La Venerable Hermandad de la Santísima Virgen de los Dolores y la Soledad de Cangas vivirá una jornada muy especial con el inicio de una de las celebraciones más significativas de su calendario religioso. El acto servirá de antesala al Septenario de la Santísima Virgen de los Dolores y Corona Dolorosa, que se celebrará del 19 al 25 de marzo bajo la guía espiritual del predicador Eloy Perales, encargado de acompañar a los fieles en esta profunda devoción mariana.
El traslado de la imagen tendrá lugar a las 19.00 horas desde su residencia habitual, en la casa de la familia Mallo, situada en la avenida de Moaña. Desde allí, entre oraciones y los cánticos del Stabat Mater, la Virgen recorrerá la rúa de Hío y la rúa Real hasta llegar a la iglesia excolegiata, donde será recibida por los devotos.
Ya en el templo, a las 19.30 horas, se celebrará la eucaristía que servirá de preludio al septenario, una tradición profundamente arraigada en la comunidad canguesa y que cada año reúne a numerosos fieles en torno a esta advocación mariana.
Durante los días del septenario, se invitará a los fieles a meditar sobre los Siete Dolores de la Virgen, una de las devociones marianas más antiguas de la tradición cristiana. Estos episodios evocan el sufrimiento de María junto a su Hijo: la profecía de Simeón en el templo, que anunciaba que una espada atravesaría su alma; la huida a Egipto para proteger a Jesús de Herodes; la angustia de perder al Niño en el templo durante tres días; el encuentro con Jesús camino del Calvario; la crucifixión y muerte de Cristo; el descendimiento de la cruz, cuando recibe el cuerpo de su Hijo; y, finalmente, la sepultura de Jesús, culminación de ese dolor vivido con entrega y esperanza.
La imagen de la Virgen de los Dolores de Cangas impresiona por la delicadeza y el realismo de su expresión. Su rostro transmite un dolor sereno y contenido, el de una madre ante el sufrimiento de su Hijo, pero también una fortaleza silenciosa que ofrece consuelo a quienes la contemplan. Luce un manto azul celeste y un vestido burdeos con ricos bordados dorados. En esta ocasión, aparece coronada con una diadema de siete estrellas y con un único puñal atravesando el corazón, símbolo de su inmenso dolor por la muerte de Jesús en la cruz. Sus brazos abiertos refuerzan además su imagen acogedora y maternal, invitando a los fieles a buscar refugio en ella y a compartir su devoción.
Con este traslado y el inicio del septenario, la hermandad y toda la comunidad canguesa se preparan para vivir unos días de recogimiento, fe y tradición en honor a la Santísima Virgen de los Dolores.
