Festival Internacional de Jardines de Ponte de Lima quiere ser un lugar inspirador para los amantes de la naturaleza

Víctor Mendes aplaude a la ministra Mariana Vieira da Silva después de entregarle un obsequio.

Tras tener que aguardar un año por la situación pandémica, Ponte de Lima abrió su décimo sexta edición del Festival Internacional de Jardines –con el tema Las religiones en los jardines- y que permanecerá abierto a visitantes, como es costumbre, hasta octubre.

Para el acto de inauguración, Ponte de Lima invitó a la ministra de Estado y Presidencia, Mariana Vieira da Silva. La ministra recorrió con el alcalde, Víctor Mendes, los once jardines premiados –entre los que hay dos gallegos- y el que por designio del público se mantiene de la edición anterior.

A la ponteareana María Jesús Mera González la atrajo el tema del concurso, Las religiones en el jardín. La concepción de la idea de La Chapelle “traté de que fuera profunda, pero adaptable, flexible, según la cultura del visitante. Partí de las ideas que el hombre se planteó desde el inicio de la religión, como el origen y el final de la vida. Elaboré un texto e imaginé un lugar en que hubo un hecho que marcó un hito”.

El jardín tiene dos espacios. Un vacío, a la entrada, y lo único que hay son límites visuales. Pero por la geometría de las dos empalizadas que se ven al fondo, se puede intuir que, allí, hay un espacio resguardado. “El primer espacio sería un lugar de preguntas o cuestiones, como previo al segundo espacio apto para la trascendencia. Es el germen de la idea y causa sorpresa en el visitante”.

Las plantas elegidas están pensadas con criterios, como que fueran aptas para el periodo de mayo a octubre, que sean de fácil mantenimiento y conocidas por el público. Hay un proceso que va desde la ceniza a los maceteros horizontales, y luego a los verticales. Va ganando color en cuanto asciende a las jardineras verticales, que representan los colores del fuego.

El jardín está diseñado también para tener una perspectiva aérea. Para ello en el suelo se han colocado unas trazas con travesaños de madera pintados de diversos colores, así como la propia geometría del núcleo del jardín. A vista de pájaro, La Chapelle es una cruz desdibujada y una florinsección.