lunes. 26.09.2022

Basso, Pazos y Beny, el arte de dialogar

En poco tiempo y en medio de una pandemia, el Espacio Beny ha conseguido establecer los lazos necesarios para que la ciudad de Vigo y el arte encuentren un nuevo escenario en el que conversar con provecho y disfrute. El centro se ha consolidado como referencial en la rica oferta viguesa, a pocos metros del Marco o de la Fundación Laxeiro, en la Casa das Artes, de los espacios y colecciones y exposiciones de AFUNDACIÓN o de la Fundación Penzol; de Galerías como Montenegro o la de Javier Teniente Gallery. Todo relativamente cerca, aunque distante en lo físico, del Pazo Quiñones de León o del Museo del Mar. 
espacio Beny
espacio Beny

El arte es diálogo, comunicación, interacción. Una conversación que puede ser personal o colectiva, atemporal o sincrónica. También es una propuesta permanente de viaje, una inmersión en la cultura.

En poco tiempo y en medio de una pandemia, el Espacio Beny ha conseguido establecer los lazos necesarios para que la ciudad de Vigo y el arte encuentren un nuevo escenario en el que conversar con provecho y disfrute. El centro se ha consolidado como referencial en la rica oferta viguesa, a pocos metros del Marco o de la Fundación Laxeiro, en la Casa das Artes, de los espacios y colecciones y exposiciones de AFUNDACIÓN o de la Fundación Penzol; de Galerías como Montenegro o la de Javier Teniente Gallery. Todo relativamente cerca, aunque distante en lo físico, del Pazo Quiñones de León o del Museo del Mar. Era difícil establecer una oferta distinta, era impensable hacerlo en un momento y circunstancia como el COVID, pero el piloto coleccionista sabe manejar sus tiempos y sus pasiones con velocidad y definidos objetivos. Las metas se suceden con vertiginosidad: de Antoni Amat a Silverio Rivas, de Leiro a Jolito López Orozco, de José María Barrero a Armando Martínez, de César Galicia a Manu Campa.... Y , ahora, Darío Álvarez Basso y Francisco Pazos. El intercambio de pareceres continúa

Darío Álvarez Basso me sorprendió hace años con una  exposición en la Casa das Artes. Entonces propuso las correspondencias entre artes, ciencias y culturas de civilizaciones dispares y antitéticas a lo largo de la historia. En la despedida, acercó los lenguajes de la música y la poesía al de la pintura abstracta. Contó con el poeta Carlos Oroza y con un saxofonista mágico, Gautama del Campo. Algoritmi dixit, así se tituló la exposición, estaba compuesta de 23 haimas cairotas de 430 x 260 centímetros cada una, impresas con teselaciones geométricas y matemáticas que sirven en su contorno habitual para proteger y ornamentar edificios en construcción. Todo fue diálogo. Conservo los catálogos personalizados.

Ahora, en el Espacio Beny, Darío prosigue su viaje con lo que califica como una abstracción “no pura” y que reafirma su personal forma de hacer, admirable, ligado al surrealismo o el conceptualismo abstrato. En sus obras se recrean aspectos exóticos, que se le han ido agregando de tanto caminar por el mundo, fruto de sus viajes por Senegal, Norte de África, la India o América del Sur, con el reflejo occidentalizante de sus estancias en Nueva York, París, Pissignano o Roma.

En cuanto a Francisco Pazos, diré que no conozco a nadie tan polifacético, y con una permanencia en la calidad. Realiza escultura figurativa y abstracta, muebles de madera o combinando varios materiales, trabajos de cantería, juguetes y también cuadros pintados sobre madera. Su obra trasciende lo artesanal exigente y se traslada siempre hasta lo artístico. Pese a ser un autor prolífico, consigue que su obra sea perfectamente reconocible. Su estilo se instala en la belleza. Lo he comentado muchas veces con José María Barreiro en su casa de Cela, allá por las montañas de Bueu, donde la obra de Pazos recibe el mérito que se merece.

Los dos, Basso y Pazos están en los mejores museos y colecciones, son como seres míticos que alcanzan vislumbres únicos, y se mantienen sencillos y humildes. Beny consigue por su parte que una vez más la escultura dialogue con la pintura, que los espectadores disfrutemos, y que la ciudad de Vigo siga brillando en el mundo del arte. Esta vez los tres han subido al podio.

Alberto Barciela

Periodista

Basso, Pazos y Beny, el arte de dialogar
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