Tras los muros de la Quinta de Enxomil, en Arcozelo, Vila Nova de Gaia, todavía permanecen las señales de una historia singular. Escudos tallados en piedra, jardines geométricos, fuentes, árboles centenarios y antiguas escrituras permiten reconstruir el periodo en el que esta propiedad se convirtió en el hogar de los Thompson, una poderosa familia inglesa vinculada al comercio del vino de Oporto.
El investigador Duarte Pinto aborda este episodio en el artículo A Quinta de Enxomil – Os Thompson. Richard Thompson (1733 a 1771), publicado en el boletín de la Associação Cultural Amigos de Gaia. Su trabajo sigue el rastro documental de Richard Thompson, considerado uno de los comerciantes británicos más activos e influyentes del Oporto del siglo XVIII.
Un “hogar británico” en tierras de Gaia
La quinta era ya una propiedad notable antes de la llegada de los Thompson. Una descripción realizada en 1758 por Manuel Rodrigues de Pinho, párroco de Arcozelo, habla de una finca amurallada, con grandes casas, numerosos cuartos, amplios salones, cocina de grandes dimensiones y una extensa galería orientada hacia el norte.
El conjunto incluía un jardín dividido en cuarteles, árboles frutales, fuentes, estanques, un bosque de robles y castaños, pinares, viñedos y terrenos de cultivo. También contaba con dependencias para trabajadores, animales y almacenamiento. La propiedad ofrecía, además, vistas hacia el mar, la desembocadura del Duero, Matosinhos y varias poblaciones del entorno.
Richard Thompson reunió diferentes terrenos y construcciones hasta dar unidad a la finca. Las obras realizadas durante la década de 1730 configuraron una residencia de carácter señorial, preparada tanto para la vida familiar como para recibir a la comunidad inglesa asentada en Oporto.
La impronta británica quedó grabada en la piedra. En el interior de la casa se conservaban escudos con las armas de los Thompson, mientras que una fuente del patio mostraba la fecha de 1735. Sobre la entrada principal figuraba la de 1736, años que probablemente señalan la conclusión de las ampliaciones promovidas por el comerciante.
Uno de los elementos más llamativos era la estatua de Neptuno situada en el centro del jardín. El dios romano del mar no constituía una elección casual en la residencia de una familia cuya fortuna dependía de los barcos y del comercio marítimo. El trabajo de Duarte Pinto relaciona esta figura con otra escultura semejante existente en Studley Park, cerca de York, la tierra de origen de los Thompson.
Vino, tejidos y barcos entre Inglaterra y Portugal
Los Thompson procedían de Yorkshire y pertenecían a la influyente élite mercantil de York. Richard llegó a Portugal probablemente durante la primera década del siglo XVIII y desarrolló durante más de sesenta años una intensa actividad empresarial.
Su presencia se documenta en sucesivas firmas comerciales con socios británicos. Desde Oporto, los Thompson importaban tejidos ingleses y participaban en el tráfico de productos tan variados como bacalao, trigo, queso, mantequilla, arroz, metales, cuero, papel o sal. Sin embargo, el vino se convirtió en la base principal del negocio.
Los manifiestos portuarios revelan el volumen de sus operaciones. En distintos años se registran cientos e incluso miles de pipas de vino declaradas por Richard Thompson. En enero de 1764 constan 1.700 pipas; un año después aparecen 2.000, y en 1766 la cifra superó las 2.300. En febrero de 1767 se documentaron alrededor de 4.200 pipas.
El negocio trascendió una sola generación. Sus sobrinos John y Harry Thompson se incorporaron a las operaciones comerciales, administraron barcos, concedieron préstamos y participaron en las exportaciones hacia Inglaterra y Brasil. La familia también colaboró con propietarios del Douro para garantizar el suministro de vino destinado a los mercados internacionales.
Refugio para la comunidad anglicana
Enxomil no fue únicamente una residencia y un centro de negocios. La quinta desempeñó un papel social y religioso para la colonia inglesa de Oporto.
En el Portugal de la época, el culto anglicano debía practicarse con discreción. La propiedad, alejada de la ciudad, cerrada por muros y dotada de grandes salones, ofrecía las condiciones necesarias para celebrar reuniones sin llamar la atención.
Los documentos citados por Duarte Pinto registran varios matrimonios anglicanos celebrados allí. En 1756 se casaron John Olive y Elizabeth Cutler en presencia de Richard Thompson y del cónsul Charles Palmer. En 1761 tuvo lugar otro enlace oficiado por el reverendo Henry Wood, con Thompson nuevamente entre los testigos.
La Quinta de Enxomil se transformó así en un espacio privado de convivencia donde numerosas familias británicas podían encontrarse, celebrar bodas y mantener sus prácticas religiosas. Mucho antes de que existieran templos protestantes abiertos con normalidad, aquella residencia funcionó como uno de los puntos de apoyo de la comunidad inglesa.
Una familia entre Enxomil y Yorkshire
La historia de la quinta estuvo conectada en todo momento con Inglaterra. Mientras Richard consolidaba sus propiedades y negocios en Portugal, parte de la familia permanecía en Kirby Hall, cerca de Little Ouseburn, en Yorkshire.
Un cuadro familiar pintado hacia 1735 muestra a varios integrantes de los Thompson reunidos en aquella casa. Richard aparece sentado y convertido en el centro de las miradas. La obra constituye uno de los principales testimonios visuales de una familia que construyó su prosperidad entre dos países.
La relación entre los Thompson y los Croft se reforzó mediante sucesivos matrimonios. Ambas familias compartían su origen en York y su pertenencia a una red comercial que terminaría dejando una profunda huella en la historia del vino de Oporto.
En 1753, la familia sufrió la muerte de Elizabeth Croft, esposa de John Thompson, a los 38 años. Sus restos fueron trasladados al mausoleo familiar de Yorkshire, donde una inscripción recuerda que había vivido durante 16 años en una “felicidad ininterrumpida”.
Poco después, el terremoto de Lisboa de 1755 también tuvo repercusiones en Enxomil. Algunos súbditos británicos cuyos inmuebles resultaron dañados o destruidos encontraron temporalmente refugio en la quinta.
El testamento de un “eminente mercader”
Richard Thompson murió en Oporto el 9 de mayo de 1771, a los 84 años. Su cuerpo fue llevado por mar hasta Inglaterra y enterrado en el mausoleo de Kirby Hall. La inscripción funeraria lo define como Eminent Merchant, “eminente mercader”, una expresión que resume el reconocimiento alcanzado dentro de la comunidad británica.
Su testamento, abierto en Oporto el 29 de octubre de 1770, permite conocer la dimensión de su patrimonio y la amplitud de sus relaciones personales. Nombró administradores a su sobrino Stephen Thompson, a John Olive y a Manuel Martins Couto. Distribuyó dinero entre familiares, amigos, empleados y personas vinculadas al servicio de la quinta.
Entre los beneficiarios aparecen comerciantes, religiosos, criados, cuidadores, caseros, un barbero y trabajadores agrícolas. El documento menciona, además, a figuras relevantes de la colonia británica, como el cónsul John Whitehead, Gabriel Herault, Joseph Dixon y John Clark.
La larga relación de legatarios muestra que Thompson no fue solamente un empresario enriquecido gracias al comercio atlántico. También revela una compleja red de afectos, lealtades y dependencias construida durante décadas en Oporto y Gaia.
Un patrimonio que cuenta la alianza más antigua
La historia de Richard Thompson sitúa a la Quinta de Enxomil dentro de un fenómeno más amplio: la llegada de comerciantes británicos atraídos por las oportunidades abiertas entre Portugal e Inglaterra. La antigua alianza diplomática entre los dos países, reforzada por sucesivos acuerdos comerciales, favoreció la instalación de estas familias y su participación decisiva en el negocio vinícola.
Enxomil conserva la memoria de aquel mundo. La arquitectura de la casa, los escudos familiares, el trazado del jardín y la figura de Neptuno hablan todavía de una familia que vivía entre Yorkshire y Gaia, comerciaba a través del Atlántico y encontraba en una quinta portuguesa un lugar para trabajar, reunirse y practicar su fe.
Más de dos siglos después, los documentos recuperados por Duarte Pinto devuelven voz a esa etapa de la propiedad. Tras la aparente serenidad de sus jardines se esconde una historia de barcos, vino, poder económico, vínculos familiares y convivencia entre dos culturas.
Los datos de este reportaje proceden de la investigación realizada por Duarte Pinto y publicada con el título A Quinta de Enxomil – Os Thompson. Richard Thompson (1733 a 1771) en el boletín de la Associação Cultural Amigos de Gaia. El autor reconstruye la presencia de la familia británica en Arcozelo a partir de escrituras, registros portuarios, manifiestos comerciales, correspondencia consular, documentos parroquiales, testimonios gráficos y el testamento de Richard Thompson.
