domingo. 26.06.2022

Olegario Vázquez Raña, un campeón vital

Después de dirigir la Federación Internacional de Tiro Deportivo (International Shooting Sport Federation) durante 38 años, Olegario nos regala un libro “Mi vida en el deporte”, que supone un exhaustivo repaso por la enorme trayectoria profesional, deportiva y personal de un polímata. Quizás posea el currículum más amplio y relevante de cuantos descendientes de gallegos han sido. Nadie se ha relacionado con tantas personalidades, desde Papas, Cardenales, Reyes, Emires, Presidentes, militares, empresarios, premios Nobel, miembros del Comité Olímpico Internacional, intelectuales, artistas, deportistas. 
La Toja. 10 de agosto de 2019. ARCHIVO.
La Toja. 10 de agosto de 2019. ARCHIVO.

Los mexicanos son buenas gentes, de corazón humilde, lo he concluido en mis viajes a México. Así es, al menos, la familia de Olegario Vázquez Raña y de María de los Ángeles Aldir, lo son sus hijos María de los Ángeles, Mónica y Olegario. Así lo fueron Venancio Vázquez Álvarez y María Raña Antas, de origen gallego, primero a Estados Unidos, luego a México. Y así, por genética, formación y consideración lo serán sus próximos descendientes.

Después de dirigir la Federación Internacional de Tiro Deportivo (International Shooting Sport Federation) durante 38 años, Olegario nos regala un libro “Mi vida en el deporte”, que supone un exhaustivo repaso por la enorme trayectoria profesional, deportiva y personal de un polímata. Quizás posea el currículum más amplio y relevante de cuantos descendientes de gallegos han sido. Nadie se ha relacionado con tantas personalidades, desde Papas, Cardenales, Reyes, Emires, Presidentes, militares, empresarios, premios Nobel, miembros del Comité Olímpico Internacional, intelectuales, artistas, deportistas. Solo citaré a Juan Pablo II, la Reina Isabel II de Inglaterra, Juan Carlos I, Felipe VI, Fidel Castro, Carlos Slim, Gabriel García Márquez, Rigoberta Menchú, Juan Antonio Samaranch, Manuel Fraga u otra gallega universal, la Madre Salud.

Alberto Barciela (izq) con Olegario Vázquez Raña.
Alberto Barciela (izq) con Olegario Vázquez Raña.

Las más de 600 páginas de la publicación representan un compendio de experiencias únicas con los entrañables prólogos de su familia y de algunos de sus amigos, como Thomas Bach, Presidente del COI, del que Olegario ha sido miembro desde 1995 a 2015. El empresario de origen en Avión (Ourense) participó como tirador y compitió en cuatro ediciones de los Juegos Olímpicos (Tokio 1964, México 1968, Múnich 1972 y Montreal 1976) y en todos los campeonatos mundiales desde 1966 hasta 1979,  en los que estableció numerosos récords. Como líder de la Federación Internacional de Tiro (ISSF), supervisó la transformación de un deporte que ha formado parte de los JJ.OO. desde 1896.

El espíritu emprendedor y altruista de Olegario, el apoyo de Gela su esposa, y la continuidad de sus hijos y de su yerno Antonio, la colaboración inicial con sus hermanos Aurelio, Sara, Mario, Apolinar y Abel, el ejemplo de sus padres, conforman parte de las evocaciones de este libro imprescindible para conocer, de primera mano, una buena parte de la historia de México y de Galicia, del deporte, de la emigración y del esfuerzo, de la perseverancia de quien empezó cobrando propinas con ingenio, al explotar un simple teléfono público en la tiendo de sus padres, en la Colonia de Guerrero, hasta quien supo poner de moda los colchones de resortes -sustitutos de los rellenos de borrega o algodón-, o rentabilizar la Compañía Hermanos Vázquez, o consolidar la creación del Grupo Empresarial Ángeles (Grupo Ángeles Servicios de Salud, Grupo Real Turismo, Grupo Financiero Multiva y Grupo Imagen Multimedios). Es imposible resumir todo, sintetizar tanto, evitar lo mucho bueno que ha de permanecer en la discreción por compromiso de amistad.

“Mi vida en el deporte” se centra fundamentalmente en una experiencia deportiva, pero la trayectoria de su protagonista es densa, repleta de éxitos, en ella figura también algún fracaso del que supo extraer lecciones de vida y pérdidas irreparables.

Olegario es feliz en los veranos de Avión -pájaro fisirrostro, semejante a la golondrina-, compartiendo las fiestas parroquiales de San Roque o la romería en Los Prados próximos a Abelenda -lugar donde crían las mariposas-, bajo los carballos en el río de Xesta o en La Toja; en las casas de los Hermida -con los añorados Agripina, Jaime, Pepe y Serafín, con Agustín y Ricardo o su primo Manolo, con sus señoras-, jugando al dominó en el que fue Bar de Moncho -una de sus pasiones, según Gela-, haciéndose a acompañar por Carlos Slim; Miguel Rincón, Javier Santoveña, José Collazo, Alejandro Blanco y sus esposas; por tantos otros buenos amigos y también por un servidor. 

Les diré que Olegario Vázquez Raña y Gela, sus hijos y nietos, no son un mito, son unos mexicanos de origen gallego, de corazón humilde, Bos e xenerosos. El empresario nos debe su biografía total. Salud y paz para escribirla.

Alberto Barciela

Periodista

Olegario Vázquez Raña, un campeón vital
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