El presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), Juan Manuel Vieites, asistió en Madrid a una reunión de trabajo sobre el futuro acuerdo bilateral en materia de Sanidad y Protección Fitosanitaria (SPS) entre la Unión Europea y el Reino Unido. El encuentro, convocado por el embajador británico en España, Alex Ellis, abordó el impacto del Brexit en el comercio agroalimentario y las posibles vías para reducir las barreras no arancelarias que siguen condicionando los intercambios.
Durante su intervención, Vieites realizó un análisis del impacto del Brexit en el comercio agroalimentario UE–Reino Unido, poniendo el foco en los efectos de los controles SPS y del Acuerdo de Comercio y Cooperación (TCA) sobre las exportaciones. En este sentido, subrayó que “el sector agroalimentario ha sido uno de los más afectados, debido a su elevada sensibilidad a las barreras no arancelarias, a los controles sanitarios y fitosanitarios (SPS) y a los requisitos logísticos y administrativos”, una situación que, según remarcó, ha golpeado especialmente a pymes y a productos perecederos.
Vieites apuntó que España figura entre los Estados miembros más afectados por el peso tradicional del mercado británico. En términos generales, las exportaciones agroalimentarias y pesqueras al Reino Unido registraron una caída del 18–19% en volumen desde 2019, aunque el valor aumentó alrededor de un 19%, impulsado por el encarecimiento de los productos y la inflación. Entre los sectores más sensibles a retrasos y controles SPS citó frutas, hortalizas, vino, aceite de oliva y productos pesqueros, al tiempo que señaló que el Reino Unido ha pasado de ocupar posiciones destacadas como destino de las exportaciones agroalimentarias españolas a situarse en lugares más retrasados.
En el caso gallego, el presidente de la CEG destacó una exposición superior a la media española por el peso estratégico del sector pesquero, acuícola y de la industria transformadora de productos del mar. El Reino Unido ha sido históricamente un mercado relevante tanto como destino de exportaciones gallegas como por el acceso a sus aguas de pesca, un elemento que sigue condicionado por acuerdos específicos dentro del marco UE–Reino Unido.
“En conjunto, el Brexit ha supuesto para Galicia una pérdida de competitividad en el mercado británico, especialmente en términos de volumen exportado y rentabilidad empresarial”, explicó Vieites, quien añadió que el mantenimiento del acceso a aguas de pesca y la posible firma de un acuerdo SPS podrían mejorar sustancialmente las perspectivas del sector gallego a medio plazo, aunque sin recuperar plenamente las condiciones anteriores a la salida británica de la UE.
Entre los principales efectos para Galicia, Vieites enumeró la dependencia parcial de la flota del acceso a aguas británicas, el incremento de controles sanitarios y costes logísticos para exportar productos pesqueros y transformados, y la incertidumbre regulatoria, que ha impactado con mayor intensidad en un tejido empresarial donde predominan las pequeñas y medianas empresas. Además de la pesca, apuntó a otros subsectores afectados, como lácteos y cárnicos, por mayores exigencias de certificación; vino y bebidas espirituosas, con un impacto moderado asociado a costes logísticos y fiscales; y productos ecológicos, por la necesidad de certificados específicos y la pérdida de agilidad comercial.
Respecto al posible acuerdo SPS, Vieites recordó que tras años de fricciones la UE y el Reino Unido iniciaron en 2025 negociaciones para un entendimiento que se considera clave para reducir barreras no arancelarias en el comercio agroalimentario. Entre los efectos esperados citó una reducción de costes logísticos, mayor competitividad para los exportadores y una mayor previsibilidad jurídica, con un impacto especialmente relevante para España y Galicia.
Desde la CEG sostienen que un acuerdo de estas características podría aliviar parte de los efectos negativos del Brexit sobre el comercio agroalimentario, sobre todo en regiones y sectores más expuestos. En el caso gallego, los beneficios serían “particularmente relevantes” para el sector pesquero y la industria transformadora al permitir agilizar exportaciones de productos frescos y transformados, reducir costes sanitarios y logísticos, y aportar mayor seguridad jurídica para la flota y para las empresas dependientes de la fluidez comercial.
No obstante, Vieites advirtió de que un eventual acuerdo SPS no supondría un retorno a la situación previa al Brexit. El Reino Unido seguiría fuera del mercado único y de la unión aduanera, por lo que continuarían los controles aduaneros, las reglas de origen y cierta fragmentación normativa, además de la incertidumbre sobre el calendario de negociación e implantación.
“En conjunto, el posible acuerdo SPS representa la principal vía realista para mitigar barreras no arancelarias, reducir certificados rutinarios y facilitar el comercio agroalimentario entre la UE y el Reino Unido”, concluyó Vieites, insistiendo en que, si se concreta, mejorará la competitividad y la previsibilidad para los exportadores, aunque sin eliminar por completo los retos estructurales derivados de la separación británica del mercado único.
