Septiembre vuelve a encender los motores de las empresas en la Eurorregión
Para buena parte del tejido empresarial de la Península Ibérica, el año económico tiene dos comienzos. El oficial llega en enero; el operativo, en septiembre.
Después de la ralentización habitual de julio y, especialmente, agosto, septiembre devuelve intensidad a las agendas: se recuperan inversiones, contrataciones, reuniones comerciales y proyectos aplazados durante el verano. Para emprendedores y compañías consolidadas es también un momento de revisar objetivos y decidir dónde concentrar recursos durante el último tramo del ejercicio.
Esta realidad adquiere una dimensión particular en la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal, un territorio donde la frontera administrativa convive con unas relaciones empresariales, laborales y comerciales cada vez más estrechas.
De Vigo a Porto, pasando por los principales ejes industriales y logísticos de Pontevedra, Ourense, Braga, Viana do Castelo o Vila Nova de Famalicão, muchas empresas contemplan ya el territorio vecino no como un mercado exterior lejano, sino como una prolongación natural de su actividad.
España afronta septiembre con viento económico favorable
El nuevo curso empresarial comienza en España con indicadores económicos positivos. Las previsiones apuntan a un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en torno al 2,6 %, por encima del promedio de la zona euro.
El mercado laboral también ha mostrado fortaleza. La tasa de desempleo descendió hasta el 9,87 % en el segundo trimestre, su nivel más bajo desde 2008, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Por su parte, la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) sitúa por encima de los 3,4 millones el número de afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.
Los grandes indicadores, sin embargo, cuentan solo una parte de la historia. A pie de empresa persisten dificultades que pueden determinar que un proyecto crezca, se estanque o fracase.
Y algunas de ellas resultan especialmente relevantes cuando una compañía gallega quiere entrar en Portugal o una portuguesa pretende desarrollar negocio al otro lado del Miño.
El talento no entiende de fronteras
Uno de los primeros desafíos es encontrar profesionales adecuados y conseguir retenerlos.
Luciane Rabello, psicóloga, especialista en Recursos Humanos y fundadora de TalentSphere People Solutions, advierte de la existencia de un desajuste entre las competencias disponibles en el mercado y las necesidades operativas de las empresas.
«Atraer y retener el talento en España hoy en día es una tarea compleja», señala. Y el salario, por sí solo, ha dejado de ser suficiente.
La cultura empresarial, la flexibilidad y unas posibilidades reales de desarrollo profesional adquieren cada vez mayor peso en las decisiones de los trabajadores. «Sin una visión estratégica del factor humano, la rotación de personal puede frenar cualquier plan de crecimiento al inicio del ejercicio empresarial», sostiene Rabello.
En una Eurorregión donde existen intensas relaciones económicas y una proximidad geográfica excepcional entre núcleos empresariales de ambos países, la movilidad del talento puede convertirse también en una oportunidad. Pero aprovecharla exige conocer las diferencias laborales, fiscales y administrativas existentes a cada lado de la frontera.
Cruzar el Miño parece fácil; hacer negocios requiere conocer el terreno
La proximidad geográfica y cultural puede llevar a pensar que desembarcar comercialmente en el país vecino es un proceso casi automático. No siempre es así.
Galicia y el Norte de Portugal comparten vínculos históricos, culturales y económicos, pero pertenecen a dos Estados con normativas, administraciones, sistemas fiscales y culturas empresariales diferentes.
Una empresa gallega que quiera implantarse en Portugal —o una portuguesa que busque clientes y presencia en Galicia— necesita algo más que traducir su página web o contratar un distribuidor.
Tiene que conocer cómo se negocia, qué canales generan confianza, quién toma las decisiones, qué tiempos manejan las administraciones y cómo debe construir su reputación en el nuevo mercado.
Juliana Queissada, directora general de Queissada Comunicación, agencia especializada en reputación corporativa y relaciones con los medios, conoce bien la importancia de esta adaptación. Tras nueve años de actividad en Brasil, dirige desde hace cuatro años las operaciones de la compañía en Barcelona.
«No basta con tener un buen producto; hay que entender los plazos locales y labrarse una reputación sólida con paciencia y estrategia», explica.
Su reflexión resulta aplicable a cualquier proceso de internacionalización: la proximidad física no elimina las diferencias culturales.
Cinco retos para comenzar el nuevo curso
De cara al reinicio empresarial de septiembre, Queissada identifica cinco grandes obstáculos que deberían entrar en la agenda de directivos y emprendedores.
El primero es la gestión y retención del talento, ante la dificultad de ajustar las capacidades disponibles a las nuevas necesidades tecnológicas y de mantener equipos motivados en un escenario laboral más flexible.
El segundo corresponde a la burocracia y los ritmos administrativos. Licencias, homologaciones, autorizaciones y procedimientos ante diferentes organismos pueden alterar considerablemente los calendarios previstos. El desafío aumenta cuando la actividad implica operar bajo dos sistemas administrativos diferentes, como sucede en numerosos proyectos transfronterizos.
En tercer lugar aparecen las cargas fiscales y los costes laborales. Una expansión debe partir de una planificación financiera que contemple desde el primer momento impuestos, cotizaciones y obligaciones propias del país donde se desarrolla la actividad.
El cuarto reto es la construcción de reputación. Entrar en un mercado maduro obliga a adaptar los mensajes y a generar relaciones de confianza con clientes, proveedores, instituciones y prescriptores locales.
Finalmente está la gestión de la tesorería frente a la estacionalidad. Después de los meses de menor actividad, las compañías deben disponer de liquidez para afrontar el incremento de operaciones e inversiones asociado al nuevo curso.
La frontera también puede convertirse en ventaja
Para las empresas de Galicia y del Norte de Portugal, septiembre ofrece además una oportunidad que otros territorios europeos no tienen tan próxima: crecer internacionalmente prácticamente sin alejarse de casa.
Una pyme situada en Vigo está a poco más de una hora de algunos de los principales polos empresariales del Norte portugués. Desde las comarcas del Miño, la relación es todavía más inmediata. Esa proximidad favorece proveedores compartidos, clientes a ambos lados de la frontera, alianzas empresariales, movilidad profesional y proyectos conjuntos.
Pero convertir esa ventaja geográfica en negocio requiere abandonar la idea de que Galicia y Portugal funcionan exactamente igual.
Las compañías capaces de comprender las diferencias y aprovechar las complementariedades tendrán una posición especialmente favorable. Industria, automoción, logística, alimentación, turismo, comercio, tecnología y servicios profesionales encuentran en el eje Galicia-Norte de Portugal un espacio con posibilidades para ampliar mercados y generar colaboraciones.
Septiembre: volver a empezar mirando al otro lado del Miño
El regreso de septiembre es, por tanto, mucho más que la vuelta de las vacaciones. Significa recuperar contactos, revisar cuentas, reorganizar equipos, estudiar inversiones y decidir hacia dónde crecer.
Para el tejido empresarial luso-galaico puede ser también el momento de mirar al otro lado del Miño y preguntarse si el siguiente cliente, proveedor, socio o proyecto puede encontrarse apenas a unos kilómetros de distancia.
En el calendario, el año empieza en enero. En las empresas, muchas decisiones importantes vuelven a arrancar en septiembre. Y en una Eurorregión profundamente interconectada, ese nuevo comienzo puede encontrar en la frontera no un obstáculo, sino una oportunidad.
Esta versión me parece más adecuada para DL-G porque convierte una información inicialmente centrada en España en un asunto de interés directo para el lector luso-galaico, manteniendo las declaraciones de las fuentes originales pero aportando una lectura propia del periódico.