sábado. 09.05.2026

Galicia busca blindar su soberanía alimentaria entre la conquista de mercados internacionales y la falta de relevo generacional en el rural

El Encontro Sober 2026 reunió a expertos, representantes institucionales y profesionales del sector agroalimentario y pesquero para analizar dos grandes desafíos de Galicia: consolidar el liderazgo internacional de la cadena mar-industria y frenar la pérdida de explotaciones agrarias provocada por la falta de rentabilidad y de relevo generacional.
Mesa redonda celebrada en el marco del Encontro Sober 2026 bajo el título “Das rías ao mundo”, centrada en la internacionalización de los sectores pesquero y conservero gallegos y en los retos de competitividad y sostenibilidad de la cadena mar-industria.
Mesa redonda celebrada en el marco del Encontro Sober 2026 bajo el título “Das rías ao mundo”, centrada en la internacionalización de los sectores pesquero y conservero gallegos y en los retos de competitividad y sostenibilidad de la cadena mar-industria.

Galicia afronta uno de los momentos más decisivos para el futuro de sus sectores productivos vinculados al mar y al rural. Mientras la industria pesquera y conservera refuerza su presencia internacional y amplía mercados, el campo gallego lucha contra un problema estructural que amenaza la continuidad de muchas explotaciones: la falta de relevo generacional.

Ambas realidades centraron buena parte del debate del Encontro Sober 2026: Diálogos Rural e Industria, organizado por CESUGA y convertido ya en uno de los principales foros de reflexión sobre innovación, sostenibilidad y futuro de los sectores primarios. El encuentro reunió a cerca de 400 profesionales y medio centenar de ponentes para abordar cómo garantizar la competitividad y la supervivencia de actividades esenciales para la economía gallega.

José Manuel Andrade, director de la Fundación Juana de Vega, durante su intervención en el debate “Sen remuda non hai soberanía alimentaria”, en el que alertó sobre la falta de relevo generacional y la pérdida de rentabilidad en el rural gallego.
José Manuel Andrade, director de la Fundación Juana de Vega, durante su intervención en el debate “Sen remuda non hai soberanía alimentaria”, en el que alertó sobre la falta de relevo generacional y la pérdida de rentabilidad en el rural gallego.

Galicia mira al mundo desde el mar

Uno de los mensajes más claros lanzados durante el foro fue el compromiso de la Xunta por fortalecer la proyección internacional de la cadena mar-industria gallega, considerada un sector estratégico tanto desde el punto de vista económico como identitario.

El director general de Pesca, Acuicultura e Innovación Tecnolóxica, Isaac Rosón, defendió que la internacionalización, la sostenibilidad y la defensa de los intereses del sector constituyen pilares fundamentales de la política marítima gallega.

Durante la mesa redonda “Das rías ao mundo: a internacionalización dos sectores pesqueiro e conserveiro”, Rosón destacó el esfuerzo que realiza la Administración autonómica para acompañar a las empresas gallegas en su apertura a nuevos mercados y en su adaptación a un escenario internacional cada vez más exigente.

En este contexto, recordó que la Xunta movilizará 11 millones de euros para apoyar la participación de pequeñas y medianas empresas gallegas en 51 ferias internacionales hasta 2027, con el objetivo de consolidar el liderazgo de Galicia como “la decimoquinta potencia exportadora mundial” en el ámbito de la cadena mar-industria.

La estrategia pasa también por impulsar la innovación, la modernización y la mejora de la capacidad exportadora de las empresas vinculadas al mar, reforzando además la promoción exterior de los productos pesqueros y conserveros gallegos.

Competencia global y exigencias europeas

Otro de los asuntos que centró el debate fue el impacto de las normativas comunitarias y de los acuerdos internacionales sobre la competitividad del sector pesquero europeo.

Desde Galicia se insiste en que la Unión Europea debe garantizar unas condiciones de competencia equilibradas frente a terceros países, exigiendo a los productos importados los mismos estándares ambientales, laborales y sanitarios que cumplen las empresas europeas.

La sostenibilidad y la trazabilidad aparecen así como elementos diferenciales de una industria que busca posicionarse en los mercados internacionales a través de la calidad y la seguridad alimentaria.

Rosón defendió una pesca responsable, basada en criterios científicos y en la conservación de los recursos marinos, al tiempo que reivindicó el refuerzo de los sistemas de control e identificación de los productos para ofrecer mayores garantías al consumidor.

El rural gallego, ante un problema de supervivencia

Frente al dinamismo exportador de la industria del mar, el rural gallego encara una situación mucho más delicada. El director de la Fundación Juana de Vega, José Manuel Andrade, lanzó una advertencia contundente durante la mesa redonda “Sen remuda non hai soberanía alimentaria: xuventude, muller e futuro do rural”.

“La falta de rentabilidad de las explotaciones agrarias está comprometiendo el relevo generacional y, con él, el futuro productivo del rural gallego y de la soberanía alimentaria”, alertó.

Andrade describió una realidad marcada por el envejecimiento de los titulares de explotaciones, el cierre progresivo de actividades productivas y la pérdida de capacidad para producir alimentos y gestionar el territorio.

Sectores estratégicos como el vacuno de carne, el lácteo o el vitivinícola atraviesan dificultades crecientes. En el caso del vacuno de carne, señaló el acelerado proceso de desaparición de pequeñas explotaciones, fundamentales para la gestión territorial y la prevención del abandono rural.

En el sector lácteo, pese a tratarse de una actividad competitiva y esencial para la economía agraria gallega, muchas explotaciones viables están cerrando por la imposibilidad de asegurar su continuidad generacional.

También la viticultura tradicional vive un progresivo abandono en determinadas zonas debido a la baja rentabilidad y a la fragmentación de la propiedad.

“Sin rentabilidad no habrá relevo”

Para Andrade, el origen del problema es claro: la falta de rentabilidad.

“No puede haber relevo si no hay rentabilidad, y eso no es solo responsabilidad de la administración, sino del conjunto de la cadena de valor”, afirmó durante su intervención.

El responsable de la Fundación Juana de Vega insistió en que garantizar ingresos dignos para los productores depende también de la industria y de la distribución, actores fundamentales en la formación de precios.

Sin una remuneración adecuada del trabajo agrario, aseguró, será imposible consolidar la renovación generacional y mantener la capacidad productiva del territorio.

Un nuevo perfil de emprendedores rurales

Pese a las dificultades, Andrade destacó también señales positivas. Desde la experiencia del Programa de Apoio a Empresas Agroalimentarias de la Fundación Juana de Vega, actualmente en su decimocuarta edición, se observa la aparición de un nuevo perfil de emprendedores rurales.

Se trata de personas con formación universitaria, experiencia profesional previa y visión empresarial, muchas de ellas procedentes de otros sectores económicos.

Participantes en una de las jornadas del Encontro Sober 2026: Diálogos Rural e Industria, organizado por CESUGA, un foro que reunió a expertos y profesionales para analizar el futuro del sector agroalimentario, pesquero y rural gallego.
Participantes en una de las jornadas del Encontro Sober 2026: Diálogos Rural e Industria, organizado por CESUGA, un foro que reunió a expertos y profesionales para analizar el futuro del sector agroalimentario, pesquero y rural gallego.

Según explicó, cerca del 70 % de los participantes del programa cuentan con estudios superiores y muchos proyectos agroalimentarios presentan tasas de supervivencia superiores a la media del emprendimiento general.

También destacó el creciente protagonismo de las mujeres en el sector, tanto en la titularidad de explotaciones como en iniciativas empresariales vinculadas al rural.

Un rural que necesita servicios y políticas adaptadas

Durante el debate surgió además una crítica recurrente: la falta de adaptación de muchas políticas públicas a la realidad del medio rural.

Andrade denunció que numerosas normativas urbanísticas y administrativas dificultan el desarrollo de proyectos empresariales en el territorio gallego, citando ejemplos como los problemas que afrontaron empresas como Queizuar o Casa Grande de Xanceda para ampliar sus instalaciones.

“Necesitamos políticas públicas coordinadas, coherentes y pensadas para favorecer, y no dificultar, el desarrollo de actividad económica en el rural”, reflexionó.

Para el director de la Fundación Juana de Vega, el futuro del rural no depende únicamente de las políticas agrarias, sino también de factores como el acceso a vivienda, los servicios públicos, la conectividad o la conciliación familiar.

Su conclusión resumió el espíritu del encuentro y el gran desafío que afronta Galicia: “Sin rentabilidad no hay relevo posible, y sin relevo no hay futuro para el rural ni soberanía alimentaria”.

Galicia busca blindar su soberanía alimentaria entre la conquista de mercados...
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