El conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos, mantuvo hoy en París una reunión con el subdirector de Cultura de la Unesco, Ernesto Ottone, y con el embajador de España ante este organismo, Miquel Iceta, para seguir “perfilando y ultimando” la estrategia de la candidatura de la Ribeira Sacra a Patrimonio Mundial. La evaluación se celebrará en julio, en el Comité de la Unesco que tendrá lugar en Corea del Sur.
El titular de Cultura del Gobierno gallego acudió acompañado por el director xeral de Patrimonio Cultural, Ángel Miramontes, y enmarcó este encuentro en una ronda de “reuniones clave” en la recta final del procedimiento. En este sentido, recordó la mantenida semanas atrás en Madrid con el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, para coordinar actuaciones y dar “el máximo impulso” a la candidatura.
López Campos consideró “clave” la cita en la Unesco, que forma parte de los contactos previstos durante este semestre “antes de la gran decisión” que se tomará en la ciudad coreana de Busán. Por ello, insistió en la necesidad de “preparar a conciencia y con rigurosidad” una hoja de ruta sólida para los próximos meses.
Una candidatura “madura y sólida”
“Estamos ante pasos decisivos a los que nos enfrentamos con la tranquilidad y seguridad que da contar con una candidatura madura, sólida y arropada no solo por el Gobierno central, sino por toda la comunidad, vecinos, agentes locales e instituciones de la zona”, señaló el conselleiro, que agradeció la implicación “total” con la propuesta Ribeira Sacra: Paisaxe da Auga.
El responsable autonómico trasladó también las “buenas sensaciones” obtenidas en el encuentro con Ottone e Iceta, de quien destacó su implicación con el proyecto. En ese contexto, recordó reuniones anteriores en París y la participación del embajador en un congreso internacional impulsado por la Xunta en Nogueira de Ramuín, dentro de los trabajos de difusión y promoción de la candidatura.
Los atributos del “paisaje del agua”
Durante la reunión, López Campos subrayó que la candidatura se apoya en los valores “excepcionales y únicos” de un territorio que abarca 26 ayuntamientos de Lugo y Ourense. Defendió, además, que se trata de un paisaje construido a partir del uso del agua “de una manera novedosa” y aún poco representada en la Lista de Patrimonio Mundial.
La propuesta pone el foco en elementos como los cañones y valles fluviales modelados por el agua y en un destacado patrimonio hidráulico, con infraestructuras que han llegado hasta la actualidad desde la revolución tecnológica medieval, como molinos, centrales y saltos de agua.
Con estas bases y las “buenas impresiones” recogidas durante el proceso, el conselleiro reiteró la confianza de la Xunta en lograr el “merecido y honroso reconocimiento internacional” para la Ribeira Sacra. Además, se mostró “más que satisfecho” con el trabajo realizado por los equipos técnicos de la Xunta y del Ministerio de Cultura, y apeló a mantener ese compromiso compartido en esta fase decisiva.
