martes. 23.04.2024

Hace muy poquitos días recibía un artículo de Elana Shp., periodista de Israel, con residencia en Londres, donde me expresaba la sorpresa y tal vez cierta preocupación acerca de cómo su “alocada” hija a la que me voy a referir por motivos de seguridad como “Bárbara”, de 16 años, pasó de la indiferencia por el ejército a enrolarse en él.

         Tanto ella como su marido sabían que eso podría ocurrir un día cualquiera, pero ahora lo encontraron como que quizá llegó demasiado pronto y con solo dieciséis años recibió su certificado oficial de idoneidad (Tzav rishon) para su ingreso en las filas de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF por sus siglas en inglés).

         El pasado 18 de noviembre de 2023 recibió el escrito de que debería presentarse a las ocho de la mañana en Bakum, base en donde los nuevos soldados tienen que pasar unas pruebas para ver su idoneidad para el servicio.

         En la carta se le advertía que podía resultar un muy largo día, por lo que se le recomendaba llevase consigo comida y bebida, porque las pruebas a las que debería someterse consistían en unas pruebas de tipo físico, una entrevista personal y un test psicotécnico. Este test podría resultar un poco largo y pesado.

         “Bárbara” nunca había sentido un gran interés por el servicio militar. Debido, tal vez, a una experiencia desafortunada cuando contaba con ocho años de edad. Su hermano, al que llamaremos “Yosef”, había conseguido su ingreso en la Duvdevan, la unidad de élite antiterrorista de Israel.

         El día de la graduación fueron invitados a ella los familiares de los nuevos integrantes de la Unidad, entre ellos su hermano “Yosef”, donde, entre otras actividades, como el distinto material militar que deberían manejar, les proyectaron un video donde se les mostraban las misiones encubiertas, incluso vestidos con ropa civil, en zonas urbanas, donde tenían que “neutralizar” a los terroristas que ponían en peligro la seguridad del país, sobre todo en la Franja de Gaza y Cisjordania.

         El documental puso nervioso a los padres de la niña, tal vez porque ninguno de los dos había sido llamado a prestar el Servicio Militar, algo que a la vivaracha muchachita no le pasó desapercibido y también le infundió un ligero miedo.

         Después de esto, alguna vez les manifestó a sus progenitores que no deseaba ingresar como su hermano en las Fuerzas Armadas, a ellos tampoco les entusiasmaba, por carecer de la experiencia de vestir de uniforme, al no haber tenido que realizar su Servicio Militar.

         Con el paso de los años, no tenían mucha preocupación por ello, aunque realizase su servicio militar obligatorio, al hablar perfectamente tres idiomas, contar con un buen currículo académico, suponían que la utilizarían para cualquier puesto de comunicación o inteligencia.

         ¿Cómo se produjo el detonante para el cambio de actitud? Los tristes acontecimientos del 7 de noviembre, el ataque de Hamas a los Kibbuts, con muertes y violaciones, hizo que muchos jóvenes, y Bárbara no fue una excepción, tuviesen el deseo de contribuir a la defensa del país y ayudar a liberar a los rehenes (muchos de ellos jóvenes también).

Cómo se puede pasar de la indiferencia a la pasión por el ejército
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