El consumo de sustancias como el alcohol, la cocaína o el cannabis está vinculado al 25% de los accidentes laborales en España, según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Sin embargo, la cifra más alarmante es el silencio que rodea a las adicciones en el ámbito laboral, un tabú que, en lugar de abordarse con prevención y apoyo, a menudo termina en despidos, aislamiento y sufrimiento evitable.
Despidos: la vía rápida que agrava el problema
Entre el 15% y el 40% de los expedientes disciplinarios abiertos en empresas tienen como trasfondo un problema de consumo. No obstante, muchas compañías optan por la sanción o la desvinculación del trabajador, sin atender al origen de la adicción. Esta práctica no solo pone en riesgo la seguridad de todos, daña la productividad y deteriora el clima laboral, sino que tiene una repercusión directa en vidas humanas que podrían salvarse con un enfoque distinto.
"La adicción no es un problema de carácter o fuerza de voluntad, sino una enfermedad que afecta al cerebro y a la conducta. Es fundamental que las empresas lo comprendan para poder actuar con responsabilidad y humanidad", afirma José Manuel Zaldúa, psicólogo y socio fundador de Esvidas.
Un enemigo oculto en la jornada laboral
El consumo de sustancias en horario laboral no se limita a sectores específicos; afecta a todo tipo de profesiones y niveles de responsabilidad. Aunque algunos casos derivan en incidentes visibles, la mayoría permanece oculta bajo indicios como ansiedad, irritabilidad, bajo rendimiento, absentismo o conflictos interpersonales.
El miedo al despido, al juicio y a la pérdida de respeto por parte de compañeros y superiores crea una trampa para las personas con adicciones en el entorno laboral, dificultando que busquen ayuda. "El trabajador con adicción vive con miedo y vergüenza, lo que dificulta que pida ayuda. Ese silencio es uno de los principales enemigos a vencer", añade Zaldúa.
El trabajo como espacio de prevención y recuperación
El entorno laboral puede ser crucial para la detección precoz, prevención y acompañamiento en las adicciones. Para ello, es imprescindible que las empresas desarrollen:
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Protocolos de actuación claros y respetuosos que prioricen la salud del trabajador.
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Canales confidenciales de ayuda que eviten represalias.
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Campañas formativas y de sensibilización para equipos directivos y trabajadores.
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Programas de acompañamiento antes, durante y después del tratamiento.
"No se trata solo de evitar accidentes o pérdidas económicas. Se trata de cuidar vidas humanas. Las empresas pueden ser un entorno donde el trabajador encuentre apoyo, donde la recuperación no sea un tabú sino una realidad posible", subraya Guillermo Acevedo, director y terapeuta de Esvidas.
El despido, la respuesta más habitual, no solo agrava el problema al dejar al trabajador sin recursos ni redes de apoyo, sino que la justicia está comenzando a limitar estas prácticas cuando no se respetan los derechos del trabajador.
Un desafío colectivo que exige valentía y compromiso
La adicción es una enfermedad crónica que requiere un abordaje multidisciplinar, paciente y humano. La reinserción en el trabajo es una pieza fundamental en el proceso de recuperación, ayudando a reconstruir rutinas, vínculos y autoestima. Un entorno comprensivo y estructurado puede ser un factor protector frente a recaídas.
Las adicciones en el trabajo son una crisis de salud pública que exige implicación real de empresas, administraciones y sociedad civil. Romper el silencio, desterrar el estigma y establecer una red de apoyo eficaz es imprescindible. "No podemos permitir que el miedo y el estigma sigan condenando a trabajadores a la exclusión y a la desesperanza. Recuperar a una persona es recuperar un proyecto de vida, es fortalecer a toda una comunidad", concluye Guillermo Acevedo.
¿Creemos entornos laborales donde la prevención y el apoyo a las adicciones sean una prioridad?
