En España, más del 10% de la población adulta lucha contra una adicción, una enfermedad que la neurociencia ha demostrado que altera profundamente el cerebro. Investigaciones recientes, como las de la UNAM, exploran nuevas vías de tratamiento más allá de la terapia tradicional, como la estimulación magnética transcraneal (EMTr).
Un nuevo enfoque en la lucha contra la adicción
La adicción, que durante mucho tiempo se consideró una falta de fuerza de voluntad, es en realidad un problema de salud que modifica los circuitos cerebrales del placer, la motivación y el autocontrol. La EMTr busca "reordenar" la actividad neuronal en estas áreas afectadas. A través de pulsos magnéticos, esta técnica no invasiva genera corrientes que alteran la excitabilidad neuronal, mostrando resultados prometedores en la reducción del consumo y la mejora de síntomas asociados como la ansiedad y la depresión.
Sin embargo, los expertos advierten que esta técnica es solo un complemento. "La adicción no se resuelve con una máquina. Es un fenómeno bio-psico-social que requiere un abordaje integral: médico, psicológico y social", explica Antonio Peña Izquierdo, médico de Esvidas.
La importancia del factor humano
El acompañamiento humano sigue siendo indispensable. Factores como el entorno familiar, las relaciones y el empleo son decisivos para una recuperación sostenible. Lucía Fronteriz, trabajadora social de Esvidas, subraya que una sesión de EMTr puede reducir el deseo de consumir, pero sin un cambio de hábitos y un apoyo social, la recaída es muy probable. "Las personas necesitan sentirse acompañadas y comprendidas para recuperar su vida más allá de la adicción", afirma.
La EMTr puede ser una herramienta útil para facilitar la recuperación, pero no sustituye el proceso terapéutico ni el apoyo social, que siguen siendo el pilar fundamental para superar la adicción.
