La jornada de tradición oral celebrada en la Casa Leonides dejó un álbum lleno de rostros, gestos y momentos difíciles de reproducir fuera de este singular escenario de A Graña. Las imágenes recorren una experiencia que comenzó ante el dolmen de Rebordechán, con entre 4.000 y 5.000 años de antigüedad, y continuó alrededor de la lareira, donde Maximino Fernández Sendín recuperó la memoria de Marcos Rodríguez Pantoja y mostró la firma que el protagonista de Entrelobos dejó en el Libro de Honor de la casa. La cena compartida, los chorizos asados al fuego, el humo ocupando la antigua vivienda, la queimada preparada por Xan da Cruz y las canciones interpretadas por Os Parrandas convirtieron el encuentro cultural en una celebración espontánea que se prolongó hasta la madrugada. Vecinos, colaboradores y visitantes llegados de distintos puntos compartieron un acontecimiento auténtico, alejado de cualquier representación turística, en el que el patrimonio volvió a llenarse de voces y vida. Este álbum recoge la crónica visual de una noche en la que A Graña tendió un puente entre el dolmen milenario, los recuerdos de quienes ya no están y una tradición popular que continúa transmitiéndose de generación en generación.
