El arte salió anoche de las salas del Palacio do Raio de Braga, pero ‘Oráculo 2’ no termina con la clausura. Buena parte de los cuadros que desde finales de julio han llenado de color uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad portuguesa tendrán ahora nuevos espectadores: los mayores que residirán en la futura residencia António Maria Santos da Cunha, obra social de la Santa Casa da Misericórdia de Braga situada detrás del histórico inmueble y cuya inauguración está prevista para el próximo mes de noviembre.
Con ese horizonte se cerró la exposición de la pintora pontevedresa Carmen Touza, inaugurada a finales de julio en el Palacio do Raio, al que la artista gusta llamar ‘Palacio Azul’. Una muestra concebida no solo para ser contemplada durante unas semanas, sino para dejar una huella duradera una vez apagadas las luces de la exposición.
La propuesta reúne tres dimensiones que explican buena parte de su singularidad: arte, patrimonio y compromiso social. El Palacio do Raio, también conocido como Casa do Mexicano y una pieza destacada de la arquitectura civil del siglo XVIII en Braga, ha servido de escenario para una pintura expresiva, de fuerte carga cromática y simbólica, que ahora dará el salto desde el espacio expositivo hasta una residencia destinada al cuidado de las personas mayores.
98.000 euros en arte para acompañar a los mayores
Según explicó Bernardo Rei, proveedor de la Santa Casa da Misericórdia de Braga, el conjunto de cuadros donados por Carmen Touza alcanza una valoración de 98.000 euros.
Prácticamente todas las obras tienen a la mujer como protagonista. Figuras, rostros, gestos, manchas vibrantes y símbolos abiertos a distintas interpretaciones construyen un universo pictórico reconocible en el que el cromatismo desempeña un papel esencial.
El proyecto divulgativo elaborado alrededor de ‘Oráculo’ resume esa concepción con una frase: "el color no rellena: actúa, ordena y sugiere". Las obras reunidas para la muestra activan así un universo de formas sugeridas, colores intensos y gestos cromáticos que invitan al espectador a detenerse ante cada pieza.
Esa intensidad visual será la que acompañe a quienes habiten las estancias de la residencia António Maria Santos da Cunha. La iniciativa adquiere de esta forma una dimensión que trasciende una donación artística convencional: los cuadros dejan de estar destinados exclusivamente a una sala de exposiciones para incorporarse a un espacio cotidiano pensado para el cuidado, la convivencia y la atención de las personas mayores.
La propia filosofía de ‘Oráculo 2’ parte de esa idea: mostrar obra significa también movilizar atención, cuidado y apoyo hacia una causa social concreta.
Un cuadro nacido mientras sonaba la música
Uno de los grandes alicientes de la clausura fue el sorteo de ‘Música sobre lienzo’, una obra de Carmen Touza valorada en 8.000 euros y con una historia muy ligada a la propia exposición.
El cuadro no salió del estudio de la pintora terminado. Touza lo creó en directo durante la inauguración de ‘Oráculo 2’, a finales de julio, mientras actuaba un cuarteto de cuerda. Durante aproximadamente 50 minutos, pintura y música avanzaron simultáneamente hasta convertir la intervención en un diálogo entre dos lenguajes artísticos.
La obra fue posteriormente destinada a un sorteo solidario. Los participantes pudieron adquirir rifas al precio de tres euros, sumándose de esta forma a la vertiente social del proyecto.
Y el desenlace deparó una sorpresa.
El boleto premiado pertenecía a Pablo, un ourensano que no se encontraba en el Palacio do Raio en el momento del sorteo. La organización tuvo que ponerse en contacto con él por teléfono para comunicarle que acababa de convertirse en propietario de una obra de Carmen Touza valorada en 8.000 euros.
De esta manera, ‘Música sobre lienzo’, nacida en Braga al compás de los instrumentos de cuerda, cruzará ahora la frontera para encontrar su nuevo hogar en Ourense.
Dania Diva y José Pérez Pérez, una vida dedicada a la música
La música volvió a ocupar un lugar destacado durante la clausura. La soprano cubana Dania Diva, afincada en Galicia desde hace años, interpretó diversas piezas de ópera acompañada por el maestro de canto y tenor José Pérez Pérez, con quien comparte una larga trayectoria de iniciativas culturales dirigidas también al desarrollo de nuevos intérpretes.
Dania Diva es licenciada en la especialidad de Educación Artística por el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona de La Habana, donde se graduó en 1993, y graduada en canto por el Conservatorio Municipal Gerardo Guanchi en 1992. Su formación artística se extiende además al teatro comunitario y la danza contemporánea.
En Cuba alternó su actividad artística con la docencia, con especial dedicación al desarrollo de habilidades musicales entre niños en escuelas medias y casas de la cultura de La Habana. Entre 1994 y 1996 formó parte del Centro Pro Arte Lírico de La Habana, experiencia que la llevó a participar en zarzuelas y operetas.
Su relación con Galicia comenzó en el año 2000, durante su primer viaje a la comunidad, cuando conoció al maestro José Pérez Pérez. De aquel encuentro nació una colaboración artística que se ha prolongado durante más de dos décadas y ha dado lugar a diferentes iniciativas culturales.
José Pérez Pérez, maestro de canto y tenor de ópera de amplia trayectoria, impulsa desde 1992 la Asociación Cultural de Artistas Independientes Vocálitis, una iniciativa vinculada a la formación, promoción y desarrollo de intérpretes. Junto a Dania Diva ha participado además en distintos proyectos culturales y musicales, entre ellos el grupo de conciertos Sueño de Calíope, que acumula una dilatada trayectoria.
Ambos volvieron a compartir escenario en el jardín del Palacio do Raio. Allí Dania Diva desplegó su experiencia lírica con diferentes interpretaciones y reservó para el final uno de los momentos más emotivos de la velada: quiso obsequiar a Carmen Touza con el ‘Ave María’ de Franz Schubert, una composición especialmente querida por la pintora.
La elección adquirió además un significado particular en una exposición en la que música y pintura han dialogado desde su inauguración. ‘Música sobre lienzo’, precisamente, había nacido mientras Touza pintaba en directo acompañada por un cuarteto de cuerda. La música estuvo así presente tanto en el nacimiento de una de las piezas protagonistas de ‘Oráculo 2’ como en la despedida de la muestra.
Un crucifijo como reconocimiento a Carmen Touza
La Santa Casa da Misericórdia de Braga quiso reconocer públicamente la implicación de la artista pontevedresa y su aportación a la institución. Durante el acto, Carmen Touza recibió un crucifijo artístico como agradecimiento por su trabajo en ‘Oráculo 2’ y por la dimensión solidaria desarrollada alrededor de la exposición.
También Dania Diva fue distinguida durante la velada con una medalla en reconocimiento a su participación.
La doctora Manuela Machado fue la encargada de presentar el evento, al que asistió numeroso público en el jardín del Palacio do Raio, convertido para la ocasión en escenario de la última noche de una exposición que ha estrechado todavía más los vínculos culturales y sociales entre Galicia y el norte de Portugal.
Cuando una exposición no termina con su clausura
‘Oráculo 2’ se despide de las salas, pero resulta difícil hablar propiamente de un final. El proyecto fue planteado desde el principio como un relato que debía continuar fuera del espacio expositivo.
La dimensión participativa, los encuentros organizados alrededor de la muestra y su vinculación con la Santa Casa han convertido la exposición en algo más que una sucesión de cuadros colgados de las paredes. Como recoge el proyecto divulgativo, la intención es que cultura y solidaridad convivan y que el arte contribuya también a visibilizar las necesidades relacionadas con el cuidado de las personas mayores.
La futura residencia António Maria Santos da Cunha permitirá materializar esa intención. Allí las obras ya no estarán sometidas a la temporalidad de una exposición. Formarán parte del edificio y de la vida cotidiana de sus residentes, trabajadores, familiares y visitantes.
El resultado es, además, una particular conexión luso-galaica: una pintora de Pontevedra, un palacio histórico de Braga, artistas vinculados a Galicia y una institución portuguesa dedicada a la acción social confluyen en un mismo proyecto.
El impacto de ‘Oráculo 2’ puede medirse en distintas dimensiones: la difusión de la obra de Carmen Touza en Portugal, la incorporación del arte contemporáneo a un espacio patrimonial, los 98.000 euros en los que se valoran las obras donadas o la vertiente solidaria desarrollada mediante iniciativas como el sorteo de ‘Música sobre lienzo’.
Pero queda otra dimensión menos cuantificable. Los cuadros que durante estas semanas han contemplado los visitantes del ‘Palacio Azul’ pasarán ahora a convivir con personas mayores. Cambiarán las paredes de una exposición por las de un lugar concebido para ser hogar.
‘Oráculo 2’ cierra sus puertas en el Palacio do Raio. Su dimensión más social, en cambio, comienza ahora.

