La población en España envejece a un ritmo acelerado. En enero de 2024, casi 9 millones de personas tenían más de 64 años, lo que representa 1 de cada 5 españoles. Se prevé que este número siga en aumento, llegando a 1 de cada 4 en los próximos 15 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Este cambio demográfico ha provocado un aumento en la demanda de cuidados, especialmente para quienes sufren enfermedades neurodegenerativas. Estas patologías afectan a más de un millón de personas en el país y representan un desafío para el bienestar de la población mayor. En este contexto, la fotografía emerge como un aliado importante para la estimulación cognitiva.
Las fotografías como "ancla cognitiva" para los mayores
Ver fotografías de experiencias pasadas es una práctica común para avivar la memoria. De hecho, el 30% de los españoles usa esta técnica con sus mayores para mantener su mente activa. Además, el 62,5% de la población disfruta de este pasatiempo simplemente por placer.
"La fotografía puede actuar como un 'ancla cognitiva' en casos de deterioro cognitivo leve. Es un recurso ideal para conectar el presente con el pasado. Ver imágenes de experiencias vividas puede estimular la memoria, y lograr que quienes las ven recuperen un recuerdo, una emoción o una sensación", explica Qui Marín, directora del sur de Europa de Cheerz.
Esta afirmación se ve respaldada por el II Estudio Cheerz sobre el uso de la fotografía en España, donde más del 60% de los encuestados considera que las fotografías son un aliado clave para la memoria.
Millennials y Generación Z: las fotos como herencia familiar
El valor de las fotografías trasciende las generaciones. Mientras que para la población mayor son una herramienta para recordar, para los más jóvenes son un tesoro para conectar con sus raíces e historia familiar.
Un 87% de los Millennials y la Generación Z desean heredar las fotos de sus antepasados. "Las fotos de los antepasados ofrecen una ventana directa a sus orígenes y a las personas que les precedieron. Por ello, conservar los recuerdos en fotografías impresas es un regalo de alto valor sentimental para las generaciones más jóvenes, que prefieren tener estos recuerdos como herencia familiar y que pasen de generación en generación, en lugar de guardarlos en el móvil", afirma Qui Marín.
