Vigo mira a la Antigüedad con ojos de mujer: más de 200 especialistas revisan siglos de derecho e historia
Durante cinco días, Vigo dejó de mirar únicamente al Atlántico para dirigir también la vista hacia Roma, Grecia, Egipto o el Próximo Oriente antiguo.
La ciudad acogió del 1 al 5 de septiembre la 79ª sesión de la Société Internationale Fernand De Visscher pour l’Histoire des Droits de l’Antiquité (SIHDA), una de las grandes citas internacionales dedicadas al estudio jurídico e histórico del mundo antiguo. La edición organizada por la Universidade de Vigo eligió como eje central una cuestión que permite revisar buena parte de los relatos heredados: el lugar de las mujeres en el derecho de la Antigüedad.
Más de 200 participantes inscritos y especialistas procedentes de universidades de numerosos países convirtieron la sede de Afundación en un amplio laboratorio académico. El congreso reunió juristas, romanistas e historiadores para confrontar fuentes jurídicas, inscripciones, papiros, textos literarios y testimonios históricos desde perspectivas que van mucho más allá de una descripción formal de las antiguas leyes.
La pregunta de fondo atravesó muchas de las intervenciones: ¿hasta qué punto la imagen tradicional de una mujer jurídicamente sometida refleja toda la realidad de las sociedades antiguas?
Entre la norma y la vida real
El libro de resúmenes del congreso deja ver la amplitud de la respuesta.
Las sesiones abordaron la situación femenina dentro de la familia, el matrimonio, la maternidad y la tutela, pero también su capacidad para heredar, administrar patrimonio, intervenir en procesos judiciales, desarrollar actividades económicas o alcanzar reconocimiento público.
La diferencia entre lo establecido por las normas y lo que realmente hacían las mujeres aparece así como uno de los grandes hilos del encuentro.
Un ejemplo fue el análisis de la actividad económica femenina en la Atenas clásica. Otros trabajos estudiaron a mujeres que acudían a los tribunales en el Egipto romano, la gestión de bienes propios dentro del matrimonio o la presencia femenina en asociaciones profesionales y sociales.
El resultado dibuja un mundo antiguo bastante más complejo que la imagen de una mujer permanentemente recluida en el ámbito doméstico.
Esclavas: entre la consideración de "cosa" y la condición humana
Uno de los bloques más contundentes estuvo dedicado a la esclavitud femenina.
Las comunicaciones analizaron las condiciones laborales de las esclavas, su explotación sexual o la especial situación jurídica de las mujeres esclavizadas durante el embarazo.
Una de las investigaciones planteó precisamente esa contradicción: la esclava gestante podía ser tratada jurídicamente como objeto de propiedad al tiempo que su embarazo introducía cuestiones difícilmente reducibles a esa condición patrimonial.
Otros especialistas estudiaron las limitaciones al trabajo impuesto a las "ancillae" y la prostitución de esclavas, incluyendo el origen de disposiciones imperiales dirigidas a impedir que determinadas mujeres fueran obligadas a ejercerla.
Son asuntos separados por casi dos milenios del presente, pero que permiten observar cómo el derecho comenzaba ya a enfrentarse a cuestiones de vulnerabilidad, explotación y protección.
Matrimonio, adulterio y control femenino
Si hubo un ámbito donde el derecho antiguo penetró con especial fuerza en la vida de las mujeres fue el familiar.
La institución matrimonial apareció reiteradamente durante el congreso: desde el patrimonio de la esposa y la dote hasta la tutela, la viudedad, el divorcio o las relaciones familiares.
Particular atención recibió el adulterio. Distintas ponencias estudiaron cómo se perseguía, quién podía formular una acusación o hasta qué punto determinados comportamientos sexuales adquirían consecuencias jurídicas diferentes según fueran protagonizados por hombres o mujeres.
También hubo espacio para analizar los matrimonios de niñas todavía impúberes en Roma desde perspectivas jurídicas, políticas y morales.
La cuestión del honor, la "pudicitia" y la disciplina de las hijas apareció como otra pieza de un sistema en el que el prestigio familiar podía depender directamente del comportamiento atribuido a las mujeres.
La violencia contra las mujeres tampoco es un debate nuevo
Entre las más de cien comunicaciones aparecen investigaciones que conectan con preocupaciones muy contemporáneas.
Maria Youni presentó el asesinato de Regila en el siglo II como posible caso de feminicidio. Otras sesiones examinaron la protección penal de las mujeres, las acusaciones de adulterio o la vulnerabilidad femenina dentro del procedimiento judicial romano.
El programa fue más allá de la Antigüedad e incorporó también aproximaciones actuales. La catedrática de Derecho Procesal de la Universidade de Vigo Inés Celia Iglesias Canle analizó la evolución de la tutela judicial frente a la violencia de género en el ordenamiento español, mientras Ana Isabel González Fernández abordó la protección jurídica del menor víctima de esta violencia.
La comparación permitía comprobar tanto la distancia recorrida como la persistencia histórica de algunos problemas.
Egeria lleva Galicia hasta el corazón del congreso
La organización viguesa dejó además una marcada conexión con Galicia.
Una sesión estuvo dedicada a Egeria, la peregrina y escritora de la Antigüedad tardía tradicionalmente vinculada al noroeste de la Península Ibérica.
José Eduardo López Pereira, de la Universidade da Coruña, presentó una investigación bajo el título "Egeria, primera escritora latina", mientras Barbara Biscotti, de la Universidad de Milano-Bicocca, abordó a Egeria como un "caso gallego", estudiando la autonomía femenina del siglo IV entre el derecho imperial y la práctica eclesial.
La figura de aquella mujer que realizó un extraordinario viaje hacia Tierra Santa permitió introducir en el congreso una pregunta especialmente sugerente: cuánto margen de autonomía podía alcanzar una mujer culta y con recursos dentro de las estructuras jurídicas y religiosas de su tiempo.
Médicas, empresarias, actrices y mujeres con patrimonio
Otra de las aportaciones del congreso consistió en recuperar mujeres cuya existencia desborda los modelos tradicionales.
Una ponencia estudió a Antiochis de Tlos, médica cuyo conocimiento recibió reconocimiento cívico. Otra se detuvo en las actrices romanas —"mimae", "archimimae" y "diurnae"— y en el espectáculo como posible vía de afirmación social.
También se analizaron mujeres empresarias en el Egipto romano, asociaciones femeninas documentadas mediante inscripciones y casos de mujeres con una relevante capacidad patrimonial.
Incluso las joyas se convirtieron en fuente jurídica e histórica. Un trabajo examinó cómo Lollia Paulina había adquirido las extraordinarias joyas mencionadas por Plinio el Viejo, mientras otro se preguntaba si la supuesta inclinación de las romanas hacia el lujo responde a una realidad histórica o a un estereotipo construido por las fuentes masculinas.
Cuando las mujeres existen en la ley, pero desaparecen del relato
Esa es probablemente una de las cuestiones más interesantes que deja la reunión de Vigo.
Buena parte de las fuentes jurídicas fueron escritas por hombres, interpretadas durante siglos principalmente por hombres y transmitidas dentro de instituciones construidas mayoritariamente desde perspectivas masculinas.
Por ello, estudiar a las mujeres en el derecho antiguo obliga en ocasiones a interpretar silencios.
Precisamente sobre esa cuestión giró una de las conferencias invitadas de María del Mar Marcos Sánchez, de la Universidad de Cantabria, dedicada a las mujeres consideradas heréticas en el derecho romano y a la necesidad de "leer el silencio" de las fuentes.
Carla Masi Doria, de la Università Federico II de Nápoles, abordó por su parte las narraciones jurídicas sobre las mujeres en el mundo romano, entre modelos y antimodelos.
La historiografía deja entonces de preguntar únicamente qué decía una ley para tratar de descubrir también quién estaba ausente de su relato y por qué.
Ovidio y las mujeres, en el cierre de la cita
La literatura entró igualmente en diálogo con el derecho.
En las últimas sesiones, Carmen González Fernández, de la Universidade de Santiago de Compostela, analizó la particular manera con la que Ovidio representa a las mujeres. La intervención formó parte de una jornada final en la que volvió a ponerse de manifiesto que conocer la posición femenina en Roma exige combinar legislación, literatura, pensamiento y prácticas sociales.
También hubo investigaciones sobre figuras tan diferentes como Penélope y Clitemnestra, Lucrecia, Octavia, Servilia, Teodora, Helena o la persa Sisigambis.
Mujeres reales y mujeres construidas por la literatura compartieron así un mismo interrogante: dónde termina la experiencia histórica y dónde comienza la representación creada por quienes escribieron sobre ellas.
Vigo entra en el mapa internacional del derecho antiguo
La dimensión del encuentro trasciende el propio asunto escogido para esta edición.
Fundada en Bélgica, la Société Internationale Fernand De Visscher se ha consolidado como una referencia internacional en el estudio de los derechos de la Antigüedad. La reunión de Vigo congregó investigadores vinculados a universidades de Europa, América y Asia y reforzó el perfil internacional de la Universidade de Vigo dentro de este campo de investigación.
El comité organizador estuvo presidido por la catedrática de Derecho Romano María José Bravo Bosch y contó también con Margarita Fuenteseca Degeneffe, Inés C. Iglesias Canle, Susana Reboreda Morillo y Pedro López Barja de Quiroga.
La programación científica se completó con actividades destinadas a mostrar Galicia a los participantes, desde la presencia de la Real Banda de Gaitas de la Deputación de Ourense hasta una salida marítima por la ría de Vigo.
Pero el principal legado del congreso queda en las preguntas.
Después de decenas de sesiones y más de un centenar de investigaciones, la mujer de la Antigüedad aparece menos como una figura pasiva y uniforme y más como esclava y propietaria, esposa y viuda, madre y heredera, trabajadora y empresaria, acusada y litigante, víctima y, en determinados contextos, verdadera agente jurídica.
Vigo acogió así cinco días dedicados a releer el pasado para comprobar algo fundamental: también la historia del derecho cambia cuando se pregunta qué hicieron, qué pudieron hacer y qué les fue prohibido hacer a las mujeres.
La invocación al Apóstol: el conocimiento como puente entre pueblos
En nombre de los congresistas de la SIHDA, procedentes de 25 países, una profesora María José Bravo Bosch leyó en Santiago de Compostela una invocación al Apóstol en la que puso bajo su protección el congreso, las universidades, las familias y a quienes acompañan a los investigadores en su trayectoria académica.
El texto tuvo un marcado sentido universitario y humanista. Recordó a los maestros que transmitieron a los actuales investigadores el amor por el estudio y la búsqueda de la verdad, y dirigió también la mirada hacia los alumnos, llamados a recibir y continuar ese legado. Hubo además un recuerdo agradecido para los profesores, colegas y amigos fallecidos cuya enseñanza permanece viva.
La invocación reivindicó la diversidad de lenguas, universidades y culturas como una riqueza y no como una frontera, apelando al respeto ante las diferencias y al conocimiento como espacio de encuentro. Tomando como imagen los distintos caminos que conducen a Santiago, pidió al Apóstol que enseñe a los investigadores a "caminar juntos" y a hacer del saber un puente entre personas, generaciones y pueblos.
El texto concluyó con una breve oración en latín y una petición para que los congresistas regresasen a sus países enriquecidos no solo por el conocimiento adquirido, sino también por la amistad, la gratitud y la esperanza.