domingo. 14.07.2024

La nueva economía y los Séniors

“Al enemigo que huye, puente de plata”; es decir, conviene facilitar la huida del enemigo que nos molesta para librarnos de él sin tener que combatir. Esta máxima militar pertenece a Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515); y nos viene bien para librarnos de los temores al futuro que viene.

“Al enemigo que huye, puente de plata”; es decir, conviene facilitar la huida del enemigo que nos molesta para librarnos de él sin tener que combatir. Esta máxima militar pertenece a Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515); y nos viene bien para librarnos de los temores al futuro que viene.

Nos preocupa el envejecimiento demográfico, la disrupción tecnológica, la deriva del bienestar social, la imparable usurpación de la inteligencia artificial, los delirios del crecimiento, la supervivencia del planeta, la globalización… No hay duda de que el progreso que viene, más bien, que ya está aquí, puede hacer surgir en nuestros ánimos una especie de “futurofobia”, porque no asociamos el crecimiento económico-tecnológico con el desarrollo de la vida, de la sociedad.

Sí, sin duda, no es para ningunear estos y otros aspectos. Pero, sería deseable no abordar debates estériles, que no conducen más que a perder la paz, la tranquilidad, la serenidad para seguir avanzando por el camino de la vida. Pongamos el foco en los seniors.

Hay actualmente más de 600 millones de seniors en todo el mundo y muchos de ellos no están dispuestos a ser espectadores en los años que vienen, sino a ser protagonistas. Esperan a que el mundo madure y afronte su responsabilidad y quieren estar ahí, ser útiles, aportar su experiencia. Además, no olvidemos que más de 40% del consumo mundial lo realizan los mayores de 60 años y da la impresión de que son ninguneados.

El tan temido “decrecimiento” que se acuña en la prensa económica digital americana y en los foros  de contertulios expertos, nos puede llevar a un avance imparable del pesimismo.

El decrecimiento es una corriente de pensamiento que se centra en la necesidad de reducir el crecimiento económico para abordar la crisis ecológica y social que enfrenta el mundo. Esta filosofía se basa en la idea de que la economía debe ser reorganizada para que sea más sostenible, equitativa y justa.

Entre las ventajas del decrecimiento, se encuentran:

 

  1. Reducción de la huella ecológica: Al disminuir el crecimiento económico, se reduce el consumo de recursos naturales y se disminuye la emisión de gases de efecto invernadero.
  2. Mejora de la calidad de vida: Al reducir el tiempo de trabajo y enfocarse en la satisfacción de necesidades reales en lugar de en la producción de bienes superfluos, se puede mejorar la calidad de vida de las personas.
  3. Aumento de la equidad social: Al disminuir las desigualdades económicas y redistribuir la riqueza, se pueden mejorar las condiciones de vida de las personas más vulnerables.

 

Cierto que se evidencian patrones de crecimiento fallidos como: el ritmo de producción competitiva, modelos de consumo acelerados, estresante ritmo de vida, cultura del descarte, obsesión por la inmediatez...y se buscan unas premisas del progreso más humanas.

Con estas breves notas quiero conducirles a una realidad que ya está aquí y pisa fuerte: “la revolución de las canas”. (Recientemente se ha publicado un ensayo por los co-autores, Antonio Huertas e Iñaki Ortega, que ya está en su 9ª edición y aconsejo su lectura).

La Unión Europea, recabando información de la OCDE (organización para la cooperación y desarrollo económico) ha definido la economía del envejecimiento con el iluminado nombre de  “silver economy”-  economía de las canas o plateada. Ahí están entretejidas  las oportunidades derivadas de las actividades de la población mayor de 55 años. Según esta misma fuente, esta economía supondrá en el años 2025 el casi 38% de los empleos europeos.

 

El dato está ahí. Por ello, para la economía del futuro, puede ser un revulsivo salir al encuentro de las necesidades de la población mayor. Esta economía mueve algo más de 10 billones de euros en el mundo. Los nichos económicos son muy diversos y el ingenio emprendedor hará surgir muchos otros: ocio, turismo, servicios financieros, hostelería, smart-home, smart-city, mejoras de accesibilidad, tecnologías adaptadas a mayores, biomedicina, traspaso intergeneracional de la experiencia...

 

El futuro es incierto, sin duda, pero dejemos que huyan los temores por ese puente de plata.

La nueva economía y los Séniors
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