Moraña convierte el carneiro ao espeto en un símbolo de identidad con una multitudinaria fiesta para 3.500 comensales
El aroma de la leña comenzó a impregnar la Carballeira de Santa Lucía cuando aún no había amanecido. A las seis de la mañana, mientras Moraña despertaba lentamente, los maestros asadores ya vigilaban el fuego que durante ocho horas transformaría 204 carneros en el gran protagonista de una de las fiestas gastronómicas más singulares de Galicia. Horas después, alrededor de 3.500 personas llenaban el corazón de la villa para participar en la LVII Festa do Carneiro ao Espeto, declarada de Interés Turístico de Galicia y convertida desde hace décadas en uno de los acontecimientos imprescindibles del verano gallego.
Bajo la sombra de la extensa carballeira situada en pleno centro de Moraña, largas mesas reunieron a familias enteras, grupos de amigos y visitantes llegados desde numerosos puntos de Galicia. Entre los comensales predominaban los procedentes de A Coruña, Vigo, O Rosal y otras localidades, aunque tampoco faltaron turistas atraídos por la fama de un evento que ha sabido conservar intacta su esencia.
El ritual comienza antes del amanecer
Detrás de cada carnero servido existe un trabajo artesanal que apenas ve el público. Jorge García, que suma ya 26 años como asador en la fiesta, explica que la jornada empieza mucho antes de que lleguen los asistentes.
A las seis de la mañana se enciende el fuego, que debe mantenerse con una temperatura constante durante cerca de ocho horas. Los animales, de pocos meses de edad, giran lentamente sobre las brasas hasta lograr una carne tierna por dentro y una superficie dorada y crujiente.
Para sacar adelante el trabajo fue necesaria la coordinación de diez asadores y cuatro pinches, responsables de vigilar continuamente los espetos, alimentar el fuego y completar un proceso que exige experiencia, paciencia y precisión.
Dos personas llevan cada pieza hasta la mesa
La organización volvió a apostar por el formato tradicional: cada mesa comparte un carnero completo.
Una vez finalizado el asado, dos personas acuden a recoger cada pieza y la transportan hasta la mesa correspondiente. Allí, el carnero se descuartiza y se reparte entre los comensales, sirviéndose directamente en los platos. Esta escena, repetida durante toda la comida, constituye uno de los momentos más característicos de la celebración.
Antes de que llegara la carne asada, los asistentes degustaron las tradicionales empanadas de bacalao con pasas y de zorza, un aperitivo ya inseparable del menú de la fiesta.
El precio de la comida, situado entre 20 y 25 euros por persona, permitió disfrutar de uno de los platos más representativos de la gastronomía local en un ambiente festivo y familiar.
Presencia institucional en la carballeira
Entre los invitados que participaron en la celebración se encontraban la diputada del Partido Popular y secretaria general del PPdeG, Paula Prado; el diputado autonómico Alberto Pazos, y la senadora y alcaldesa de Mos, Nidia Arévalo.
Su presencia se sumó a la de representantes municipales, asociaciones, colectivos y numerosos vecinos que compartieron mesa con visitantes llegados de distintos puntos de Galicia.
Una tradición nacida de la emigración
La historia del Carneiro ao Espeto hunde sus raíces en la emigración gallega. La tradición local atribuye el origen de la fiesta a un vecino de Moraña que regresó desde Argentina llevando consigo la costumbre de asar la carne lentamente sobre espetos.
Con el paso de los años, aquella práctica familiar terminó convirtiéndose en una celebración popular que hoy identifica al municipio dentro y fuera de Galicia.
No es casualidad que muchas familias de Moraña continúen elaborando el carneiro ao espeto en sus propias fincas durante reuniones y celebraciones particulares, manteniendo viva una forma de cocinar transmitida de generación en generación.
El alcalde destaca el valor identitario de la fiesta
El alcalde de Moraña, José Luis Fontenla, conocido popularmente como Sito, conversó con Diario Luso-Galaico sobre la dimensión social, cultural y económica de la cita.
El regidor destacó que el Carneiro ao Espeto es mucho más que una celebración gastronómica, ya que constituye uno de los principales elementos de identidad del municipio y un importante motor turístico, capaz de atraer a miles de visitantes y proyectar el nombre de Moraña por toda Galicia.
También puso en valor el trabajo de los asadores, pinches, voluntarios y colaboradores que permiten mantener una tradición con más de medio siglo de historia.
Mientras las últimas raciones desaparecían de las mesas y las conversaciones se prolongaban bajo la sombra de los robles, Moraña volvió a demostrar que su gran fiesta no gira únicamente alrededor de un excelente producto gastronómico. Es, sobre todo, una celebración de convivencia, hospitalidad y orgullo colectivo, en la que el fuego, la paciencia de los asadores y el sabor del carneiro reúnen cada verano a miles de personas alrededor de una misma mesa.