viernes. 12.07.2024

Se mueve en

la ‘raia’ entre España y Portugal. Su objetivo es hacer visible lo invisible.

António Sá, fotógrafo y periodista, domina espacios como el parque natural luso

de Motesinhos, el inmediato hábitat del lobo en la Sierra de la Culebra o el parque

natural español del Lago de Sanabria, entre otros. Es un divulgador de la

belleza del territorio trasfronterizo con el fin de que se aprecien y protejan

estos enclaves. Natural de Espinho, este colaborador de la mítica revista

National Geographic vino de la costa lusa al territorio transmontano y está

feliz con su familia en un pueblecito de Brangaça.

Diario

Luso-Galaico entrevista a António Sá en un viaje de prensa a  Bragança hace dos años. Pero la entrevista,

inédita desde entonces, sigue siendo muy actual. Visitábamos, a 20 km de

Bragança, la parroquia de Rio de Onor y su vecina  Rihonor en Castilla,  separados por un puente-frontera.

“Estamos

sobre la línea de frontera. Es una zona de una gran biodiversidad, muy rica.

Hay gran cantidad de mamíferos, como lobos, ciervos, corzos…”, describe Sá,

fotógrafo de Naturaleza. Pero “en cuanto a población esta comarca está quedando

despoblada” (se trata de una parroquia de 45,7 kilómetros cuadrados de

superficie y 76 habitantes (2011).  

La comarca

“es muy rica en actividad agrícola de tipo comunitario”. Estas aldeas han

vivido aisladas pero con una gran tradición comunitaria, con costumbres

importantes que resuelven la vida en común sin esperar que desde otras ciudades

e instancias les resolviesen los problemas. “La supervivencia hacía que estuviesen

muy pendientes unos de otros”.

“Había una

gran armonía entre la población con una organización propia para administrar la

justicia dentro de la comunidad. No se esperaba que Bragança, Lisboa o Madrid

resolviesen sus asuntos. Administraban justicia, según sus reglas, un sistema

que les permitía ser autónomos”, dice Sá.

Este

fotógrafo y periodista conoce bien esta comarca. En 2011 publicó en National

Geographic un reportaje que volvió la mirada del mundo a esta pequeña zona de frontera.

Pero, ¿cuál es el futuro?

“Es una

comarca complicada para vivir hoy en día. Prácticamente no hay jóvenes. Son muy

pocos los habitantes del lado portugués, quizá algunos más que del lado

español”.

António Sá

comprende que “la gente busque el confort que le da la ciudad. Estamos a 20

kilómetros de Bragança, una ciudad de unos 20.000 habitantes, y a 14 de Puebla

de Sanabria, España. Son lugares, no muy grandes, pero que ofrecen otras

condiciones a los habitantes. La realidad es que la gente prefiere vivir en

Bragança o en Puebla de Sanabria. Por eso, estos pueblos están condenados a

perder sus habitantes. Esta es una tendencia no solo de España sino también de

Europa. Habitantes de lugares europeos más aislados como Noruega o Suecia

prefieren asentarse en las ciudades”.

Sá no ve

tampoco el turismo como una solución. Porque no se consigue “fijar habitantes

todo el año en la comarca”.

El fotógrafo

es un gran conocedor del Parque Natural de Montesinhos. Un parque luso del que

Rio de Onor forma parte. Aunque la conversación tiene lugar en la parte

española, Rihonor, Castilla,  ya no está

dentro de los límites de este parque. “Pero muy cerca de aquí tenemos el Parque

Natural del Lago de Sanabria. Es decir, que estamos entre dos parques, uno en

Portugal y otro en España”.

De

Montesinhos, António destaca “que es uno de los parques de mayor biodiversidad

de Portugal. Es por el paisaje en el que se mezclan tierras agrícolas y bosques

de robles y castaños consiguiendo un paisaje muy equilibrado entre el elemento

humano y la fauna. Por eso es una zona muy rica. Se repuebla, por ejemplo, con

nuevos castaños todos los años. Esto es bueno para el hombre pero también para

los animales”.

Fotografía de António Sá.

El Parque

Natural de Montesinhos es hábitat del lobo. “Es la zona de más presencia del

lobo en Portugal. Estamos muy cerca de la Sierra de la Culebra que tiene una de

las poblaciones de lobo más importantes de la Península Ibérica y de Europa.

También de ciervo. Como Montesinhos está al lado de la Sierra de la Culebra,

los más beneficiados de esta proximidad son los animales. La fauna no tiene

fronteras y pasa de un lado al otro. Afortunadamente el lobo es una especie

protegida en Portugal y no se puede cazar y esto es una garantía. Del lado

español, creo que se pueden cazar un número de ejemplares al año. En

definitiva, todos buscamos una mejor protección para la fauna”, pondera Sá.

En esta zona

del parque de Montesinho, explica António Sá, “la estaciones del año son muy

marcadas. El invierno es frío; la primavera todavía un poco fría y el verano

muy caluroso. Todas las épocas son buenas para conocer esta zona excepto en el

verano. Claro que junto al curso de los ríos se está bien en verano, pero si lo

que queremos es caminar por el monte, hace demasiado calor. Estamos hablando de

35 grados centígrados y de días muy secos. ¡Es un poco duro!”, avisa.

Ciertamente

el Parque Natural Montesinhos no es un lugar de turismo de masas. “Aquí viene

un turismo de naturaleza. Gente a la que le gusta caminar por paisajes como

estos, a la que le gusta andar en bicicleta…Se nota que este turismo está en

crecimiento. ¿Qué hace falta? Yo creo que las cosas van a ocurrir con

naturalidad”.

“Sanabria,

en España, ya es muy conocida, como toda la provincia de Zamora. Y el parque

natural de Montesinhos es cada vez más conocido. Bragança es una ciudad con una

buena calidad de vida. Incluso para los jóvenes. Tenemos todo lo que

necesitamos, y, por lo tanto, es muy fácil vivir aquí. Yo mismo he venido desde

la costa portuguesa, de Espinho, muy cerca de Oporto, para el interior

portugués. Me siento muy bien aquí con mi familia. Tenemos hospital,

escuelas…Yo vivo en un pueblo muy pequeño cerca de Bragança. Hoy en día con

Internet tenemos todo lo que necesitamos”.

Pero, ¿qué

le falta por investigar a este fotógrafo de la Naturaleza en Montesinhos? “Me

gustaría hacer más rutas. Son más que de gran recorrido porque el parque

natural es muy extenso, 75 mil hectáreas. Con dos zonas muy diferentes. La

Occidental, donde está Vinhais, más húmeda, con vientos del Atlántico, y la

Oriental, donde está Rio de Onor, con un clima más mediterráneo-continental,

más seco. Y para conocer bien todas estas partes hay que caminar”, dice.

António Sá, fotógrafo de la Naturaleza: “Estos pueblos están condenados a perder sus...