Se utiliza para describir un estado de cansancio físico, mental y emocional provocado por el estrés continuo en el trabajo. La persona siente que ya no puede más, pierde motivación, rendimiento y, en muchos casos, acaba desarrollando ansiedad, insomnio o depresión.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo reconoce como un fenómeno asociado al ámbito laboral y lo relaciona con tres síntomas principales:
- Agotamiento extremo y falta de energía.
- Distanciamiento emocional del trabajo, apatía o negatividad.
- Disminución del rendimiento profesional.
En español, en textos periodísticos, suele utilizarse:
- “agotamiento laboral”
- “desgaste profesional”
- “síndrome de burnout” (cada vez más habitual)
Por ejemplo:
“El burnout se ha convertido en una de las principales causas de baja laboral por salud mental.”
