domingo. 19.07.2026

ADRIL celebra 35 años transformando el Vale do Lima sin renunciar a sus raíces

La entidad reunió en Ponte de Lima a representantes institucionales, responsables municipales, emprendedores y agentes del territorio para repasar más de tres décadas de desarrollo rural. La recuperación de aldeas y patrimonio, la creación de empresas, el turismo sostenible y la cohesión territorial protagonizaron una jornada que también distinguió a ocho proyectos pioneros y a seis personalidades fundamentales en la trayectoria de la asociación.
Foto de familia de los homenajeados y representantes institucionales durante la celebración del 35.º aniversario de ADRIL, celebrada en la Escuela Superior Agraria de Ponte de Lima.
Foto de familia de los homenajeados y representantes institucionales durante la celebración del 35.º aniversario de ADRIL, celebrada en la Escuela Superior Agraria de Ponte de Lima.

El histórico monasterio de Refoios do Lima, sede de la Escuela Superior Agraria del Instituto Politécnico de Viana do Castelo, se convirtió este 17 de julio en el escenario de una celebración que fue mucho más allá de una efeméride. La Asociación de Desarrollo Rural Integrado del Vale do Lima (ADRIL) conmemoró sus 35 años de actividad reivindicando la vigencia de un modelo que ha sabido convertir el patrimonio, el paisaje, las tradiciones y el talento local en instrumentos de progreso.

La sesión solemne reunió a representantes del Gobierno portugués, de la administración regional, del mundo académico y de los cuatro municipios que comparten la identidad del Vale do Lima: Arcos de Valdevez, Ponte da Barca, Ponte de Lima y Viana do Castelo. Junto a ellos estuvieron promotores empresariales, técnicos, antiguos responsables de ADRIL y representantes de algunos de los proyectos que mejor simbolizan la evolución experimentada por el territorio durante las últimas tres décadas y media.

El aniversario permitió mirar hacia atrás, pero también plantear una pregunta decisiva: cómo garantizar que las zonas rurales sigan siendo lugares en los que resulte posible vivir, trabajar, emprender y formar una familia. Ese interrogante recorrió una ceremonia concebida como reconocimiento a quienes iniciaron el camino, pero también como llamada a renovar la cooperación en un momento marcado por el envejecimiento demográfico, la despoblación, el cambio climático y la necesidad de generar nuevas oportunidades económicas.

Una historia construida desde el territorio

ADRIL nació en 1991, en un contexto en el que las políticas europeas de desarrollo rural comenzaban a abrir una nueva etapa. El programa LEADER aportó un planteamiento innovador: las estrategias no debían diseñarse únicamente desde los grandes centros administrativos, sino partir del conocimiento, de las necesidades y de las capacidades de cada comarca.

El Vale do Lima encontró en ese enfoque una oportunidad para transformar sus aparentes fragilidades en fortalezas. Las aldeas, las producciones tradicionales, la arquitectura popular, los oficios, la gastronomía y los paisajes dejaron de ser vistos como vestigios de un mundo condenado a desaparecer. Pasaron a considerarse recursos capaces de generar actividad, empleo, turismo, autoestima colectiva y cohesión social.

Durante 35 años, ADRIL ejerció como punto de encuentro entre administraciones, asociaciones, empresas, emprendedores y comunidades locales. Su trayectoria demuestra que el desarrollo integrado no depende de una única gran actuación, sino de la suma de numerosos proyectos conectados por una visión común.

La asociación ha acompañado iniciativas en ámbitos tan diferentes como la recuperación patrimonial, el turismo rural, la transformación agroalimentaria, la valorización de los recursos naturales, la artesanía, la creación de pequeñas empresas y la conservación de la identidad cultural. Cada actuación responde a una realidad concreta, pero todas comparten la voluntad de mantener vivo el territorio.

El monasterio de Refoios, símbolo de continuidad

La elección del monasterio de Refoios para conmemorar el aniversario tuvo una especial carga simbólica. El edificio histórico, hoy vinculado a la enseñanza agraria y al Instituto Politécnico de Viana do Castelo, representa el diálogo entre patrimonio, conocimiento y futuro que ha definido buena parte de la actividad de ADRIL.

La apertura estuvo protagonizada por el presidente de la asociación, Vasco Ferraz; el presidente del Instituto Politécnico de Viana do Castelo, Carlos Rodrigues, y el presidente de la Comisión de Coordinación y Desarrollo Regional del Norte, Álvaro Santos.

Las intervenciones iniciales incidieron en la importancia de las alianzas institucionales y en la necesidad de mantener una visión regional capaz de reforzar la valorización y la cohesión de los territorios. La presencia de la institución académica evidenció, además, el papel que la formación, la investigación y la transferencia de conocimiento deben desempeñar en el porvenir del medio rural.

Tras la apertura se proyectó un vídeo sobre las más de tres décadas de dedicación, compromiso e impacto de ADRIL. Las imágenes permitieron recorrer una historia construida con proyectos concretos, pero también con el trabajo menos visible de técnicos, responsables públicos y personas que decidieron invertir y permanecer en sus comunidades.

Cuatro municipios, un valle y un destino compartido

Uno de los momentos centrales fue el panel «El futuro del Vale do Lima: desafíos y oportunidades». En él participaron el presidente de la Cámara Municipal de Arcos de Valdevez, Olegário Gonçalves; el presidente de la Cámara Municipal de Ponte da Barca, Augusto Marinho; el presidente de la Cámara Municipal de Ponte de Lima y de ADRIL, Vasco Ferraz, y el vicepresidente de la Cámara Municipal de Viana do Castelo, Manuel Vitorino.

La presencia conjunta de los responsables municipales puso de manifiesto una de las grandes enseñanzas de estos 35 años: el río Lima no separa cuatro municipios, sino que articula un espacio social, económico, cultural y paisajístico con intereses comunes.

La cooperación supramunicipal resulta imprescindible para abordar los principales retos del territorio. La fijación de población, la movilidad, el acceso a los servicios públicos, la formación profesional, la valorización de los productos locales, la gestión forestal, la prevención de incendios y la adaptación al cambio climático no entienden de fronteras administrativas.

También el turismo exige una mirada compartida. El Vale do Lima dispone de aldeas históricas, montañas, ríos, patrimonio religioso, arquitectura popular, gastronomía, vino, rutas de naturaleza y experiencias ecuestres capaces de configurar una oferta complementaria. El desafío consiste en ordenar y promocionar esos recursos evitando la masificación y procurando que el valor añadido permanezca en las comunidades locales.

El debate miró igualmente hacia las nuevas oportunidades abiertas por la digitalización, el teletrabajo, la innovación agroalimentaria y la economía verde. Atraer nuevos residentes y emprendedores requiere conectividad y servicios, pero también vivienda, redes de apoyo y una narrativa positiva sobre el mundo rural.

Ocho proyectos que cambiaron la percepción del medio rural

La ceremonia de homenaje recuperó ocho iniciativas pioneras vinculadas al programa LEADER. No fueron elegidas únicamente por su dimensión económica, sino por haber abierto caminos y demostrado que la tradición puede convivir con la innovación.

Los proyectos distinguidos abarcan la rehabilitación de aldeas, la recuperación de molinos, el turismo, la actividad ecuestre, la transformación de la piedra, la industria agroalimentaria y la creación de redes de turismo rural. En conjunto, dibujan una cartografía del desarrollo experimentado por el Vale do Lima.

Soajo, donde comenzó la aventura LEADER

La aldea de Soajo, en Arcos de Valdevez, recibió el reconocimiento por haber sido la primera población portuguesa objeto de una intervención del programa LEADER.

La actuación superó la simple recuperación de construcciones antiguas. Contribuyó a valorizar la vida comunitaria, el patrimonio serrano y una identidad íntimamente ligada a la montaña. Soajo, conocido por su conjunto de espigueiros y por su relación con el territorio del Parque Nacional da Peneda-Gerês, mostró que preservar una aldea también puede generar actividad y orgullo entre sus habitantes.

El presidente de la Junta de Freguesia de Soajo, Alexandre Gomes, recogió el homenaje, entregado por el presidente de la Cámara Municipal de Arcos de Valdevez, Olegário Gonçalves.

Lindoso, piedra, memoria y resistencia

La aldea de Lindoso, en Ponte da Barca, fue distinguida como una de las grandes referencias patrimoniales de la región. Su castillo y su monumental agrupación de espigueiros constituyen una poderosa expresión de la arquitectura y de la cultura comunitaria del norte de Portugal.

El proyecto reconocido ayudó a mantener vivas las raíces de un territorio fronterizo marcado por la historia, la montaña y una profunda relación con la tierra. La distinción fue recogida por el presidente de la Junta de Freguesia de Lindoso, Secundino Fernandes, y entregada por el presidente de la Cámara Municipal de Ponte da Barca, Augusto Marinho.

El campo de golf que situó a Ponte de Lima en el mapa internacional

El Campo de Golf de Ponte de Lima representó uno de los proyectos turísticos de mayor envergadura apoyados por LEADER en el territorio. La iniciativa contribuyó a proyectar el municipio en nuevos mercados y a diversificar una oferta hasta entonces vinculada principalmente al patrimonio histórico, la gastronomía y el paisaje.

ADRIL rindió un reconocimiento especial a Vítor Silva, impulsor y durante años presidente del proyecto, por su capacidad para convertir una idea ambiciosa en una infraestructura con proyección internacional. Vasco Ferraz entregó la distinción en nombre del municipio de Ponte de Lima.

Los molinos de Montaria recuperan la fuerza del agua

La intervención en los molinos de Montaria, en la Serra d’Arga, demostró que la recuperación del patrimonio hidráulico puede convertirse en una experiencia de ecoturismo y educación ambiental.

La restauración devolvió el protagonismo al agua, recuperó molinos tradicionales y creó una propuesta respetuosa con el paisaje. El proyecto constituye un ejemplo de cómo el patrimonio cotidiano, cuando es interpretado y cuidado, puede enriquecer la oferta turística sin perder su autenticidad.

Carlos Pires, presidente de la Junta de Freguesia de Montaria, recogió la distinción, entregada por el vicepresidente de la Cámara Municipal de Viana do Castelo, Manuel Vitorino.

El hipódromo de Ponte de Lima, una apuesta nacida de la pasión

El Hipódromo de Ponte de Lima fue recordado como un proyecto pionero nacido de la visión y la pasión por el mundo ecuestre de Pedro Furtado Mendonça. La iniciativa permitió incorporar una actividad singular a la economía y a la identidad del territorio.

Aunque el tiempo haya dado nuevos rumbos al proyecto, ADRIL quiso reconocer a quienes tuvieron la audacia de comenzar cuando todo era todavía una aspiración. Su hijo, también llamado Pedro Furtado Mendonça, recibió el homenaje en memoria de aquella etapa fundacional. La distinción fue entregada por Olegário Gonçalves.

Pedras Sequeiros, el granito convertido en diseño

La empresa Pedras Sequeiros simboliza la capacidad de transformar una materia prima profundamente ligada al territorio en un producto contemporáneo de alto valor añadido.

El proyecto surgió del trabajo conjunto de los hermanos Martinho, Eliseu y Diogo Sequeiros. Su trayectoria demostró que la dureza del granito puede combinarse con la delicadeza del diseño y de la creación artística. La firma convirtió un recurso secular en una propuesta vinculada a la arquitectura, el interiorismo y los mercados de calidad.

Martinho Sequeiros recogió el reconocimiento, entregado por Augusto Marinho.

Minho Fumeiro, tradición alimentaria convertida en empresa

Minho Fumeiro encarna la evolución de los productos tradicionales hacia una actividad empresarial capaz de generar empleo, riqueza y notoriedad para Ponte de Lima.

El homenaje destacó el perfil emprendedor de Paulino Rocha, quien supo asumir riesgos y convertir los sabores de la tradición en un negocio estructurado y competitivo. La empresa demuestra que la innovación no implica borrar el origen, sino adaptarlo a las exigencias de calidad, comercialización y distribución de los nuevos mercados.

Vasco Ferraz fue el encargado de entregar la distinción.

TURIHAB, una red pionera para el turismo rural

La relación entre ADRIL y el desarrollo del Vale do Lima no puede entenderse sin TURIHAB. La asociación, presidida por Francisco Calheiros, fue reconocida por su papel en la creación y consolidación del turismo de habitación y del turismo rural.

TURIHAB permitió articular alojamientos, patrimonio, hospitalidad y paisaje bajo una propuesta conjunta. Su actividad demostró que las casas históricas y las explotaciones rurales podían encontrar nuevos usos económicos sin perder su carácter.

La distinción fue entregada por Manuel Vitorino. El homenaje tuvo un significado adicional porque Francisco Calheiros está estrechamente vinculado a la fundación de ADRIL y fue una de las personalidades que acompañaron su recorrido desde 1991.

Las personas detrás de las instituciones

Después de reconocer los proyectos pioneros, la ceremonia puso el foco en seis personas cuya dedicación ayudó a construir y sostener ADRIL. La asociación les concedió la Medalla de Mérito y Dedicación.

El acto recordó que el desarrollo territorial no puede explicarse únicamente mediante presupuestos, programas o estadísticas. Detrás de cada candidatura, cada inversión y cada iniciativa existen personas que aportaron conocimiento, tiempo, capacidad de negociación y confianza en el futuro de la región.

António Melo, visión desde el primer momento

António Melo fue evocado como uno de los rostros presentes desde los primeros pasos de la asociación. Su visión estratégica contribuyó a diseñar el rumbo de ADRIL cuando el programa LEADER todavía comenzaba a tomar forma.

Su aportación continuó en la preparación y construcción de las sucesivas candidaturas que permitieron asegurar la continuidad y solidez del programa. Debido a motivos de salud, no pudo acompañar presencialmente la celebración, por lo que la entidad le hará llegar la medalla.

Nuno Almeida, impulsor de la candidatura fundacional

También pionero en la génesis de ADRIL, Nuno Almeida participó en la estructuración del equipo fundador y fue uno de los principales impulsores de la candidatura al programa LEADER.

La organización destacó su espíritu de misión y la huella que dejó en la historia del territorio. El presidente de la CCDR-N, Álvaro Santos, le entregó la distinción.

Alfredo Borges de Macedo, toda una vida al servicio del asociacionismo

La Medalla de Mérito y Dedicación fue concedida a título póstumo a Alfredo Borges de Macedo. Su hijo, Pedro Borges de Macedo, recibió el reconocimiento.

La ceremonia recordó su larga dedicación al asociacionismo y su paso por la dirección de ADRIL, donde ejerció el liderazgo con estabilidad, sabiduría y vocación de servicio público. Su legado continúa presente en la evolución del Vale do Lima. Álvaro Santos entregó la distinción a la familia.

Gil Abreu Dias, rigor y transparencia

Con más de veinte años de trabajo en ADRIL, Gil Abreu Dias desempeñó una función decisiva en la gestión económica. Fue presentado como el guardián de la viabilidad de los proyectos y como un profesional marcado por el rigor, la precisión y la transparencia.

Su tarea permitió que las ideas se tradujeran en actuaciones sostenibles y correctamente gestionadas. El secretario de Estado de Medio Ambiente, João Manuel Esteves, le entregó la medalla.

João Abreu Lima, guardián del patrimonio

João Abreu Lima recibió el reconocimiento por 30 años de lealtad profesional a ADRIL. Su amplio conocimiento del patrimonio edificado e inmaterial y de las tradiciones locales fue puesto al servicio de la planificación y del desarrollo rural.

La celebración lo presentó como un auténtico guardián de la cultura del territorio, capaz de combinar conocimiento técnico, sensibilidad patrimonial y dedicación. João Manuel Esteves entregó la distinción.

Francisco Calheiros, 35 años al frente de una causa

El último homenaje individual estuvo reservado a Francisco Calheiros, figura inseparable de la historia de ADRIL y presidente de la asociación durante 35 años consecutivos.

La entidad destacó su capacidad de trabajo, su visión pionera y su dedicación a una causa que situó al Vale do Lima entre las referencias europeas del desarrollo rural. Su liderazgo ayudó a mantener la continuidad institucional y a defender un modelo basado en el protagonismo de las comunidades.

El secretario de Estado de Medio Ambiente fue el encargado de entregarle la Medalla de Mérito y Dedicación.

El desarrollo rural como política de futuro

João Manuel Esteves clausuró la sesión solemne, poniendo de relieve la dimensión estratégica que ADRIL y el Vale do Lima tienen dentro de las políticas rurales, ambientales y de cohesión territorial de Portugal.

Su presencia aportó respaldo institucional a una trayectoria que se ha desarrollado bajo el paraguas de sucesivos programas europeos, pero que ha encontrado su verdadero sentido en la capacidad de movilización local.

Los 35 años de ADRIL coinciden con un momento de profunda transformación. El medio rural debe afrontar los efectos del envejecimiento, la concentración de servicios en las ciudades, la pérdida de población activa y el riesgo creciente de incendios. Al mismo tiempo, dispone de oportunidades vinculadas a la economía circular, la producción de proximidad, las energías renovables, el turismo de naturaleza, la bioeconomía y el trabajo a distancia.

La experiencia acumulada por la asociación muestra que la respuesta no puede consistir en reproducir modelos urbanos a menor escala. El futuro pasa por aprovechar las características propias del territorio: sus recursos naturales, el patrimonio, la red de pequeñas localidades, la cultura comunitaria y la capacidad de sus empresas.

Innovar respetando las raíces

La sucesión de proyectos homenajeados dejó una idea común. Innovar no significa abandonar la tradición, sino encontrar nuevas formas de mantenerla viva.

Soajo y Lindoso representan comunidades que convirtieron su patrimonio en una fuente de reconocimiento. Montaria recuperó la energía del agua y la memoria de los molinos. El Campo de Golf y el Hipódromo de Ponte de Lima diversificaron la oferta turística. Pedras Sequeiros llevó el granito al diseño contemporáneo. Minho Fumeiro transformó la tradición gastronómica en actividad empresarial. TURIHAB convirtió la hospitalidad y las casas con historia en una red turística.

Son caminos distintos, pero todos nacen de una misma lógica: confiar en los recursos locales y acompañar a las personas que se atreven a impulsar proyectos.

El éxito de este modelo no debe medirse solamente por las inversiones movilizadas. También debe evaluarse por el patrimonio recuperado, las empresas consolidadas, los empleos creados, la formación ofrecida y el sentimiento de pertenencia fortalecido.

Un brindis por los próximos 35 años

La conmemoración concluyó con un vino de honor y un momento musical. Fue el cierre festivo de una tarde cargada de memoria, gratitud y reconocimiento colectivo.

ADRIL llegó a sus 35 años con una trayectoria que forma parte de la historia reciente del Vale do Lima. La asociación contribuyó a demostrar que las aldeas, el patrimonio y los productos tradicionales no son símbolos de aislamiento, sino algunas de las principales riquezas de la región.

El aniversario dejó también un compromiso. La experiencia del pasado solo tendrá pleno sentido si ayuda a diseñar las respuestas del futuro. Para ello será necesario mantener la cooperación entre los cuatro municipios, reforzar las alianzas con las instituciones académicas y regionales, escuchar a las comunidades y facilitar que nuevas generaciones puedan emprender en el territorio.

Treinta y cinco años después de su nacimiento, ADRIL continúa defendiendo una convicción que atravesó toda la jornada: el Vale do Lima no tiene que elegir entre memoria y progreso. Su mayor oportunidad consiste, precisamente, en construir el futuro a partir de sus raíces.

ADRIL celebra 35 años transformando el Vale do Lima sin renunciar a sus raíces
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