Entender el alma de una nación a través de sus objetos es una tarea que requiere una mirada experta y, sobre todo, una sensibilidad capaz de leer el devenir de los siglos. El director de las Colecciones Reales, oriundo de tierras lucenses, Víctor Cageao lidera hoy la puesta en valor de un conjunto patrimonial que ha sido, históricamente, el reflejo de la evolución política y estética de la Corona española. Lo hace por decisión de su majestades Felipe VI y Leticia. Su enfoque, alejado de las visiones anquilosadas, prioriza la accesibilidad y la comprensión profunda de nuestras raíces. En un edificio como la Galería de las Colecciones Reales, donde la arquitectura de Luis Mansilla y Emilio Tuñón dialoga con la historia, Cageao aplica su experiencia en la conservación preventiva para asegurar que piezas únicas no solo se mantengan, sino que hablen con nitidez al público global.
La transición entre el gusto oscuro y sobrio de los Austrias y la luminosidad cromática de los Borbones es solo una de las claves que se desvelan en las salas de este museo. La gestión de Cageao busca proyectar estas realidades hacia un futuro donde la tecnología sea un apoyo para la documentación, pero nunca un sustituto del encuentro real con la pieza. Al integrar el conocimiento de los talleres de restauración y la planificación de las exposiciones, el director convierte el museo en un punto de encuentro donde se diluyen los muros que, durante siglos, separaron los tesoros de la ciudadanía. La historia, ese laberinto al que hacía referencia el escritor Jorge Luis Borges, requiere de guías que sepan transformar la complejidad en conocimiento, permitiéndonos transitar por ella con la lucidez necesaria para comprender quiénes somos.
No estamos simplemente ante un gestor administrativo, sino ante un arquitecto de la memoria que entiende el museo como un organismo que debe respirar con el pulso de la actualidad. Bajo su dirección, el museo ha intensificado su programación, buscando atraer no solo al público nacional, sino a audiencias internacionales, fomentando una colaboración estrecha con embajadas y organismos culturales globales. Esta vocación internacional no busca la banalización del contenido, sino su correcta puesta en valor en el concierto cultural europeo. Cageao sabe que el patrimonio, para seguir vivo, debe ser interpelado por las nuevas generaciones, y por ello promueve proyectos que explican el contexto de las piezas, desde las series de tapices hasta los objetos más curiosos que ilustran el avance científico y tecnológico de distintas épocas.
En su despacho, las decisiones sobre qué obra debe rotar o cómo debe iluminarse un espacio se toman con la misma precisión que antes aplicaba a la rehabilitación de museos nacionales. Este rigor profesional es el que garantiza que el legado de la Corona no sea una reliquia estancada, sino un faro que ilumina nuestro sentido de pertenencia. La presencia de Cageao al frente de este proyecto es una garantía de estabilidad y ambición, reafirmando que la cultura es el pilar sobre el que se debe construir el progreso social en el siglo XXI. Al final de la visita, cuando el público cruza la puerta hacia el Madrid contemporáneo, el objetivo cumplido es haber sembrado en ellos la semilla de la curiosidad y el respeto por un patrimonio que, siendo real en su origen, pertenece hoy a la ciudadanía universal. Con este propósito, la labor de este gestor gallego se consolida como un pilar fundamental en la proyección cultural de España, convirtiendo cada visita a las Colecciones Reales en una invitación a reflexionar sobre nuestro pasado común.
La familia Regojo y la Fundación Filomena Rivero Alonso, con Telmo Tojeiro como gran coordinador, fueron sus anfitriones estos días de junio en la Redondela de los viaductos. Un momento real que coleccionar.
