En un mundo hiperconectado, la dependencia de las redes sociales se ha convertido en un fenómeno silencioso que afecta tanto a adolescentes como a adultos y mayores. El centro de tratamiento de adicciones Esvidas ha lanzado un comunicado para concienciar sobre este problema que, según sus especialistas, se infiltra en todas las generaciones.
Un fenómeno transversal con un mecanismo de recompensa
Según Yuri Govigli, técnico en conductas adictivas de Esvidas, la adicción digital no se limita a los jóvenes. "Cada vez atendemos a más adultos que reconocen haber perdido el control sobre el uso de sus dispositivos", afirma. El consumo digital se adapta a cada grupo de edad, desde el uso de TikTok en adolescentes hasta la dependencia de Facebook o LinkedIn en personas mayores y profesionales.
La adicción se basa en un mecanismo de recompensa cerebral. Cada notificación, "me gusta" o comentario activa la producción de dopamina, reforzando el hábito de revisar el móvil de forma constante. Este ciclo de estímulo, recompensa y repetición crea un patrón similar al de otras adicciones.
Señales de alerta y consecuencias
La trabajadora social de Esvidas, Ana Herrera González, explica que el problema no es solo el tiempo de pantalla, sino sus efectos. "La adicción digital es progresiva y silenciosa, y puede tener consecuencias similares a otras adicciones conductuales", asegura. Entre los efectos negativos se incluyen ansiedad, irritabilidad, descuido de responsabilidades, aislamiento social y alteraciones del sueño.
La evidencia científica relaciona el uso excesivo de redes sociales con la depresión, la baja autoestima y el aislamiento, afectando por igual a adolescentes y adultos.
Estrategias para recuperar el control
Los expertos de Esvidas coinciden en que es posible mitigar la dependencia digital. Proponen varias estrategias:
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Conciencia y educación digital: Comprender cómo funcionan los algoritmos y los patrones de uso.
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Establecer límites claros: Reducir las notificaciones y programar momentos de desconexión.
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Promover actividades offline: Fomentar el contacto cara a cara, los hobbies y el deporte.
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Buscar acompañamiento profesional: Recurrir a especialistas en conductas adictivas para recibir ayuda personalizada.
El objetivo, según Esvidas, no es demonizar la tecnología, sino replantear nuestra relación con ella para recuperar el control sobre nuestra atención, emociones y tiempo.
