El cuidado se queda en casa: 43.000 dependientes reciben ya el bono gallego

Departamento de Infografía DL-G.
La prestación alcanza los 5.000 euros anuales y busca facilitar que las personas con dependencia permanezcan en su entorno familiar. Galicia supera las 97.000 personas atendidas mediante algún servicio o ayuda.

El domicilio continúa siendo el principal espacio de cuidados para miles de personas dependientes en Galicia. Dos años después de su puesta en marcha, el Bono Coidado no Fogar ha alcanzado los 43.000 beneficiarios, una cifra que refleja tanto la extensión de esta prestación como el peso que siguen teniendo las familias y las redes próximas en la atención cotidiana.

La ayuda asciende a 5.000 euros al año y está destinada a personas dependientes atendidas en su vivienda por un familiar o por alguien de su entorno. Su concesión no depende del nivel de renta ni del grado de dependencia reconocido, por lo que mantiene la misma cuantía en todos los casos.

El programa cuenta este año con un presupuesto de 179 millones de euros, un 52% más que en 2025. Implantado en 2024, pretende aportar respaldo económico a quienes desean continuar viviendo en su casa y evitar, mientras resulte posible, el traslado a un centro residencial.

Una ayuda para sostener los cuidados cotidianos

El bono se integra en un sistema que actualmente atiende en Galicia a más de 97.000 personas mediante servicios o prestaciones vinculados a la dependencia. La atención domiciliaria, la asistencia en centros de día, las plazas residenciales y las aportaciones económicas conforman un modelo que debe responder a una demanda creciente, marcada por el envejecimiento de la población.

El alcance del programa sitúa el cuidado en el hogar como uno de los principales ejes de la política gallega de dependencia. Sin embargo, la ayuda económica no elimina otros desafíos: la carga que asumen los cuidadores, la conciliación, el acceso a profesionales especializados y las diferencias entre las necesidades de una dependencia moderada y las de los casos más severos.

La financiación, de nuevo en el debate

La ampliación del bono coincide con la disputa entre administraciones sobre el reparto del coste del sistema. La Xunta sostiene que la aportación estatal se sitúa actualmente alrededor del 32%, por debajo del 50% contemplado en la Ley de Dependencia, y reclama al Gobierno central que aumente su participación.

Más allá del cruce político, el crecimiento del número de beneficiarios confirma una realidad social: buena parte de los cuidados continúa descansando sobre los hogares. Para 43.000 personas dependientes y sus familias, el bono representa ahora un apoyo económico estable dentro de una tarea diaria que exige tiempo, disponibilidad y, con frecuencia, una dedicación difícil de medir.