Hay dos tipos de personas en San Valentín: las que llegan con tiempo y parecen sacadas de una comedia romántica… y las que entran al restaurante con la respiración de quien ha corrido una maratón, jurando que “estaba aquí al lado” mientras el móvil recalcula la ruta por quinta vez.
Si tú también has sentido ese cosquilleo previo a una cita —mezcla de ilusión, nervios y la sospecha de que el universo va a ponerte un coche mal aparcado justo en la última plaza libre—, esto es para ti.
Porque sí: el amor es precioso. Pero encontrar aparcamiento un viernes por la noche es directamente una prueba de madurez emocional.
10 consejos para que el parking no arruine el romance (y tú tampoco)
1. Planifica como si fueras a una expedición al Everest.
Antes de salir, mira con antelación dónde se puede aparcar cerca del sitio de la cita. No hace falta llevar brújula, pero sí una idea clara de “plan A” y “plan B” para no acabar en “plan Z” a 20 minutos andando.
2. Sal con tiempo: el tráfico es un villano con guion propio.
Hay factores que no controlas: accidentes, manifestaciones, cortes por obras… y esa rotonda que un día funciona y al siguiente se convierte en un episodio piloto de una serie apocalíptica. Sal antes y gana paz mental.
3. Si conduces, ojo con las cañas: la cita no incluye control de alcoholemia.
La tasa de alcoholemia actual es de 0,5 g/l en sangre o 0,25 mg/l en aire. Y como recuerda la DGT, la única tasa realmente recomendada al volante es 0,0 g/l. Además, el alcohol está presente entre el 30% y el 50% de los accidentes mortales. Moral: si conduces, lo romántico es llegar… y volver. Sin sustos.
4. Truco clásico: adelanta el reloj 10-15 minutos.
Sí, suena a consejo de tu madre. Y sí, funciona. No cambia el universo, pero sí tu sensación de “voy tarde” y eso te obliga a moverte con más margen.
5. Si no llegas puntual, no conviertas el trayecto en una película de acción.
Respira. Correr, saltarse un semáforo o hacer maniobras “creativas” no te va a hacer llegar antes: te va a hacer llegar… peor. Mantén la calma. El drama, en el cine.
6. Usa Find: menos vueltas, menos nervios, más dignidad.
EasyPark tiene la función Find, que muestra zonas donde es más fácil aparcar. Evitas el tour circular infinito (y ese momento de “otra vez por esta calle, qué vergüenza”).
7. Aparca con cabeza: el postre sabe peor si te han multado.
Cuando aparques, asegúrate de no estar en zona de carga y descarga, en un vado o donde el coche vaya a “desaparecer misteriosamente”. Y por favor: olvida la doble fila. No es un gesto romántico. Es una invitación al caos.
8. Paga el estacionamiento desde el móvil: el parquímetro no es tu cupido.
Si estás en zona regulada o en parking, usa EasyPark para pagar online. Así no pierdes tiempo buscando un parquímetro, monedas o tu paciencia.
9. Si la velada va bien… amplía el tiempo sin romper la magia.
¿La conversación fluye? ¿Las risas salen solas? ¿El “solo un café” se ha convertido en “otra ronda”? No cortes el momento. Amplía el estacionamiento desde la app y sigue a lo tuyo: ser encantador/a sin mirar el reloj cada 3 minutos.
10. Vuelta a casa: si vas solo, el móvil espera.
Si regresas sin compañía, por muy fuerte que sea la tentación de mirar si te ha escrito, no cojas el móvil hasta aparcar de nuevo. Un mensaje bonito no compensa un susto feo.
Bonus romántico (y realista)
El objetivo de San Valentín no es llegar perfecto: es llegar bien. Con margen, sin estrés, sin multas y sin esa cara de “vengo del Dakar” al sentarte.
Porque si empiezas la noche discutiendo con el tráfico y el aparcamiento, luego cuesta más hablar de tus cosas favoritas sin sonar como alguien que acaba de perder una batalla.
Así que ya sabes: mariposas sí. Pero que no sean porque llevas 20 minutos dando vueltas a la manzana.
