viernes. 01.03.2024

Ser digno de ser

La dignidad se fundamenta en el valor intrínseco e insustituible que tiene el ser humano en razón de su ser. Todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, dotados de razón y conciencia. La dignidad lleva implícito el valor como persona, con respeto a uno mismo y a los demás, nadie es más que nadie y cada persona es única e irrepetible, razones de peso para cultivar nuestra propia dignidad. 

La dignidad se fundamenta en el valor intrínseco e insustituible que tiene el ser humano en razón de su ser. Todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, dotados de razón y conciencia. La dignidad lleva implícito el valor como persona, con respeto a uno mismo y a los demás, nadie es más que nadie y cada persona es única e irrepetible, razones de peso para cultivar nuestra propia dignidad. La dignidad es un valor único muy reconocible que supone el respeto y la estima que todos los seres humanos merecemos, más si cabe en aquellas personas que poseen un nivel de calidad humana irreprochable. Viene a ser la actitud correcta y el comportamiento ejemplar del ser humano a lo largo de la vida, haciéndolo con nobleza, autenticidad, coherencia, generosidad, lealtad, decencia, caballerosidad, honor, cualidades excelentes que engrandecen las virtudes y fortalezas de la persona que busca alcanzar la excelencia.

Por mucho que la sociedad consumista de hoy día se empeñe en: “quien no tiene, no es” o “ya no se tiene para vivir, ahora se vive para tener”; lo que realmente dignifica al ser humano no es acumular riqueza, poder, cargos, títulos, sino el ser persona y hacer el bien a los demás. El valor de cada persona se sustenta en lo que es por sí misma, y lo deseable es que todos los seres humanos tengan lo necesario para vivir con dignidad (“no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita”). Esta sociedad necesita un cambio radical en la escala de valores: “que el ser prevalezca sobre el tener”.

El ser humano pierde su dignidad cuando se deja manipular por otra persona o permite que le humillen o consiente que se lo hagan a otra persona o comete actos indignos, lo que le lleva a quedarse sin su principal escudo protector: la dignidad. El ser humano, en el trayecto de la vida, por un cúmulo de circunstancias adversas (perder un ser querido, la separación de unos padres, pérdida del trabajo, problemas familiares, económicos, etc.), deberá afrontar situaciones difíciles de sobrellevar que tendrá que superar, pese a ello, lo que no puede perder nunca es su dignidad, ni por nada ni por nadie, ya que la dignidad no tiene precio, nos aporta esa energía vital que nos permite cuidar de nuestra autoestima y afrontar las adversidades.

La dignidad humana, de la mano del poder de la inteligencia y de la grandeza de la libertad, nos tienen que llevar a ser capaces de construir un mundo nuevo, en el que prevalezcan la paz, la concordia y la igualdad de todos los seres humanos en los pueblos del mundo. La dignidad de la persona es la base de cualquier sociedad y tipo de relación, y especialmente exigible a aquellas personas que lideran la sociedad, cuya obligación moral es obrar con ejemplaridad.

En una sociedad libre y democrática, la dignidad es un derecho del individuo que tiene que servirle para proteger su integridad como persona, priorizando a los más necesitados y a los excluidos.

Tenemos que aprender a querernos a nosotros mismos, con nuestras virtudes y defectos, y exigir a los demás que nos respeten y valoren igualmente. La dignidad es algo que nos viene dado a los seres humanos y que debemos cuidar y mantener a lo largo de la vida, es una manera de invertir en libertad personal. La dignidad nos mantiene fuertes en nuestra identidad y nos ayuda a manejarnos mejor ante situaciones difíciles para salir airosos.

Una persona íntegra y auténtica, firme en sus convicciones, podrá afrontar con dignidad situaciones muy dolorosas e injustas que se le presenten a lo largo de la vida. No trates como prioridad a alguien sino recibes el mismo trato, ten la capacidad de alejarte de personas tóxicas y procura rodearte de personas íntegras que tengan buenas intenciones, que demuestren ser honestas en su amistad y hagan el bien a la sociedad.

Aquellas relaciones humanas que se sustentan en la dignidad serán más auténticas. ¿Qué importante es comportarse con dignidad y mantener una conducta digna a lo largo de toda una vida? ¡Nunca dejes de ser digno de ser!

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