De Monterrei al mundo: una postal para recuperar la emoción de abrir el buzón
Hay gestos que parecían condenados a quedarse en los álbumes de recuerdos. Buscar una postal, darle la vuelta, pensar qué escribir, hacerlo a mano y confiar después el mensaje al correo. Frente a la inmediatez de WhatsApp, las redes sociales y los teléfonos móviles, Monterrei recuperó este martes el placer de comunicarse despacio.
Y lo hizo con destinos muy lejanos.
Colombia, Argentina, Alemania y Suiza fueron algunos de los países hacia los que emprendieron viaje las postales escritas durante la primera parada de "A Postalería da Vía da Prata". También salieron mensajes hacia numerosos lugares de España.
Un pequeño buzón abierto al mundo
La escena tenía algo de otra época. Entre el Parador y el Castillo, junto al cruceiro de Monterrei, vecinos y visitantes fueron acercándose desde primera hora de la mañana a una instalación que proponía algo tan sencillo como poco habitual actualmente: escoger una postal, escribirla y enviarla gratuitamente.
Las imágenes tampoco eran postales cualquiera. Forman parte de un recorrido fotográfico por el patrimonio de la Vía de la Plata realizado por Adolfo Enríquez.
Así, cada pequeño rectángulo de papel se convirtió en una ventana abierta al Camino.
Entre las imágenes que más llamaron la atención estuvieron la Catedral de Santiago, el Castillo de Monterrei y el paisaje del río Támega. Los peliqueiros de Laza también conquistaron a quienes se detuvieron ante la colección.
"Con la ilusión que hace recibirlas"
Pero quizá lo más interesante de la jornada no estaba únicamente en las fotografías ni en los destinos escritos sobre los sobres, sino en las conversaciones que surgieron alrededor de las postales.
La iniciativa tocó una fibra inesperada: la nostalgia.
Muchos participantes reconocían que hacía años que no enviaban una postal. Algunos lamentaban que aquella costumbre se estuviese perdiendo, especialmente por algo que difícilmente puede reproducir un mensaje instantáneo: "con la ilusión que hace recibirlas".
Hasta los sellos provocaron sonrisas. Hubo quien comentó entre bromas que hacía años que no veía uno. Y algunos participantes, después de escoger la postal que querían enviar, decidieron quedarse también con otra como recuerdo del paso de la iniciativa por Monterrei.
El Camino también cabe en una postal
Detrás del componente sentimental existe además otra forma de promocionar la Vía de la Plata.
Quien recibe dentro de unos días una de estas postales en Colombia, Argentina, Alemania, Suiza o cualquier localidad española no recibirá solamente unas palabras escritas por alguien conocido. Recibirá también una imagen de Galicia y de uno de sus caminos de peregrinación.
Y quienes este martes pudieron contemplar toda la colección descubrieron igualmente lugares que quizá nunca habían asociado a la ruta. Algunos daban la vuelta a las postales para leer la información de cada enclave y conocer mejor aquellos rincones.
Es una promoción turística alejada de grandes campañas: patrimonio, fotografía y unas pocas palabras manuscritas capaces de viajar juntas dentro de un buzón.
El proyecto está cofinanciado por la Xunta de Galicia dentro del programa "O Teu Xacobeo" y permite enviar gratuitamente postales con imágenes del patrimonio de la Vía de la Plata.
Fotografías premiadas para recorrer la Vía de la Plata
La mirada detrás de esas imágenes es la de Adolfo Enríquez, primer fotógrafo español que logró la Cámara de Oro de los One Eyeland Awards. En su trayectoria figuran también nueve Premios Nacionales Lux concedidos por la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España.
Sus fotografías tienen ahora un destino singular: viajar de mano en mano y de buzón en buzón llevando fragmentos de la Vía de la Plata mucho más allá de Galicia.
Después de Monterrei, "A Postalería da Vía da Prata" continuará su recorrido en Vedra. La siguiente parada será el Campo da Festa da Ponte Ulla, donde volverá a abrirse a peregrinos, vecinos y visitantes.
Las postales que salieron de Monterrei, mientras tanto, ya han comenzado otro Camino.
Esta vez no llevan peregrinos.
Llevan palabras.