jueves. 05.03.2026

La cadena vitivinícola gallega genera 512 millones de euros anuales y más de 4.500 empleos directos

La cadena vitivinícola gallega, que integra la viticultura y la elaboración de vino, alcanza una producción anual de 512 millones de euros y genera un Valor Añadido Bruto (VAB) de 313 millones, además de 4.563 empleos directos en Galicia. Así lo recoge el estudio “Vino, territorio y valor: el impacto económico de las DOP vitivinícolas de Galicia”, elaborado por la Fundación Juana de Vega, que analiza el impacto económico y territorial del sector en el período 2022-2024.
Infografía DL-G.
Infografía DL-G.

El informe, elaborado por los investigadores Alfonso Ribas Álvarez, Edelmiro López Iglesias y José Manuel Andrade Calvo, ofrece una estimación actualizada y territorializada del impacto económico y social de la cadena vitivinícola gallega y de sus Denominaciones de Origen Protegidas (DOP). Para su elaboración se integraron datos procedentes de las Contas Económicas de Galicia, del Marco Input-Output y otras operaciones estadísticas del Instituto Galego de Estatística (IGE), así como información del Ministerio de Agricultura (MAPA), del Censo Agrario y de la Red Contable Agraria Nacional (RECAN).

Según el estudio, el vino representa el 7,15% del Valor Añadido Bruto del complejo agroalimentario gallego y el 0,45% del VAB total de la economía de Galicia. Aunque su peso agregado es moderado en el conjunto de la economía, el sector destaca por su elevada capacidad para generar valor, su fuerte especialización territorial y su creciente orientación hacia segmentos de mayor calidad y precio.

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Infografía DL-G.

El análisis también constata la profunda transformación estructural que ha experimentado el sector en las últimas dos décadas. Las exportaciones de vino gallego prácticamente se han triplicado desde 2008 y la tasa de cobertura comercial —que mide la relación entre exportaciones e importaciones— pasó del 23% al 86% en 2021, reduciendo de forma notable el déficit comercial. Este dinamismo resulta especialmente visible en los mercados extracomunitarios, donde los vinos gallegos han reforzado su posicionamiento en gamas medias y altas.

Las cinco Denominaciones de Origen Protegidas de Galicia —Rías Baixas, O Ribeiro, Valdeorras, Ribeira Sacra y Monterrei— constituyen el núcleo económico del sector vitivinícola. En la campaña 2022-2023 comercializaron 47,5 millones de litros por un valor total de 337 millones de euros, lo que representa el 7,8% del valor total de las DOP vitivinícolas españolas, pese a que Galicia solo concentra el 1,6% de la superficie inscrita y el 4,6% del volumen producido en el conjunto del país.

El estudio estima que las cinco DOP generan directamente 206 millones de euros de VAB, lo que equivale al 1,9% del PIB de los municipios donde se ubican. 

Esta elevada ratio de valor confirma la especialización de Galicia en vinos de calidad y con un precio medio alto. Dentro de las denominaciones, Rías Baixas concentra el 65% del valor económico total del vino con denominación en Galicia, seguida de Valdeorras, O Ribeiro, Ribeira Sacra y Monterrei.

El impacto territorial de estas denominaciones también resulta significativo. El estudio estima que las cinco DOP generan directamente 206 millones de euros de VAB, lo que equivale al 1,9% del PIB de los municipios donde se ubican. En algunas comarcas el peso económico del viñedo y de las bodegas es especialmente relevante: en Monterrei representa el 3,4% del PIB municipal, en Valdeorras el 3,1% y en O Ribeiro el 2,8%.

Las cinco denominaciones suman alrededor de 4.270 puestos de trabajo directos, lo que equivale al 3,1% del empleo total en sus territorios

En el caso de Rías Baixas, aunque es la denominación de mayor dimensión, su peso relativo en el PIB de los municipios integrados es más moderado, con un 1,76%. Esta situación se explica por su mayor extensión territorial y por la mayor diversificación económica de algunas de sus zonas, especialmente en la subzona de O Salnés. Por su parte, en la Ribeira Sacra la contribución directa al PIB municipal se sitúa en el 0,99%, condicionada por el menor peso relativo del viñedo dentro de la estructura económica local.

Las cinco denominaciones suman alrededor de 4.270 puestos de trabajo directos, lo que equivale al 3,1% del empleo total en sus territorios, una proporción muy superior al 0,39% que representa el conjunto de la cadena vitivinícola en el empleo total de Galicia.

El informe también identifica diferencias estructurales entre las distintas denominaciones. Rías Baixas destaca por su elevada productividad industrial y su fuerte orientación exportadora, mientras que Monterrei y Valdeorras presentan mayores niveles de productividad laboral global. En cambio, Ribeira Sacra y O Ribeiro afrontan mayores condicionantes estructurales derivados de la fragmentación parcelaria y de la viticultura en zonas de pendiente.

La Fundación Juana de Vega concluye que el vino gallego no es únicamente un producto agroalimentario, sino también un motor económico clave para el medio rural, con capacidad para generar valor, empleo y vertebración territorial. No obstante, el estudio subraya que existen dinámicas diferenciadas entre denominaciones que requieren estrategias específicas.

En este sentido, los autores señalan que la consolidación del modelo vitivinícola gallego exige políticas públicas diferenciadas que refuercen la competitividad, la innovación y la proyección internacional de las denominaciones más dinámicas, al tiempo que garanticen la viabilidad económica, social y ambiental de aquellas zonas en las que el viñedo desempeña un papel fundamental en la fijación de población y en la estructura del territorio.

La cadena vitivinícola gallega genera 512 millones de euros anuales y más de 4.500...
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