moda en España era la de electricista, el cero eléctrico nos convirtió a todos en electricistas, incluso en ingenieros nucleares.
El mundo parece algo revuelto desde que el bueno de Donald un 20 de enero tomó las riendas.Pero mi atención se fija en el “Vice”, el señor J.D.Vance, un joven atrevido y sin complejos que lanza unos dardos contra la vieja Europa. Nos dice J.D. que los enemigos están dentro y pone un ejemplo muy acertado y letal.
A veces antes de construir hay que deconstruir, deshacer antes de poder crear algo sólido. Lo sólido sería sinónimo de lo razonable y lo razonables es patrimonio de todos, desde un campesino sin cultura al mayor de los filósofos.
En un mundo dominado por la posverdad, el texto reivindica la búsqueda de la verdad como un valor fundamental para el ser humano, argumentando que esta nos libera del egocentrismo y nos conecta con valores universales.
La vida nos mantiene firmes, a pesar de sus misterios y en la literatura la vida toma conciencia de sí misma: con sus riquezas y bajezas. Paraíso de sintonías que nos mejoran y enriquecen.
Me temo que la reciente carta del papa Francisco sobre el papel de la literatura en la formación no se le haya dado demasiada importancia, y frente a una vorágine informativa nacional e internacional llena de urgencias. (...).
Vengo del período vacacional algo espeso, dispuesto a empezar con esa bella labor de escribir o juntar letras, si lo prefieres. No sabía sobre que escribir, el cuerpo me pide hablar de la crisis institucional de nuestro país, pero ya sabes: hay (...)
Si pudiéramos contar las discusiones intergeneracionales sobre la vestimenta correcta o no, no acabaríamos nunca. Por esta razón me dedico a escribir de este polémico asunto, pues compensa pensar más y discutir menos. Intentaré ser lo más objetivo posible y desmontar los argumentos menos razonables.
Hoy toca escribir de cuentos pues la tendencia humana tanto en la esfera pública como privada nos lleva a contarnos cuentos. Cuentos muy simples como el de caperucita roja escrito por un tal Charles Parrault en el siglo XVII.
Siempre fui un defensor del juego de la llamada “naranja mecánica”-aunque no avalo las teorías poéticas sobre el futbol de Jorge Valdano-, hacedores de un futbol total y arrollador. Los Cruyff, Neeskens, Rep, Krol, hermanos René y Van der Kerkhoff… Lo bordaban.