La llegada de la factura electrónica obligatoria en 2027 continúa generando dudas entre las pequeñas y medianas empresas españolas. Según datos difundidos durante una serie de jornadas formativas celebradas en distintas ciudades del país, solo una de cada diez pymes utiliza actualmente sistemas de facturación electrónica, mientras que la mitad prevé esperar hasta el último momento para adaptarse a la nueva normativa.
La falta de información y de recursos sigue siendo uno de los principales obstáculos para la transformación digital de las empresas. Más de la mitad de las pymes reconoce no contar con los conocimientos necesarios para implantar la factura electrónica y un 30 % admite no saber cómo hacerlo. Además, un 34 % considera que el proceso resulta complejo o costoso y un 26 % condiciona su adopción a que clientes y proveedores también den el paso.
Ante este escenario, más de 3.500 pymes, autónomos y despachos profesionales participaron entre mayo y junio en diversas jornadas informativas celebradas en Sevilla, Valencia, Barcelona, Zaragoza, Málaga, Madrid y Bilbao, centradas en resolver dudas sobre la nueva regulación y las oportunidades que ofrece la digitalización de los procesos administrativos.
Durante estos encuentros se abordaron cuestiones relacionadas con Verifactu, la factura electrónica y la directiva europea ViDA 2030, así como las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial para automatizar tareas de gestión, agilizar cobros, generar presupuestos o mejorar el control financiero de los negocios.
En la jornada celebrada en Madrid, Manuel Delacampagne Crespo, subdirector de Análisis Sectorial del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, destacó que la factura electrónica constituye una herramienta clave para reducir la morosidad y mejorar la transparencia en la cadena de pagos. Asimismo, subrayó la necesidad de que las empresas comiencen cuanto antes su adaptación para evitar dificultades cuando la normativa entre en vigor.
Por su parte, representantes de la Cámara de Comercio de Madrid insistieron en la importancia del acompañamiento y la formación para facilitar la transición digital de las pequeñas empresas, especialmente aquellas con menos recursos tecnológicos.
Los organizadores de la iniciativa consideran que el interés mostrado por los asistentes refleja una creciente preocupación por el impacto de la nueva normativa, aunque advierten de que todavía queda un importante trabajo de divulgación para que las empresas pasen de la intención a la acción antes de 2027.
