lunes. 31.08.2026

Salvaterra brinda por sus 'Deliciosos': el Condado do Tea reivindica vino, territorio y futuro

Los premios «Deliciosos 2026» abrieron una jornada en la que la LXVII Festa do Viño do Condado do Tea reunió a veinte cofradías de Galicia, España y Portugal, incorporó nuevos cofrades, homenajeó a quienes llevan hasta tres décadas en la institución y recordó al periodista Fernando Franco. Salvaterra volvió a defender que detrás de cada copa hay viñedo, economía, tradición y también futuro.
Cofrades fundadores de la Cofradía do Viño do Condado do Tea y Espumosos. R. LEDO.
Cofrades fundadores de la Cofradía do Viño do Condado do Tea y Espumosos. R. LEDO.

Hay muchas maneras de contar la Festa do Viño do Condado do Tea. Se puede hacer desde las copas que pasan de mano en mano, desde las bodegas que llenan el recinto amurallado de Salvaterra de Miño, desde la gastronomía, la música o el encuentro de miles de personas alrededor de una mesa. Pero también se puede comenzar por aquello que da sentido a todo lo demás: el vino y quienes lo hacen posible.

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Junto a la alcaldesa de Salvaterra, Marta Valcárcel, asistieron al acto el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada; el director de Turismo de Galicia, Xosé Merelles; la directora de Turismo de la Diputación de Pontevedra, Romina Fernández Pena; el presidente de la DO Rías Baixas, Isidoro Serantes, y el vicepresidente de la Câmara Municipal de Monção, Roberto Lameira, sentado entre el público. R. LEDO. 

Y la LXVII edición dejó nombres propios. La XXVI Cata-Encontro á Procura dos Viños Deliciosos señaló algunas de las elaboraciones destacadas de este 2026 y volvió a colocar en primer plano a los vinos que llevan en su denominación el nombre del territorio anfitrión.

Tres Condado do Tea entre los «Deliciosos 2026»

En la categoría Rías Baixas Condado do Tea, la distinción de «Viño Delicioso» fue para La Val Condado do Tea, de Bodegas La Val; Detrás da Casa Larga, de Adega Destinos Cruzados, y Señorío de Rubiós Condado do Tea, de Bodegas Señorío de Rubiós.

Tres vinos y tres bodegas que permiten reivindicar la personalidad de una categoría estrechamente ligada a una comarca vitivinícola marcada por el Miño y sus afluentes y que encuentra en la Festa de Salvaterra uno de sus grandes escaparates.

Los reconocimientos se extendieron a otras categorías. Entre los Rías Baixas Albariños fueron distinguidos Terras do Sur, de Adega José Antonio Canda Gil; Orballo, de Bodegas La Val, y Manuel d'Amaro, de Señorío de Rubiós.

En Rías Baixas Tintos, el reconocimiento correspondió a Señorío de Rubiós Tinto.

El balance deja además dos bodegas con especial presencia entre los siete galardonados. Señorío de Rubiós consiguió tres distinciones, una en cada categoría, mientras que Bodegas La Val sumó dos.

Pero los premios fueron solamente el comienzo. Porque una vez conocidos los «Deliciosos» tocaba salir de la cata para encontrarse con la otra dimensión del vino: la de las personas, la memoria, la tierra y una cultura que en Salvaterra se convierte cada año en celebración colectiva.

Un brindis por Fernando Franco

Antes de comenzar el ceremonial del Gran Capítulo hubo tiempo para la memoria. Los asistentes alzaron sus copas en recuerdo de Fernando Franco, periodista y cofrade de la Cofradía do Viño do Condado do Tea e Espumosos, recientemente fallecido.

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Entre las cofradía invitadas y la representaciones de las distintas instituciones el salón de plenos estaba al completo.  R. LEDO. 

Fue un gesto sencillo, pero cargado de significado. En medio de una jornada concebida para celebrar el vino y reconocer a quienes trabajan por él, el brindis hizo presente de manera simbólica a quien había formado parte de la historia de la Cofradía.

Una copa del Condado sirvió así para recordar al compañero ausente antes de que el ceremonial diese paso a las nuevas incorporaciones.

Rafa Durán, Cofrade de Honra

Uno de los grandes protagonistas del Gran Capítulo fue Rafa Durán, pregonero de la LXVII Festa do Viño, que recibió el nombramiento de Cofrade de Honra de la Cofradía do Viño do Condado do Tea e Espumosos.

El comunicador y humorista añadió así a su condición de pregonero la incorporación simbólica a una institución dedicada a preservar y divulgar la cultura vitivinícola del Condado.

Junto a él fueron investidos como Cofrades Numerarios cinco nuevos miembros procedentes de distintos ámbitos relacionados con el vino y la propia Festa.

Recibieron el tradicional mandil de tonelero José María Martínez Matos, catador de vinos y destilados; José Manuel Fernández Castro, jefe del Servizo de Industrias, Calidade e Cadea Agroalimentaria; Marcial Dorado Fariña, socio de la bodega Destinos Cruzados; Manuel Pablo Caldas Nande, viticultor y elaborador del albariño 12 Feligreses, y Jahenet Amil Pérez, colaboradora de la Festa do Viño.

En el caso de Marcial Dorado, su investidura coincidió además con una jornada especialmente satisfactoria para Destinos Cruzados, ya que Detrás da Casa Larga figuró entre los tres vinos distinguidos como «Deliciosos 2026» en la categoría Condado do Tea.

Los que llevan tres décadas con el mandil de tonelero

Si el Gran Capítulo abrió las puertas a nuevos miembros, también quiso mirar hacia quienes llevan buena parte de su vida vinculados a la institución.

La Cofradía realizó un reconocimiento especial a seis de sus miembros por su antigüedad, poniendo en valor una fidelidad que alcanza, en algunos casos, los treinta años.

Por sus tres décadas como cofrades, desde 1996, fueron distinguidos Perfecto González Soto; Lázaro Gándara Sobrino; Manuel Andrés Acuña, secretario de la Cofradía, y Antonio Alén, presidente de la entidad.

También fueron homenajeados Arturo Grandal Vaqueiro y José María Martínez Alonso, «Pepe Beiro», ambos miembros desde el año 2000 y, por tanto, con más de un cuarto de siglo de pertenencia.

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El reconocimiento permitió reunir dos tiempos de una misma institución: los nuevos miembros que recibían el mandil de tonelero y aquellos que llevan décadas vistiéndolo, manteniendo viva una tradición vinculada a la defensa y promoción de los vinos del Condado.

Veinte cofradías de Galicia, España y Portugal

El ceremonial ofreció además una de las imágenes más vistosas de la jornada. Veinte cofradías vínicas y gastronómicas procedentes de Galicia, otros puntos de España y Portugal acudieron a Salvaterra, convirtiendo durante unas horas la Festa en un gran encuentro ibérico alrededor del vino y la gastronomía.

La representación gallega estuvo integrada por la Cofradía dos Viños Rías Baixas, Cofradía del Pulpo de Galicia, Cofradía de la Orden de la Vieira de Vigo, Confradía del Gallo Pequeño Silvestre de Lalín, Cofradía de la Orden de la Berza de Marín, Cofradía Gastronómica Corazón do Salnés, Cofradía do Caldo de Mourente, Cofradía da Ameixa de Carril, Cofradía do Tinto Rías Baixas, Cofradía do Centolo Larpeiro do Grove y el Capítulo Serenísimo de Cambados.

Desde otros puntos de España llegaron la Cofradía de la Anchoa de Cantabria, Cofradía de los Vinos de Canarias y la Cofradía del Cocido Madrileño.

Portugal estuvo representado por la Confradía da Foda de Pías-Monção, Cofradía Gastronómica do Galo de Barcelos, Real Confradía do Vinho Verde Tinto, Cofradía do Biscoito de Valongo y la Real Confraría do Alvarinho de Monção-Melgaço.

A ellas se sumó la Cofradía Luso-Galaica, especialmente significativa en una celebración que tiene Portugal prácticamente al alcance de la mano.

Dos medallas para estrechar los vínculos luso-galaicos

El presidente de la Cofradía Luso-Galaica, Antonio Reguera, y su vicepresidente, Julián Sánchez-Ferragut, aprovecharon el encuentro para realizar dos reconocimientos.

Entregaron a la alcaldesa de Salvaterra de Miño, Marta Valcárcel, la Medalla del Camino de Santiago, mientras que el presidente y Gran Mestre de la Cofradía del Condado, Antonio Alén, recibió la Medalla de Oro de la Cofradía Luso-Galaica.

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Los reconocimientos reforzaron el componente transfronterizo de una celebración que se desarrolla junto a un Miño que, visto desde Salvaterra y Monção, ejerce tanto de frontera administrativa como de territorio compartido.

Representación institucional a ambos lados del Miño

Junto a la alcaldesa de Salvaterra, Marta Valcárcel, asistieron al acto el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada; el director de Turismo de Galicia, Xosé Merelles; la directora de Turismo de la Diputación de Pontevedra, Romina Fernández Pena; el presidente de la DO Rías Baixas, Isidoro Serantes, y el vicepresidente de la Câmara Municipal de Monção, Roberto Lameira.

Una presencia institucional que acompañó a bodegueros, viticultores y cofrades, pero que también sirvió para poner sobre la mesa una cuestión que va mucho más allá de los días de fiesta: cómo garantizar el futuro económico y productivo del viñedo.

Marta Valcárcel: «El vino es sinónimo de riqueza, prosperidad y futuro»

Fue precisamente la alcaldesa quien aprovechó su intervención para desplazar la mirada desde la celebración hacia la realidad cotidiana de quienes viven del vino.

«Luchamos por la salud del sector tanto productivo como elaborador», afirmó Marta Valcárcel, situando en un mismo horizonte a quienes trabajan la tierra y a quienes transforman la uva en las bodegas.

La regidora reivindicó el vino como «sinónimo de riqueza, prosperidad y futuro» y defendió la necesidad de mantener las tierras productivas. Para conseguirlo reclamó una actuación conjunta: «Más que nunca, Administración, bodegas y viticultores tenemos que ir de la mano».

Valcárcel quiso también romper con la idea de que defender la cultura vitivinícola consiste únicamente en preservar una herencia recibida. El vino es tradición, sostuvo, pero hablar de él es hablar igualmente «de modernidad y de futuro».

Y quizá sea ahí donde la Festa encuentre su sentido más profundo.

Porque durante tres días Salvaterra se llena de música, gastronomía, encuentros y copas compartidas. Las bodegas enseñan sus vinos y las mesas se convierten en improvisados lugares de conversación. Pero detrás de esa imagen festiva existe otra realidad menos visible: viñas que hay que mantener productivas, viticultores que necesitan rentabilidad, bodegas que deben competir y un territorio que encuentra en el vino una parte importante de su identidad y de su economía.

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Aspecto del salón de plenos desde su parte trasera. R. LEDO. 

Los «Deliciosos 2026» pusieron nombres a algunos de los vinos de esta edición. Los nuevos cofrades garantizaron el relevo; los veteranos recordaron de dónde viene la Cofradía; veinte hermandades gastronómicas demostraron hasta dónde llegan los vínculos construidos alrededor de una mesa, y un brindis por Fernando Franco recordó también a quienes ya no están.

Entre el primer brindis y la última copa, la LXVII Festa do Viño volvió a contar la historia del Condado do Tea: una historia escrita sobre la tierra, continuada en las bodegas y compartida, finalmente, alrededor de una copa.

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