El respeto no admite matices. Para Ana Bujaldón Solana, presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE), constituye el punto de partida para erradicar la violencia de género y avanzar hacia una sociedad más igualitaria. Su participación en la jornada 'Proyecto 0: Igualdad, diversidad y respeto: el camino hacia una sociedad libre de violencia de género' le sirvió para insistir en una idea que considera irrenunciable: la igualdad no se alcanza únicamente con leyes, sino con un profundo cambio cultural.
"El respeto es una línea roja porque las mujeres partimos de una situación de desigualdad", afirma con rotundidad. Una desigualdad que, recuerda, no solo se manifiesta en las agresiones o la violencia física, sino también en las brechas económicas, laborales y sociales que siguen condicionando la vida de millones de mujeres.
Del cumplimiento legal al cambio cultural
Bujaldón reconoce que durante los últimos años se han producido importantes avances normativos. Los planes de igualdad, los protocolos contra el acoso o las medidas de protección han supuesto un paso decisivo dentro de las empresas. Sin embargo, considera que la transformación real va mucho más allá.
"Ya existen leyes y protocolos que protegen a las mujeres. Ahora es necesario trabajar en la educación y en la cultura", sostiene.
Para la presidenta de FEDEPE, el cambio empieza en cada persona. Por eso valora especialmente metodologías participativas como la indagación apreciativa, utilizada durante la jornada. Este modelo, nacido en Estados Unidos y estructurado en cuatro fases —descubrir, soñar, diseñar y desplegar—, busca implicar a los participantes en la construcción de soluciones compartidas.
"Lo importante es la participación para conseguir grandes cambios. Necesitamos una transformación cultural profunda", explica.
A su juicio, estas dinámicas permiten que cada asistente interiorice los valores de igualdad y los traslade posteriormente a su entorno profesional y personal.
"Lo importante son las pequeñas acciones que realmente se llevan a cabo", resume.
La violencia económica también existe
Aunque la violencia de género suele asociarse a las agresiones físicas o psicológicas, Bujaldón recuerda que existen formas de discriminación mucho más silenciosas que continúan presentes en el ámbito empresarial.
La brecha salarial, el techo de cristal o las dificultades para acceder a puestos de responsabilidad siguen limitando la carrera profesional de muchas mujeres.
"Los currículos de las mujeres son excelentes, pero ese mérito no siempre se traduce en promoción profesional", lamenta.
A ello se suman comportamientos cotidianos, expresiones y actitudes que muchas veces se aceptan como normales y que, sin embargo, contribuyen a perpetuar situaciones de desigualdad.
"Esos comportamientos terminan favoreciendo escenarios de acoso y, en su máxima expresión, de violencia. Lo que queremos en las empresas y en la sociedad es erradicar completamente estas situaciones."
Del discurso a la realidad
La presidenta de FEDEPE admite que todavía existe una distancia entre el compromiso público con la igualdad y su aplicación efectiva.
"Es cierto que todavía cuesta lograr ese encaje definitivo entre el discurso y la realidad", reconoce.
Aun así, aprecia una evolución positiva.
"Las empresas quieren ser espacios saludables donde este tipo de situaciones no tengan cabida."
En este proceso, considera que los planes de igualdad y los protocolos frente al acoso han contribuido a cambiar la cultura empresarial.
"Poco a poco se avanza", afirma.
Los hombres, aliados imprescindibles
Uno de los mensajes que más quiso transmitir durante la jornada fue la necesidad de incorporar plenamente a los hombres en este proceso de transformación.
"Los hombres deben ser aliados, comprometidos y abanderados del cambio", asegura.
Recuerda que la inmensa mayoría rechaza cualquier forma de violencia y comparte el objetivo de construir una sociedad más justa.
"Queremos lo mismo y tenemos que trabajar juntos. No podemos pensar que este problema se resolverá solo."
Utiliza una imagen muy gráfica para resumir esta idea:
"Todos estamos en el mismo barco, navegando hacia el mismo destino."
El reto de la violencia digital
Entre las nuevas amenazas que preocupan a Bujaldón destaca el crecimiento de la violencia digital, especialmente entre las mujeres más jóvenes.
"Es muy fácil esconderse detrás de una pantalla. Tenemos que tomarnos este problema muy en serio y frenarlo por completo."
Considera que las redes sociales y los entornos digitales han abierto nuevas formas de acoso que requieren respuestas rápidas, recursos específicos y una mayor sensibilización.
Un compromiso compartido
Para alcanzar una sociedad libre de violencia de género, la presidenta de FEDEPE considera imprescindible que administraciones públicas, empresas, juristas y sociedad civil trabajen de manera coordinada.
"Es irrenunciable compartir espacios de diálogo si queremos conseguir un objetivo tan ambicioso como necesario."
Aunque reconoce que resulta paradójico que en pleno siglo XXI todavía sea necesario seguir luchando por cuestiones tan básicas, insiste en que no basta con la voluntad.
"Todos queremos lo mismo, pero hacen falta recursos, tiempo y un compromiso firme."
Ese compromiso, concluye, empieza por cada persona.
"Lo más importante es que cada uno asuma su responsabilidad y actúe en su entorno más cercano. Son las acciones individuales las que, sumadas, acabarán construyendo una sociedad verdaderamente libre de violencia de género."
