Nacido en São Cosme do Vale, Vila Nova de Famalicão, en 1940, José Ribeiro da Costa ha desarrollado una extensa trayectoria vinculada a la enseñanza, la filología y la creación literaria. Autor de obras didácticas, numerosos libros de cuentos y novelas como Rapaz da Rua y Nas marxes do río Douro, prepara ahora un volumen inspirado en los episodios y personajes que han marcado su propia existencia. Con él conversamos sobre la memoria, la literatura y el desafío de transformar una vida en historias. Diario Luso-Galaico le entrevista en la Quinta de Enxomil, en Gaia, Portugal, durante un periodo de vacaciones.
El profesor Ribeiro da Costa descubrió que las experiencias personales podían convertirse en material literario cuando comenzó a ejercer como maestro de enseñanza primaria.
«Descubrí que los alumnos podían ser objeto de mi inspiración y, a partir de ahí, transformé mi escuela en un laboratorio de investigación», recuerda.
Ahora está a punto de publicar Os contos da miña vida, un libro poblado por personajes muy diversos, delineados a partir de una realidad que el escritor conoció de primera mano. Son vidas con éxitos y fracasos, pero, sobre todo, vidas que afrontan su existencia desde una perspectiva positiva.
Sus personajes conservan siempre una parte real. «Me inspiro en la realidad. Son personas que conocí y con las que conviví, pero a las que después doté de una elaboración lingüística y literaria basada en la inspiración», explica.
Ribeiro da Costa reconoce que el escritor posee una capacidad particular para transformar la realidad: «Esos personajes reales aparecen, de vez en cuando, transfigurados. Ya no son exactamente aquellos que yo conocí, sino aquellos que imaginé».
Para la construcción de Os contos da miña vida, José Ribeiro parte de la certeza de que la memoria siempre es selectiva. Lo expresa recurriendo a un conocido dicho portugués: «Nem tudo o que vem à rede é peixe». No todo cuanto se recuerda puede ni debe publicarse.
«Siempre hago una selección. La memoria se va desvaneciendo con el paso de los años y los acontecimientos del pasado acaban dando origen a los del presente. Aquello que observo y entra en mi inteligencia pasa también por el corazón, y eso jamás lo olvido».
El libro sigue una estructura cronológica dividida en cuatro grandes etapas: la enseñanza primaria, la educación básica y secundaria, los años en la Universidad de Coimbra y, finalmente, su vida profesional.
Las experiencias vividas constituyen una de sus principales fuentes de inspiración, especialmente las relacionadas con su trabajo como profesor. Aquel «laboratorio» formado por el conocimiento y la observación de sus alumnos le proporcionó innumerables notas y un auténtico «almacén de conocimiento» del que posteriormente surgirían muchos de sus personajes.
La narrativa, explica Ribeiro da Costa, descansa sobre cinco pilares: la acción; los personajes que la protagonizan; el narrador que cuenta la historia; el tiempo en el que sucede; y el lugar donde se desarrolla. Por eso, São Cosme do Vale, Vila Nova de Famalicão, Braga, Oporto, Coimbra y otros escenarios fundamentales de su biografía se convierten en «espacios privilegiados» de su literatura.
Los personajes que recorren sus páginas son, en buena medida, aquellos que conoció y con quienes convivió en los lugares que frecuentó. Sin embargo, Ribeiro aplica también la conocida idea de Fernando Pessoa de que «el poeta es un fingidor».
«Yo también finjo y transfiguro ciertos personajes para que representen aquello que pienso, mis propias ideas. De este modo, algunos ya no son los que conocí, sino otros que imaginé».
En ese proceso de transformación literaria, el autor procura respetar siempre la intimidad de las personas que le sirvieron de inspiración. Ribeiro da Costa sigue el principio de que no todo lo que se sabe debe exponerse en la plaza pública.
«Debemos preservar la intimidad de los personajes y respetarlos. Por eso transfiguro algunos de ellos, pero respeto su personalidad real», subraya.
El interés por la vida cotidiana y por esos pequeños acontecimientos que revelan la condición humana constituye un rasgo transversal de su narrativa. Un vendedor de juguetes situado a la salida de un colegio por el que pasan niños entusiasmados; un narrador de historias de ladrones, salteadores y piratas; un padre que reprende a su hijo… Escenas aparentemente sencillas que, bajo la mirada del escritor, adquieren otra dimensión.
Entre todas las historias de Os contos da miña vida, Ribeiro destaca como especialmente emotiva una titulada «Desaparecimiento», el episodio que, según reconoce, más profundamente le impresionó durante la escritura del libro.
La infancia y la adolescencia son otros de los temas que atraviesan el volumen. A ellos se suma un motivo recurrente en su obra: el contraste entre el pasado y el presente. Ribeiro lo plantea desde el convencimiento de que el pasado sostiene y explica aquello que somos ahora.
Para expresarlo recurre a una reflexión atribuida a Victor Hugo: «Nosotros somos aquello que fuimos y seremos aquello que somos». Una idea que le permite concluir que «el pasado tiene que estar bien vivido para que podamos disfrutar de un presente propicio».
Para el profesor Ribeiro da Costa, cada libro trae consigo una experiencia nueva y enriquecedora. Sin embargo, este volumen posee para él un significado particular.
«Puedo decir que este libro me enriqueció todavía más, al comprobar cómo interactúan los personajes en las diferentes historias».
Los que alcanzan el éxito representan un estímulo para continuar luchando. Los que fracasan y son capaces de modificar su comportamiento ofrecen también una enseñanza. Incluso aquellos que no consiguen salir adelante funcionan como una advertencia: una invitación a levantar la vista y comprender que ese no era el camino adecuado.
Os contos da miña vida se dirige especialmente al público joven. No podía ser de otra manera en un autor cuya existencia profesional ha transcurrido en permanente contacto con distintas generaciones de estudiantes.
«Durante toda mi vida traté con jóvenes y procuré inculcarles una conducta formativa. Intento proponerles lecciones de vida que los estimulen a luchar».
Su literatura promueve valores universales como la amistad, el amor, la sinceridad y la lealtad. Son, a su juicio, asuntos indispensables para cualquier obra que aspire a permanecer en el tiempo.
«Procuro centrar mi literatura en esos temas universales que nunca caducarán», afirma.
Ribeiro da Costa no pretende que su obra provoque una risa fácil ni que despierte una añoranza paralizante del pasado. Su propósito es otro: invitar al lector a detenerse y pensar.
«Mi obra no es para reír, pero sí sirve para reflexionar. Procuro despertar en el lector una reflexión, sin duda. Tampoco pretendo provocar nostalgia del pasado ni lamentarme por aquello que salió mal. Busco, especialmente, alimentar en el lector una esperanza de futuro».
Repasar las experiencias de su existencia le permitió descubrir que su propia vida, como la de algunos de sus personajes, fue avanzando suavemente y sin posibilidad de regresar: «Algo semejante a un río alegre y sereno que camina hacia el mar».
El libro también le ha servido para contemplar el lugar en el que se encuentra ahora: «Esta obra me ayudó a comprender que mi vida, a mis 86 años, está ya en su tramo final».
Sin embargo, la mirada retrospectiva no desemboca en la tristeza. Al resumir su recorrido vital, José Ribeiro da Costa afirma con rotundidad que «vale la pena vivir» y que siempre compensa invertir esfuerzo en la propia existencia.
Esa es también la enseñanza que ha tratado de transmitir a sus estudiantes: deben formarse, esforzarse y conceder al estudio la importancia que merece, porque constituye una de las principales garantías para construir el futuro.
Os contos da miña vida será publicado por Oficina da Escrita y podría llegar a manos de los lectores el próximo mes de octubre.
En un primer momento, Ribeiro da Costa pensó que este libro pondría fin a su trayectoria literaria. Ahora ha cambiado de opinión.
«Pienso justamente lo contrario. Parar es morir».
Se abre así una nueva etapa y aparece en el horizonte la posibilidad de otro libro. A sus 86 años, José Ribeiro da Costa sigue observando, recordando y escribiendo con el mismo optimismo con el que sus personajes afrontan la vida.
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VERSIÓN EN PORTUGUÉS
José Ribeiro da Costa, autor de 'Os contos da miña vida': "Procuro alimentar no leitor uma esperança no futuro"
Nascido em São Cosme do Vale, Vila Nova de Famalicão, em 1940, José Ribeiro da Costa desenvolveu um vasto percurso ligado ao ensino, à filologia e à criação literária. Autor de obras didáticas, de numerosos livros de contos e de romances como Rapaz da Rua e Nas marxes do río Douro, prepara agora um volume inspirado nos episódios e nas personagens que marcaram a sua própria existência. Com ele conversámos sobre a memória, a literatura e o desafio de transformar uma vida em histórias. O Diario Luso-Galaico entrevista-o na Quinta de Enxomil, em Gaia, Portugal, durante um período de férias.
O professor Ribeiro da Costa descobriu que as experiências pessoais podiam transformar-se em matéria literária quando começou a exercer como professor do ensino primário.
«Descobri que os alunos podiam ser objeto da minha inspiração e, a partir daí, transformei a minha escola num laboratório de investigação», recorda.
Está agora prestes a publicar Os contos da miña vida, um livro povoado por personagens muito diversas, delineadas a partir de uma realidade que o escritor conheceu em primeira mão. São vidas com sucessos e fracassos, mas, acima de tudo, vidas que enfrentam a existência a partir de uma perspetiva positiva.
As suas personagens conservam sempre uma dimensão real. «Inspiro-me na realidade. São pessoas que conheci e com quem convivi, mas às quais dei depois uma elaboração linguística e literária baseada na inspiração», explica.
Ribeiro da Costa reconhece que o escritor possui uma capacidade particular para transformar a realidade: «Essas personagens reais aparecem, de vez em quando, transfiguradas. Já não são exatamente aquelas que conheci, mas aquelas que imaginei».
Para a construção de Os contos da miña vida, José Ribeiro parte da certeza de que a memória é sempre seletiva. Exprime-o recorrendo a um conhecido provérbio português: «Nem tudo o que vem à rede é peixe». Nem tudo aquilo de que nos lembramos pode ou deve ser publicado.
«Faço sempre uma seleção. A memória vai-se desvanecendo com o passar dos anos e os acontecimentos do passado acabam por dar origem aos do presente. Aquilo que observo e entra na minha inteligência passa também pelo coração, e isso nunca esqueço.»
O livro segue uma estrutura cronológica dividida em quatro grandes etapas: o ensino primário, o ensino básico e secundário, os anos na Universidade de Coimbra e, por fim, a sua vida profissional.
As experiências vividas constituem uma das suas principais fontes de inspiração, sobretudo as relacionadas com o seu trabalho como professor. Aquele «laboratório», formado pelo conhecimento e pela observação dos seus alunos, proporcionou-lhe inúmeras notas e um autêntico «armazém de conhecimento», do qual viriam posteriormente a surgir muitas das suas personagens.
A narrativa, explica Ribeiro da Costa, assenta em cinco pilares: a ação; as personagens que nela intervêm; o narrador que conta a história; o tempo em que esta decorre; e o lugar onde se desenvolve. Por isso, São Cosme do Vale, Vila Nova de Famalicão, Braga, Porto, Coimbra e outros cenários fundamentais da sua biografia transformam-se em «espaços privilegiados» da sua literatura.
As personagens que percorrem as suas páginas são, em grande medida, aquelas que conheceu e com quem conviveu nos lugares que frequentou. No entanto, Ribeiro aplica também a conhecida ideia de Fernando Pessoa de que «o poeta é um fingidor».
«Eu também finjo e transfiguro certas personagens para que representem aquilo que penso, as minhas próprias ideias. Deste modo, algumas já não são as que conheci, mas outras que imaginei.»
Nesse processo de transformação literária, o autor procura respeitar sempre a intimidade das pessoas que lhe serviram de inspiração. Ribeiro da Costa segue o princípio de que nem tudo o que se sabe deve ser exposto na praça pública.
«Devemos preservar a intimidade das personagens e respeitá-las. Por isso, transfiguro algumas delas, mas respeito a sua personalidade real», sublinha.
O interesse pela vida quotidiana e por esses pequenos acontecimentos que revelam a condição humana constitui um traço transversal da sua narrativa. Um vendedor de brinquedos à saída de uma escola, por onde passam crianças entusiasmadas; um contador de histórias de ladrões, salteadores e piratas; um pai que repreende o filho… Cenas aparentemente simples que, sob o olhar do escritor, adquirem outra dimensão.
Entre todas as histórias de Os contos da miña vida, Ribeiro destaca como especialmente emotiva uma intitulada «Desaparecimento», o episódio que, segundo reconhece, mais profundamente o impressionou durante a escrita do livro.
A infância e a adolescência são outros dos temas que atravessam o volume. A estes junta-se um motivo recorrente na sua obra: o contraste entre o passado e o presente. Ribeiro aborda-o a partir da convicção de que o passado sustenta e explica aquilo que somos agora.
Para o exprimir, recorre a uma reflexão atribuída a Victor Hugo: «Nós somos aquilo que fomos e seremos aquilo que somos». Uma ideia que lhe permite concluir que «o passado tem de ser bem vivido para que possamos desfrutar de um presente propício».
Para o professor Ribeiro da Costa, cada livro traz consigo uma experiência nova e enriquecedora. No entanto, este volume possui para ele um significado particular.
«Posso dizer que este livro me enriqueceu ainda mais, ao verificar como as personagens interagem nas diferentes histórias.»
Aqueles que alcançam o sucesso representam um estímulo para continuar a lutar. Os que fracassam e são capazes de modificar o seu comportamento oferecem também um ensinamento. Até aqueles que não conseguem seguir em frente funcionam como um aviso: um convite a levantar os olhos e a compreender que aquele não era o caminho certo.
Os contos da miña vida dirige-se especialmente ao público jovem. Não poderia ser de outra forma num autor cuja vida profissional decorreu em contacto permanente com diferentes gerações de estudantes.
«Durante toda a minha vida lidei com jovens e procurei incutir-lhes uma conduta formativa. Tento propor-lhes lições de vida que os estimulem a lutar.»
A sua literatura promove valores universais como a amizade, o amor, a sinceridade e a lealdade. São, na sua opinião, temas indispensáveis para qualquer obra que aspire a permanecer no tempo.
«Procuro centrar a minha literatura nesses temas universais que nunca caducarão», afirma.
Ribeiro da Costa não pretende que a sua obra provoque um riso fácil nem que desperte uma saudade paralisante do passado. O seu propósito é outro: convidar o leitor a parar e a pensar.
«A minha obra não é para fazer rir, mas serve para refletir. Procuro despertar no leitor uma reflexão, sem dúvida. Também não pretendo provocar nostalgia do passado nem lamentar-me por aquilo que correu mal. Procuro, sobretudo, alimentar no leitor uma esperança no futuro.»
Revisitar as experiências da sua existência permitiu-lhe descobrir que a sua própria vida, tal como a de algumas das suas personagens, foi avançando suavemente e sem possibilidade de regresso: «Algo semelhante a um rio alegre e sereno que caminha em direção ao mar».
O livro também lhe serviu para contemplar o ponto em que agora se encontra: «Esta obra ajudou-me a compreender que a minha vida, aos 86 anos, já se encontra na sua fase final».
No entanto, o olhar retrospetivo não conduz à tristeza. Ao resumir o seu percurso de vida, José Ribeiro da Costa afirma categoricamente que «vale a pena viver» e que compensa sempre investir esforço na própria existência.
Esse é também o ensinamento que procurou transmitir aos seus estudantes: devem formar-se, esforçar-se e conceder ao estudo a importância que merece, porque este constitui uma das principais garantias para construir o futuro.
Os contos da miña vida será publicado pela Oficina da Escrita e poderá chegar às mãos dos leitores já no próximo mês de outubro.
Num primeiro momento, Ribeiro da Costa pensou que este livro poria fim ao seu percurso literário. Agora mudou de opinião.
«Penso precisamente o contrário. Parar é morrer.»
Abre-se, assim, uma nova etapa e surge no horizonte a possibilidade de outro livro. Aos 86 anos, José Ribeiro da Costa continua a observar, a recordar e a escrever com o mesmo otimismo com que as suas personagens enfrentam a vida.
