viernes. 01.03.2024

En recuerdo a D. Julián

Tras 28 años de labor de apostolado al frente del Arzobispado de Santiago de Compostela, es justo reconocer la fecunda labor y trayectoria ejemplar de Monseñor D. Julián Barrio Barrio, y rendirle el homenaje que se merece.

Tras 28 años de labor de apostolado al frente del Arzobispado de Santiago de Compostela, es justo reconocer la fecunda labor y trayectoria ejemplar de Monseñor D. Julián Barrio Barrio, y rendirle el homenaje que se merece.

Mi estrecha relación de colaboración y amistad con el Arzobispado de Santiago de Compostela se inició en la década de los 80, y en la etapa que estuvo al frente Monseñor D. Julián Barrio Barrio, me vienen a mi memoria algunos hechos destacables, que reflejan la relación profesional y personal que he venido manteniendo con D. Julián desde entonces, destacando su presencia y participación activa en diversos foros internacionales celebrados en Galicia bajo mi dirección. A D. Julián le tengo que agradecer la confianza que depositó en mi persona para presentar la Carta Encíclica Laudato SI´ del papa Francisco sobre el Cuidado de la Casa Común (San Martín Pinario, 22/05/2015). También quiero destacar la valiosa contribución de Monseñor al Liber Amicorum - Homenaje al Prof. Dr. Francisco Peña, con motivo de mi nombramiento como Hijo Predilecto de Ponteareas (2016), de la misma forma que para mí ha sido un honor poder aportar mi testimio en el Liber Amicorum – Homenaxe ao Excmo. e Rvdmo. Arcebispo Sr. D. Julián Barrio Barrio. Guardo muy grato recuerdo de los actos entrañables y muy emotivos que tuvieron lugar con motivo de la celebración del XXV Aniversario de la Ordenación Episcopal de Monseñor D. Julián Barrio Barrio (Santiago, 07/02/2018), que tuve el privilegio de seguir muy de cerca.

A lo largo de todos estos años, he sido recibido en audiencia por Monseñor con cierta frecuencia; en algunas de ellas, estuve acompañado por mi querida esposa Mariam y en alguna ocasión reciente por mis hijos Santiago y Mariam jr., y mi adorable nieta Carlota, que empatizó de maravilla con D. Julián. En mi experiencia personal he encontrado en D. Julián a una persona afable, cercana, sencilla, humilde, sensible, buena de corazón, afectuosa, dialogante, que sabe escuchar, integradora y conciliadora, muy prudente, que respeta a aquellos que piensan distinto, buscando siempre la concordia y la paz. D. Julián es una persona auténtica y coherente en su vida y en su magisterio, su mensaje es creíble y llega a la gente, desde el momento que vive de acuerdo con las ideas y principios que predica en su magisterio, llevando una vida austera y ejemplar, dedicada a los demás, siempre cerca de los más necesitados y de los que más sufren.

Monseñor D. Julián Barrio Barrio ha dejado profunda huella y un legado pastoral importante al frente del Arzobispado compostelano por la fecunda labor desarrollada, y por su calidad humana y cercanía con sus fieles. ¡Que Dios le bendiga y le conceda salud y larga vida!

En recuerdo a D. Julián
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