El Festival de Sabores da Lampreia de San Pedro da Torre vuelve a consolidarse como uno de los grandes eventos gastronómicos del río Miño, en una edición marcada por las dificultades meteorológicas de comienzos de año, pero también por una mayor abundancia de ejemplares respecto a temporadas anteriores.
El presidente de la Asociación Carochos Sabores do Rio Minho, Nuno Ferreira, destacó que el evento es “identidad, tradición, comunidad; es el río Miño a la mesa”, subrayando el fuerte vínculo entre el territorio, el producto y la cultura local. En este sentido, recordó que las intensas lluvias impidieron la pesca durante varios días, aunque la campaña resultó finalmente “prolífica” en lamprea, lo que ha permitido ofrecer precios más accesibles al público.
Ferreira insistió en que “la lamprea no es un producto cualquiera”, sino un recurso natural que depende “del tiempo, del agua y del trabajo de los pescadores”, reivindicando el respeto por los ciclos del río y el saber acumulado durante generaciones para garantizar una experiencia gastronómica de calidad.
En clave de futuro, el responsable del evento puso en valor el nuevo emplazamiento previsto en el complejo de la Fábrica da Veiga, fruto de la colaboración entre la Junta de Freguesia y el municipio de Valença. “Nos abre un camino más ambicioso y prometedor”, afirmó, al considerar que el nuevo espacio permitirá reforzar la calidad del festival y su sostenibilidad a largo plazo. Una visión compartida por el presidente de la Junta de Freguesia, Cristóvão Pereira, quien defendió este enclave como idóneo para el certamen y otros eventos, destacando además que la cita sirve para mostrar “aquello que mejor sabemos hacer: recibir bien”.
Por su parte, el alcalde de Valença do Minho, José Manuel Vaz Carpinteira, incidió en la dimensión simbólica y estratégica del festival, al asegurar que es uno de los eventos que mejor “une el territorio, el río y la identidad colectiva”. Para el regidor, la lamprea representa “memoria, tradición y un factor de afirmación” en el panorama gastronómico, además de constituir un recurso clave para dinamizar la economía local y atraer visitantes en busca de autenticidad.
“El objetivo es afirmar nuestra gastronomía, dinamizar la economía local y atraer visitantes que buscan calidad”, señaló Carpinteira, quien fue más allá al vincular la defensa de este producto con la del propio ecosistema fluvial: “Defender la lamprea es defender el río Miño, y defender el río es defender nuestra historia y nuestra economía”.
El alcalde también tuvo palabras de reconocimiento para los pescadores, a quienes atribuyó la preservación de prácticas ancestrales y la garantía de calidad del producto. No obstante, aprovechó el acto para reclamar una mayor atención institucional al río, exigiendo “monitorización científica continua y medidas estructurales de intervención”.
En este sentido, denunció que, pese a las propuestas conjuntas de los municipios de la raia en la reciente Cumbre Luso-Española, las cuestiones estructurales del Miño volvieron a quedar fuera de las prioridades políticas.
La jornada concluyó con un mensaje común de orgullo por el tejido asociativo y el espíritu comunitario que sustenta el festival, consolidado como un referente que conjuga tradición, territorio y proyección de futuro.

