Situada en el límite entre los municipios de Covelo y Mondariz, en la vertiente occidental del término municipal covelense, la parroquia de Barcia de Mera destaca por su peso histórico, su riqueza patrimonial y su vitalidad social. Atravesada por el río Alén —que actúa como frontera natural—, su singularidad geográfica incluye núcleos como Alén y Caxil, pertenecientes a la parroquia pese a situarse en la margen opuesta.
Barcia de Mera hunde sus raíces en la Edad Media. Su primera referencia documental se remonta a finales del siglo XII, en textos del antiguo monasterio cisterciense de Santa María de Melón, institución a la que estuvo estrechamente ligada durante siglos. Este vínculo marcó profundamente su desarrollo, consolidándola como uno de los principales centros de poder eclesiástico en el territorio actual de Covelo.
A ese pasado religioso se suma la huella de la Santa Inquisición, que dejó su impronta en la capilla de San Xoán do Mosteiro, uno de los elementos más singulares del patrimonio local. Durante siglos, la parroquia formó parte de la jurisdicción de As Achas, bajo el control del conde de Salvaterra.
De intento de municipio propio a motor demográfico
Tras la creación del Concello de Covelo en 1836, Barcia de Mera, junto a Casteláns y O Piñeiro, llegó a plantear la creación de un municipio independiente con capital en la parroquia. La iniciativa no prosperó, pero evidencia el peso político y social que ya entonces tenía la zona.
Hoy, con 353 habitantes según datos del IGE de 2025 —13 más que el año anterior—, Barcia de Mera se mantiene como la segunda parroquia más poblada del municipio, consolidando su papel como núcleo clave en la comarca.
Un territorio con identidad propia
Con una extensión de 10,6 kilómetros cuadrados, la parroquia se organiza en numerosos núcleos como A Carballeira, Mera, O Pazo, Vilanova o Redondo, entre otros, que conforman un entramado rural con fuerte identidad.
El patrimonio es uno de sus grandes activos. Destacan el conjunto abacial barroco —con el pazo abacial y la iglesia parroquial—, el conjunto etnográfico de San Xoán do Mosteiro (capilla, cruceiro, puente, fuente santa y calzada), así como molinos históricos, escudos heráldicos, petos de ánimas y construcciones tradicionales.
También sobresalen espacios como la Quinta do Souto, con el escudo de la Inquisición, o el conjunto de la escuela y capilla de San Xosé de Redondo, promovido por el empresario y filántropo local Agapito Serra Fernández.
Servicios y vida comunitaria
Pese a su carácter rural, Barcia de Mera dispone de una amplia red de servicios: campo de fútbol, parque infantil, pista polideportiva, playa fluvial, locales de hostelería y la casa del pueblo. Además, alberga el taller de la histórica empresa de autobuses Estévez-Avión, fundada en 1929 por un vecino de la parroquia.
El tejido asociativo es otro de sus pilares, con entidades como la Comunidad de Montes, la Comisión de Festas, el espacio cultural AmArte o el Club de Fútbol Barcia de Mera, que dinamizan la vida social durante todo el año.
Tradición y cultura viva
El calendario festivo refleja la riqueza cultural de la parroquia. Entre las citas más destacadas figuran las grandes fiestas das Dores, el primer fin de semana de agosto; la romería de San Xoán do Mosteiro; o la festividad de San Martiño, patrón parroquial.
A ello se suma el Ciclo de Música Relixiosa, que alcanza en 2026 su 18ª edición, consolidándose como un referente cultural en la zona. También tienen protagonismo las celebraciones de la Virxe de Fátima en Redondo, los seráns tradicionales y la participación en romerías comarcales como la de A Franqueira.
Con este conjunto de historia, patrimonio y dinamismo social, Barcia de Mera se reafirma como una parroquia clave en el municipio de Covelo, donde tradición y presente conviven para proyectar un futuro con identidad propia.
DOCUMENTACIÓN: Alejandro Outerelo.

