viernes. 23.01.2026

Touriño alerta de que la financiación singular para Cataluña “rompe la igualdad” y puede dejar a Galicia atrás

El expresidente de la Xunta advierte de que reducir el papel de la Hacienda central y avanzar hacia un cupo catalán supondría una quiebra de la solidaridad interterritorial, con impacto directo en comunidades como Galicia.
Emilio Pérez Touriño, en el centro, durante la mesa de debate “Economía y sociedad en la Galicia de hoy”, celebrada en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago.
Emilio Pérez Touriño, en el centro, durante la mesa de debate “Economía y sociedad en la Galicia de hoy”, celebrada en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago.

El expresidente de la Xunta Emilio Pérez Touriño criticó este jueves el acuerdo impulsado por el Gobierno central para avanzar hacia una financiación singular para Cataluña y advirtió de que cualquier paso que reduzca el papel de la Hacienda estatal puede acabar teniendo efectos directos sobre comunidades como Galicia. En su intervención en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago (RSEAPS), el dirigente socialista alertó de que se está abriendo la puerta a un modelo que “privilegia” a un territorio y “empeora la situación” de otros, en un momento en el que el debate sobre recursos públicos vuelve a situarse en el centro de la agenda política.

Touriño, doctor en Económicas y profesor de la USC, cuestionó además el argumento que sostiene que Cataluña estaría infrafinanciada. A su juicio, ese diagnóstico se apoya en un “relato” que no encaja con los datos, al situarse históricamente Cataluña en niveles similares o algo superiores a la media autonómica. Para el expresidente, el riesgo no es solo presupuestario: es también institucional, porque se debilita un sistema pensado para equilibrar territorios con capacidades económicas muy distintas.

Más severo fue al referirse a la posibilidad de que Cataluña avance hacia una fórmula equivalente a un cupo o concierto, con una relación fiscal separada del régimen común. Touriño sostuvo que un esquema así supondría “segregar” a esa comunidad del sistema general, rompiendo la lógica de solidaridad y desplazando el país hacia un funcionamiento “confederal” que, en su opinión, no encaja con el marco constitucional vigente.

Galicia, “interesada” en mantener el modelo común

Durante el debate “Economía y sociedad en la Galicia de hoy”, que abre la programación de 2026 del ciclo “Compostela 2023-2027. Presente y futuro”, el expresidente defendió que Galicia tiene un interés “decisivo” en conservar un sistema de financiación autonómica que, hasta ahora, ha garantizado igualdad en el acceso a los servicios básicos con independencia del lugar de residencia, y con un efecto redistributivo en favor de territorios con menor capacidad recaudatoria.

En ese contexto, recordó que Galicia parte —según sus estimaciones— de un déficit fiscal anual de entre 3.000 y 4.000 millones de euros, el equivalente a entre el 7% y el 8% del PIB gallego, una brecha que se ampliaría si se incorporan las magnitudes vinculadas a la Seguridad Social.

Europa, el segundo pilar

Más allá del debate financiero interno, Touriño situó en la pertenencia a la Unión Europea el otro gran apoyo del desarrollo autonómico en las últimas décadas. Por eso, dijo ver “extremadamente preocupante” el escenario de debilitamiento y fragmentación comunitaria en un mundo marcado por tensiones geopolíticas y retrocesos del multilateralismo. Su propuesta pasa por una UE más cohesionada, con autonomía estratégica en energía, industria y defensa, y con un avance político hacia formas más federales.

Diagnóstico económico: debilidades y potencial

En su análisis sobre la economía gallega, Touriño enumeró tres límites estructurales: dificultades históricas para generar empleo, una demografía frágil y una productividad industrial insuficiente, condicionada —señaló— por el peso de las pymes, el tamaño medio empresarial y un nivel de I+D todavía bajo.

Aun así, dibujó también un escenario de oportunidad: recursos energéticos, paisajísticos y culturales, posición atlántica, capital humano, infraestructuras propias de una economía desarrollada y una notable capacidad exportadora.

Agenda de reformas: territorio, demografía y eurorregión

Entre las líneas de futuro que defendió, Touriño apostó por un pacto de reequilibrio territorial que frene el despoblamiento rural y la dispersión ocupacional, así como por repensar la planta local y reforzar la cooperación entre municipios para superar el “minifundismo” administrativo. En el plano social, insistió en la necesidad de una revitalización demográfica apoyada en empleo de calidad, conciliación e inmigración.

También reclamó reforzar la red urbana y la eurorregión Galicia–Norte de Portugal, apostando por complementariedades y por superar el localismo, con proyectos tractores en transporte, logística e industria.

AP-9, alta velocidad y renovables

En el apartado de infraestructuras, el expresidente criticó la ampliación de la concesión de la AP-9 hasta 2048, que calificó de “grave error” por el papel estratégico de esa autopista y por el efecto de los peajes sobre el dinamismo económico. Vinculó además la construcción de una eurorregión efectiva a la alta velocidad entre Vigo y Oporto, la coordinación portuaria y la planificación logística y de suelo industrial.

Finalmente, defendió una reorientación del modelo productivo basada en innovación y atracción de talento, con un papel central del sector energético. Galicia —dijo— debería retener una parte relevante de los beneficios generados por las renovables, al contar con potencial para liderar la producción hidroeléctrica, eólica, maremotriz e iniciativas como el hidrógeno verde. A esa palanca añadió la necesidad de consolidar distritos industriales y fortalecer la cohesión social, con medidas para reducir precariedad e impulsar políticas de vivienda.

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