Julia Vaquero no quiere que su historia termine en una pista de atletismo ni que su nombre quede reducido a récords, campeonatos y clasificaciones. A sus éxitos como una de las grandes fondistas españolas quiere añadir ahora otro desafío: construir una nueva etapa personal y profesional aprovechando la formación y la experiencia acumuladas durante toda una vida.
Ese fue uno de los principales mensajes que dejó la presentación de Chámome Julia, la obra escrita por Isidoro Hornillos sobre su trayectoria, celebrada en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de El Franco, en A Caridá (Asturias).
El acto, promovido por Pep Ribas, organizador de la Milla Urbana de Ibiza, reunió junto a Vaquero y Hornillos al concejal de Deportes de El Franco, Julio César García; al presidente del Club A Caridá Atletismo, José Ramón Iglesias, y a público de la zona.
Mucho más que una biografía deportiva
Chámome Julia utiliza la carrera de la atleta como punto de partida, pero su verdadero territorio está más allá de las pistas. El libro se adentra en la persona que existe detrás de la deportista y en las dificultades que pueden aparecer cuando desaparece una rutina construida durante años alrededor de entrenamientos, competiciones y objetivos.
Vaquero habló en A Caridá de algunos de esos momentos y, especialmente, de su presente. Después de atravesar diferentes terapias y procesos de recuperación, quiso mirar hacia adelante y presentarse como una mujer "preparada y formada para aportar su experiencia y asumir responsabilidades laborales".
También dedicó parte de su intervención a agradecer a las personas, algunas de ellas anónimas, que estuvieron a su lado durante los momentos difíciles.
Entre los respaldos institucionales recibidos destacó los del Comité Olímpico Español, presidido por Alejandro Blanco, la Real Federación Española de Atletismo, la Federación Gallega de Atletismo y la empresa Fe Seguros.
Una crítica al acompañamiento después de la élite
La presentación dejó también espacio para una cuestión incómoda: ¿qué sucede con un deportista de alto nivel cuando deja de competir y necesita reconstruir su vida profesional?
Desde su experiencia personal, Vaquero fue crítica con la respuesta que asegura haber recibido de las estructuras deportivas dependientes de la Xunta de Galicia. En particular, cuestionó el funcionamiento del programa PROADE y de la Oficina de Atención al Deportista de la Fundación Deporte Galego.
Estos recursos están concebidos para prestar servicios relacionados, entre otros ámbitos, con la orientación e inserción laboral, conciliación académica, asesoramiento, ayudas o atención psicológica a deportistas y entrenadores de alto nivel.
Sin embargo, Vaquero considera que, cuando necesitó convertir ese acompañamiento teórico en una oportunidad concreta para reconstruir su futuro profesional, la respuesta resultó insuficiente. Llegó a definir esa estructura, desde su experiencia particular, como una "cortina de humo".
La atleta pone sobre la mesa una circunstancia que considera especialmente significativa: es licenciada en Educación Física y a esa formación universitaria suma décadas de conocimiento adquirido dentro del deporte de máximo nivel. Su pregunta es por qué ese capital profesional no ha encontrado todavía un cauce laboral adecuado.
Cuando el cronómetro deja de importar
Isidoro Hornillos explicó durante el encuentro que escribir Chámome Julia obligó a ordenar una sucesión compleja de experiencias y, al mismo tiempo, a reconstruir las emociones que acompañaron cada momento de la vida de su protagonista.
Para el autor, precisamente ahí reside el interés de la obra: comprender que detrás de cada resultado deportivo existe una biografía que continúa cuando se apaga el marcador.
Hornillos lo resumió durante la presentación con una reflexión: "Las marcas terminan siendo meras estadísticas, pero las historias, cuando alguien las cuenta y alguien las escucha, permanecen en la memoria colectiva de una sociedad".
El autor recordó además otros nombres del atletismo español, como Jordi Llopart, Teófilo Benito o Yago Lamela, para plantear la necesidad de prestar atención a la transición que afrontan los deportistas cuando abandonan una actividad que durante años ha condicionado buena parte de su identidad.
La carrera después de la carrera
Por eso, lo ocurrido en A Caridá acabó siendo algo más que la presentación de un libro.
La historia de Julia Vaquero permitió plantear una reflexión que afecta al deporte de élite en su conjunto: preparar a un campeón no debería consistir únicamente en ayudarle a alcanzar su máximo rendimiento, sino también en acompañarlo cuando llega el momento de empezar otra vida.
Vaquero quiere ahora que esa segunda carrera mire hacia delante. Después de los éxitos, las dificultades y el proceso de recuperación, su mensaje en Asturias fue inequívoco: tiene formación, experiencia y voluntad para asumir nuevas responsabilidades.
Esta vez no hay una línea de meta esperando al final. El reto es volver a encontrar un camino.
