Hay lugares en los que la frontera parece una circunstancia administrativa. A Peneda es uno de ellos.
Enclavado entre las montañas de Gavieira, en el municipio portugués de Arcos de Valdevez, el santuario de Nossa Senhora da Peneda volvió a reunir este sábado a portugueses y gallegos alrededor de una devoción que atraviesa generaciones y que cada septiembre convierte este rincón del Parque Nacional da Peneda-Gerês en destino de miles de romeros.
La imagen del interior del templo daba buena cuenta de ello: bancos ocupados, fieles de pie y peregrinos llegados desde los dos lados de la frontera para participar en una jornada que la propia programación de la romería dedica especialmente a estrechar los vínculos con Galicia.
Los medios del Alto Minho sitúan esta celebración entre las grandes romerías marianas de la región y destacan precisamente su capacidad para congregar peregrinos portugueses y españoles. Este año se desarrolla hasta el próximo martes, 8 de septiembre.
Las campanas de Galicia sonaron en A Peneda
El acento gallego comenzó a escucharse antes incluso de la celebración religiosa.
A las 11.30 horas, el programa reservó un espacio al toque manual de campanas a cargo de la Asociación Cultural Campaneiros de Galicia, llevando hasta la montaña portuguesa una tradición sonora que forma también parte del patrimonio cultural gallego.
Media hora después, el santuario acogió uno de los momentos centrales del sábado: la eucaristía en castellano presidida por el obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín.
No era una presencia meramente protocolaria. La participación del prelado gallego simboliza una relación religiosa mantenida durante generaciones entre A Peneda y las poblaciones del otro lado de la Raia.
La propia Diócesis de Tui-Vigo denomina esta jornada tradicionalmente como "Día de los españoles" y recuerda que está especialmente dedicada a los peregrinos procedentes de Galicia. En Portugal, otros medios emplean una denominación todavía más reveladora para esta relación: "Dia dos Galegos".
Dos nombres para expresar una misma realidad: A Peneda forma parte también de la geografía sentimental y religiosa de muchos gallegos.
Un templo lleno en el corazón de la montaña
La eucaristía dejó una de las imágenes de la jornada. El amplio templo se llenó de fieles ante un altar mayor en el que el blanco, el granito y los dorados recuerdan la importancia adquirida por este santuario a lo largo de los siglos.
Después de la misa, la celebración abandonó los muros del templo.
Por la tarde, a las 17.00 horas, las vísperas dieron paso a la procesión con el Rosario por el recinto del santuario, prolongando hacia el exterior una jornada que combinó peregrinación, oración y tradición popular.
El programa del sábado todavía reservaba para la noche una vigilia mariana con cánticos de Taizé.
Una historia que la tradición lleva hasta 1220
Pero para comprender por qué tantas personas continúan subiendo hasta este remoto lugar de la montaña portuguesa hay que retroceder varios siglos.
La tradición conservada en el propio santuario sitúa el origen de la devoción el 5 de agosto de 1220.
Según el relato que puede leerse actualmente en el espacio interpretativo de A Peneda, una joven pastora que cuidaba su rebaño habría contemplado una figura con forma de paloma blanca que le pidió levantar allí una ermita.
La muchacha contó lo sucedido, pero nadie la creyó.
La tradición continúa con una segunda aparición. Esta vez no habría visto una paloma, sino a una Señora que le pidió que acudiese al lugar de Roussas para buscar a una mujer que llevaba dieciocho años paralizada y llevarla ante su presencia. La mujer, Domingas Gregório, habría recuperado la salud al contemplar la imagen sagrada.
Es el relato fundacional que, transmitido durante siglos, terminó convirtiendo aquella montaña en lugar de peregrinación.
De una ermita a uno de los grandes santuarios del Alto Minho
La pequeña devoción local fue creciendo hasta configurar el monumental conjunto que hoy recibe al visitante.
Y es precisamente esa combinación la que hace singular A Peneda: naturaleza, arquitectura, patrimonio, religiosidad y cultura popular conviven en un enclave que durante unos días al año cambia por completo el ritmo habitual de la sierra.
La romería de 2026 se desarrolla entre finales de agosto y el 8 de septiembre y combina las celebraciones litúrgicas con conciertos, peregrinaciones y diferentes manifestaciones de cultura popular. A Aurora do Lima recoge entre ellas las procesiones, la bendición de las concertinas, el baile popular y la procesión de velas.
La noche del viernes ya había mostrado la capacidad de convocatoria de la fiesta. Miles de personas acudieron a la actuación del cantante Zé Amaro, según informaron medios portugueses, en una jornada en la que se mezclaron familias y visitantes procedentes tanto del Minho como de Galicia.
Galicia, mucho más cerca de lo que indica el mapa
Pero lo vivido el sábado tiene un significado distinto.
Frente a las grandes cifras de público o la vertiente festiva de la romería, el "Dia dos Galegos" recupera una relación anterior a las actuales fronteras y demuestra hasta qué punto el patrimonio religioso constituye también un elemento de conexión entre el sur de Galicia y el norte portugués.
El propio rector del santuario había explicado antes de la romería que esperaba una importante llegada de peregrinos y que la jornada del 5 de septiembre volvería a estar dedicada a los procedentes de Galicia. La celebración en castellano presidida por Antonio Valín pretendía reforzar precisamente esos vínculos históricos y religiosos.
A Peneda vuelve así a ejercer como uno de esos lugares en los que Galicia y Portugal se reconocen mutuamente.
Las campanas gallegas sonando entre las montañas portuguesas, un obispo de Tui-Vigo celebrando ante un templo lleno y peregrinos cruzando una frontera que durante siglos fue mucho más permeable para la fe que para la política ofrecen una imagen difícil de resumir únicamente como una romería.
Porque durante estos días no solo se peregrina hasta A Peneda. También se regresa a una historia compartida.
La romería continúa hasta el martes
Este domingo, 6 de septiembre, el programa tiene otro de sus momentos característicos con la bendición de las familias al mediodía y, a partir de las 21.00 horas, la tradicional Bendición de las Concertinas, seguida del desfile hasta el recinto del baile. A las 22.00 horas está prevista la interpretación del Himno Akathistos en honor de la Virgen y el beso de la imagen.
El lunes estará marcado por una jornada inspirada en san Pier Giorgio Frassati, con una caminata por el Trilho da Peneda y la procesión de velas. La romería concluirá el martes 8, festividad de la Natividad de María, con la eucaristía y procesión presididas por el obispo de Viana do Castelo, João Lavrador.
