lunes. 16.03.2026

La noticia llega desde Salamanca con el peso de una marea baja y definitiva: ha muerto Fernando Franco. Se nos va el cronista, el periodista de raza, pero sobre todo se nos va un estilo de entender la vida que difícilmente encontrará relevo.

Licenciado en Navarra y forjado en la Transición, Fernando hizo de la observación un arte y de la ironía su mejor herramienta de trabajo para explicar Galicia desde su rincón predilecto.

​Nacido en el corazón del Casco VELLO olívico en 1951, llevó siempre a su ciudad por bandera, no como un ejercicio de chovinismo, sino con la profundidad de quien conoce cada piedra y cada linaje. Su lucha contra la enfermedad, librada con un valor y un humor admirables, ha sido su última gran crónica, una lección de dignidad que quienes tuvimos la suerte de conocerle no olvidaremos.

​Fernando fue el hombre de las mil memorias. Sus perfiles biográficos y sus secciones en Faro de Vigo, como la mítica "Mira Vigo" o "Sálvese quien pueda", no eran meros rellenos de papel, sino el pulso real de una sociedad olívica que retrató durante más de cuatro décadas. Nadie como él supo combinar el rigor de la actualidad municipal con el brillo de la crónica social, siempre con esa sonrisa perenne y esa humildad que solo los grandes conservan.

​Portaestandarte del Cristo de la Victoria en 2025, Fernando Franco era mucho más que un periodista; era un referente ético y humano. Su ausencia deja un vacío inmenso en las calles que tanto pateó y en las páginas que tanto honró. Nos queda su obra, sus libros sobre la moda o Mondariz, y ese espíritu libre que entendía que el periodismo, al final del día, es contar la vida de los demás con respeto y perspicacia.

​Buen viaje, querido Fernando. Que la tierra te sea  leve.

In memoriam. Fernando Franco. ​Galicia pierde a la pluma que retrató el alma de Vigo
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