domingo. 15.02.2026

O Pazo da Cruz: a Casa-Museo de Covelo que reaviva a vida cultural do Condado-Paradanta

A Casa-Museo Etnográfico Pazo da Cruz, en Covelo, consolídase como foco cultural grazas ao impulso de Maximino Fernández Sendín, que anima a defensa do patrimonio galego e reaviva cada ano a vida cultural do Condado-Paradanta.
Maximino Fernández Sendín exhibe un cuadro que le regalaron por su cumpleaños con todos los atributos reales. CÉSAR ARDAYA.
Maximino Fernández Sendín exhibe un cuadro que le regalaron por su cumpleaños con todos los atributos reales del rey portugués Afonso Henriques y, al fondo, el Castelo de Guimarães. CÉSAR ARDAYA.

La Casa-Museo Etnográfico Pazo da Cruz, en Covelo (Pontevedra), se está consolidando como un foco cultural de referencia. El empuje de su propietario y director, Maximino Fernández Sendín, consigue reunir a personas de sensibilidades muy distintas, unidas por un interés común: la cultura y la defensa del patrimonio gallego.

Maximino Fernández Sendín, durante la celebración de su cumpleaños en la Casa.Museo este 6 de febrero. R. LEDO.
Maximino Fernández Sendín, durante la celebración de su cumpleaños en la Casa.Museo este 6 de febrero. R. LEDO.

No es algo nuevo. Hace años, Fernández Sendín impulsó el Instituto de Estudos do Condado-Paradanta y los premios Cumbres do Suído, que reconocieron a figuras destacadas en distintos ámbitos culturales. Aquella iniciativa terminó por falta de financiación, pero el espíritu permanece. Algunas de las personas homenajeadas ya no están, aunque su legado sigue vivo.

Cada año, a comienzos de febrero, Maximino celebra su cumpleaños en la Casa-Museo, y la convocatoria gana participación edición tras edición. Se ha convertido en un encuentro anual que funciona como punto de reencuentro y revulsivo para la vida cultural de parroquias gallegas afectadas por la despoblación.

Amante de la tradición, Fernández Sendín promueve desde el museo actividades que trascienden el ámbito local, con eco en los medios y capacidad de generar comunidad alrededor de la conservación de la memoria. Visitar el Pazo da Cruz es, para muchos, una experiencia sorprendente: la riqueza del espacio y la pasión del guía completan un recorrido que difícilmente deja indiferente.

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Maximino con el escultor covelense Armándo Martínez. CÉSAR ARDAYA.

Aunque la Casa-Museo no se encuentre en una ubicación “central”, el interés compensa con creces la deslocalización. Y, en comparación con otras comunidades, cabe preguntarse si en Galicia se valora lo suficiente el esfuerzo de quienes sostienen, casi en solitario, proyectos culturales de este tipo. Aquí, el reconocimiento institucional y el apoyo financiero siguen siendo una asignatura pendiente.

Un museo así genera vida a su alrededor. ¿Cuántas personas han descubierto Covelo gracias al Pazo da Cruz? Es una reflexión que interpela también a las autoridades locales: la Casa-Museo podría convertirse en una palanca de sinergias positivas para el municipio si se aprovecha su capacidad de atracción.

La señalización para llegar existe, pero es escasa y, a menudo, improvisada. Mejorarla sería un paso lógico, igual que cuidar el entorno: dentro se ofrece “una casa parada en el tiempo”, y detalles como el tratamiento del espacio exterior contribuyen —o restan— coherencia a esa experiencia.

En definitiva, Maximino Fernández Sendín rema contracorriente, optimiza cada euro invertido y facilita al máximo las visitas. Quizá los primeros en descubrir lo que guarda el Pazo da Cruz deberían ser los propios vecinos de Covelo: por simple orgullo de lugar, y para no dejar pasar —por desidia o por prejuicios— un patrimonio que ya es de todos.

O Pazo da Cruz: a Casa-Museo de Covelo que reaviva a vida cultural do Condado-Paradanta
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